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EXPANSIÓN analiza la RSC en la industria textil

El diario económico de Unidad Editorial reúne a expertos y a representantes de algunas de las principales multinacionales del sector en un encuentro sobre la gestión en la cadena de suministro.

El diario EXPANSIÓN, líder en información económica, financiera y empresarial, organizó hoy el encuentro La gestión responsable de la cadena de suministro, en el que un elenco de especialistas en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y representantes de empresas reafirmaron el compromiso corporativo con el desarrollo sostenible. Peter McAllister, director de Ethical Trading Initiative (ETI), una firma especializada en este ámbito, destacó la necesidad de las multinacionales de incorporar una estrategia Multistakeholder, que implica la participación de todos los actores implicados en potenciar la reputación empresarial. “Hay que avanzar en una alianza entre empresas, sindicatos y ONG”, aseguró en la apertura de honor de esta jornada, celebrada en la Casa de América, en Madrid, y que ha contado con​ la colaboración de Inditex.
 
La directora de EXPANSIÓN, Ana I. Pereda, subrayó durante su intervención la importancia de incorporar buenas prácticas en la cadena de suministro, con el fin de impulsar la responsabilidad social de las empresas. “Se han extremado los controles exigiendo códigos de buena conducta a proveedores, lo que se ha visto reforzado con auditorías”, afirmó. Pereda puso como ejemplo a Inditex o Mango de compañías que han sabido compatibilizar la globalización con el respeto a los derechos humanos, al tiempo que enfatizó el compromiso de EXPANSIÓN con “la defensa del desarrollo sostenible”.
 
Las condiciones de trabajo, la esclavitud, la necesidad de tener un salario digno, la inmigración y la seguridad, especialmente en sectores como la construcción o la confección, son algunos de los ejes sobre los que pivotó la jornada. McAllister admitió que, actualmente, “existe una presión mayor para saber qué hacen las empresas, así que éstas tienen que asegurarse que los valores adecuados subyacen en sus políticas”. Asimismo, recalcó que los principios rectores de la ONU en esta materia “son un marco idóneo porque ponen el centro de la responsabilidad en los gobiernos para hacer leyes adecuadas. Ninguna marca está dispuesta a violar los derechos humanos. En cambio, si esto ocurre es porque no se evita”, puntualizó McAllister, quien añadió que la RSC contribuye a mejorar “la reputación de las empresas, las hace mejores”.
 
La primera mesa redonda de la jornada giró alrededor de la globalización, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. “La RSC se irá transformando en la sostenibilidad global, de tal manera que las empresas serán consideradas parte de la solución”, subrayó Manuel Escudero, miembro del Consejo Deusto Business School y moderador del coloquio.
 
Félix Poza, director de RSC en Inditex, detalló la estrategia de la multinacional textil en este ámbito y reveló que “el modelo de sostenibilidad de Inditex incorpora estándares básicos en colaboración con los principales grupos de interés” con los que interactúa. La política en RSC de Inditex está recogida en un plan estratégico que abarca de 2014 a 2018 y se agrupa bajo el sello Right to Wear, que incluye protocolos que garantizan que todos los productos que comercializa Inditex respetan los derechos humanos, además de una filosofía que persigue la ética y la transparencia en el trabajo, un programa que asegura que todos los productos han sido fabricados con un código de conducta, el respeto al medio ambiente y las acciones sociales en las comunidades en las que está presente la firma.
 
La directora de RSC de Mango, Beatriz Bayo, recordó que esta multinacional está presente en 105 países, suma 13.456 empleados en plantilla, dispone de 2.731 puntos de venta y de 380 proveedores. El 40% de la producción de Mango se localiza en China, seguido de Marruecos, Vietnam, Turquía y Bangladesh. En España fabrica el 7%. “Todos nuestros proveedores firman el cumplimiento del código de conducta”, lo que implica un control de calidad y el sometimiento a auditorías internas y externas. Además, Bayo también puso en valor el compromiso de Mango con el medio ambiente mediante la eliminación de cualquier sustancia química peligrosa en la cadena de producción.
 
Rob Wayss, director ejecutivo de Bangladesh Accord Foundation, expuso los puntos del acuerdo suscrito en mayo de 2013, tras el accidente registrado en Rana Plaza, en Bangladesh, el 24 de abril de ese año, cuando un edificio de ocho plantas se vino abajo y causó la muerte de 1.127 personas. El bloque contenía varias fábricas de ropa. A raíz de este suceso, 190 compañías y dos federaciones sindicales globales suscribieron un acuerdo vinculante con el objetivo de “hacer fábricas seguras”, matizó Wayss. “Se hace de forma transparencia, se publican todas las plantas analizadas y se hacen públicos todos los informes de inspección”, agregó.
 
El responsable de RSE en la Secretaría de Internacional de CCOO de Industria, Isidor Boix, hizo hincapié en la necesidad de “contractualizar con los sindicatos la política y la práctica de la RSC, porque no se trata solo de informar y escuchar sino de negociar y acordar”. Boix reconoció que la tragedia de Bangladesh supuso “un impacto importante” en estas prácticas. “La RSC es la responsabilidad por el impacto de las empresas”, recordó.

La sostenibilidad en la cadena de suministro centró el debate en la segunda mesa redonda de la jornada, moderada por Joaquín Garralda, decano de Ordenación Económica de IE Business School. Isabel Garro, directora general de Red Española de Pacto Mundial de las Naciones Unidas, explicó en qué consiste este pacto por la sostenibilidad que en España agrupa a cerca de 2.600 empresas, de las que 1.700 son pymes. “Son empresas comprometidas en incorporar los principios de sostenibilidad”, aseguró Garro, quien reveló que el objetivo es llegar a alcanzar tres millones de compañías.
 
Jaume Sanllorente, presidente de la ONG Sonrisas de Bombay, se mostró partidario de profundizar en el papel del llamado Tercer Sector. “En la industria textil las ONG se han limitado a un papel de observador, tenemos el reto de formar parte de la cadena de suministro”, indicó. “Los trabajadores deben conocer sus derechos, las ONG han invertido mucho en pedagogía jurídica con las comunidades locales”, dijo.
 
La gerente de DSCO, del grupo Textil Santanderina, Patricia Sánchez, aseguró que “nuestra sociedad evolucionada no es consciente de la responsabilidad que tiene”. Además, puso en valor el trabajo desarrollado por las grandes marcas en el progreso de países subdesarrollados. Por su parte, Alfred Vernis, profesor titular de Esade Business School, destacó la tarea desplegada por grandes firmas en RSC y defendió que “hay que explicarle al consumidor que tiene mucha responsabilidad en la durabilidad del producto ". 
 
Joaquín Nieto, director de la oficina de la OIT en España,  esgrimió durante su intervención los avances registrados durante los últimos años en materia de compromisos sociales, aunque recalcó el trabajo que queda por hacer. “Nunca como antes en la historia de la humanidad la riqueza había estado tan desigualmente repartida como ahora”, aseguró. 68 personas en el mundo acumulan más riqueza que 3.500 millones de personas, el 50% de la población mundial. Nieto tildó de “ambicioso” el acuerdo de Bangladesh, pero recordó que “los estados tienen la responsabilidad de proteger los derechos humanos y las empresas de respetarlos”. 
 
Eliminación de la discriminación y del trabajo forzoso, abolición del trabajo infantil y libertad de asociación y sindical. Según Nieto, estos cuatro principios de la OIT continúan vigentes. “Los trabajadores que murieron en el accidente de Bangladesh entraron tras recibir amenazas de no cobrar su sueldo, que es de 29 dólares al mes. Es importante que hubiera una reacción y un cambio después de esta tragedia”. Nieto reveló que la OIT trabaja actualmente con 17 objetivos y 169 metas sobre la mesa en materia de responsabilidad social.