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El yihadismo según Ignacio Cembrero

El periodista protagonizó la conferencia 'El terrorismo yihadista y la seguridad en Europa', dentro del ciclo Las Charlas de EL MUNDO de Andalucía, que acogió la sede de la Fundación Cajasol de Sevilla.

«Esto es la Guerra de los Cien Años. Mis nietos sabrán lo que es el Estado Islámico, y todavía no han nacido»​Con datos y sin aspavientos, Ignacio Cembrero, uno de los mejores y más veteranos informadores sobre el Magreb, el mundo musulmán y el fanatismo armado de los yihadistas, describió este miércoles una pesadilla espantosa. Una legión armada de jóvenes fanatizados toma el poder, conquista el territorio, se expande hasta nuestra frontera, se infiltra en nuestras casas, corta cabezas de inocentes, nos las manda envueltas en vídeo y nos dice, mirándonos a los ojos y agitando un cuchillo en la mano: Vamos a por vosotros, infieles.  
 
Lo peor no es que la pesadilla sea realidad. Lo peor es que no se sabe cuánto durará, y que puede que no veamos su final en nuestra vida. «Esto es la Guerra de los Cien Años. Mis nietos sabrán lo que es el Estado Islámico, y todavía no han nacido», dijo anoche Cembrero en su conferencia «El terrorismo yihadista y la seguridad en Europa», dentro del ciclo Las Charlas de EL MUNDO, que acogió la sede de la Fundación Cajasol de Sevilla.  
 
«Las primeras víctimas del yihadismo son los propios musulmanes» El colaborador de este periódico, que antes fue corresponsal de El País, empezó situando a su auditorio en mayo de 2011, cuando un comando estadounidense mata al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, y echa su cuerpo al mar. «Algunos pensaban que se había cerrado una etapa e íbamos a vivir en paz». Ha sido lo contrario. La etapa se ha expandido. Al Qaeda sigue muy activa, como prueba la masacre que cometieron dos enviados suyos contra los caricaturistas de Charlie Hebdo el 7 de enero en París. Y, en el colmo de la barbarie, le ha salido un exitoso competidor que en menos de un año le ha rebasado en crueldad, expansión territorial y capacidad de captación de nuevos reclutas, el Estado Islámico (EI), «la organización terrorista más poderosa de todos los tiempos». Antes de detallar sus fuerzas, Cembrero subrayó una idea básica que los islamófobos desconocen u ocultan:«Las primeras víctimas del yihadismo son los propios musulmanes». 
 
Explicó que los 50.000 combatientes del EI, según el cálculo de la CIA estadounidense, controlan ya desde su ofensiva de la pasada primavera un territorio de 60.000 kilómetros cuadrados en el norte de Irak y Siria, como tres veces la provincia de Badajoz y con varios millones de habitantes. De ese ejército de soldados-verdugos (como los enmascarados de negro que degollan a rehenes maniatados), una cuarta parte, unos 12.000 o 13.000, no son sirios ni iraquíes sino extranjeros:la mayoría de éstos viene de otros países árabes (con dominio de los tunecinos, unos 3.000, y los marroquíes, con entre 1.200 -según Marruecos- o hasta 2.000 -de acuerdo a Estados Unidos-), pero los procedentes de países europeos occidentales, bien de estas nacionalidades o inmigrantes, forman un subgrupo inquietante de entre 3.000 y 3.200 soldados fundamentalistas.  
 
Se estima, dijo Cembrero, que hay 1.100-1.200 franceses, 350 belgas, más de 600 británicos, más de 600 alemanes, y daneses, y suecos... Comparados con ellos, consideró que los 70 u 80 que desde 2012 han salido de España para hacer su guerra santa en Siria e Irak (el 10 por ciento, mujeres) representan un peligro cierto a su vuelta pero mucho menor que en otros países. «Tenemos mucha suerte», dijo por la relativamente «ridícula cifra» que el yihadismo ha reclutado entre los jóvenes musulmanes españoles. Señaló que un tercio de ese contingente se concentra en Ceuta, lo que se explica por el «efecto contagio» de las cercanas ciudades marroquíes de Castillejos, Tetuán y Tánger, de donde ha partido un tercio de las huestes marroquíes del EI.  
 
Advirtió de que Al Qaeda sigue siendo una gran amenaza por su «obsesión» de atacar a Occidente, pero apuntó que «a medio y largo plazo» el enemigo «más peligroso» es el EI, pues, compartiendo el odio por Occidente de aquél, ha conseguido sin embargo dominar y gobernar un territorio y «está intentando construir un Estado», algo que nunca hizo Al Qaeda, huésped de otros en Afganistán o Pakistán. No cree que ambos grupos se fundan en uno.  
 
El EI ha crecido por sus múltiples ingresos económicos: nombró el petróleo que vende de contrabando a Turquía; los rescates de rehenes, entre ellos los tres periodistas españoles secuestrados el año pasado, uno de ellos de ELMUNDO; el mecenazgo de potentados ligados a la familia real de Arabia Saudí;el impuesto-chantaje a los cristianos o el tráfico de tesoros arqueológicos. Otros grupos terroristas se están declarando vasallos del EI, y éste extiende así sus tentáculos de Libia a Pakistán pasando por territorios de la antigua URSS.  
 
Obama ya está buscando permiso en el Congreso para «operaciones puntuales» La coalición internacional liderada por EEUU que desde el verano bombardea al EI con aviones, entre ellos de países árabes, podría dar un salto cualitativo y enviar también tropas sobre el terreno a Siria e Irak en alianza con los kurdos. De momento, dijo Cembrero, Obama ya está buscando permiso en el Congreso para «operaciones puntuales», que podría acabar con un retorno permanente y estable de militares de EEUU.  
 
Cembrero recalcó que la buena noticia en la lucha contra el yihadismo es que la colaboración policial entre España y Marruecos es «espectacular» y que las investigaciones tienen sus frutos invisibles... Por lo que no ha ocurrido, al abortar atentados o proyectos de masacres como el que una trama paquistaní planeaba en Barcelona:«Querían volar varias estaciones de metro».  
 
En este contexto, hizo hincapié en que la inmensa mayoría de los musulmanes son personas pacíficas. A ellos, eso sí, les pidió que sean más activos y visibles en su condena del terrorismo yihadista y en que hagan «más pedagogía contra los que tienen tendencia a radicalizarse». No todos vuelven de la 'yihad' queriendo seguir matando en España, aclaró. Al contrario, conoce mujeres que han vuelto «asqueadas» de lo que han visto hacer en Siria a los que les prometían el paraíso islámico en la Tierra.