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Quinto Foro Catalunya en EXPANSIÓN

El diario económico de Unidad Editorial contó con la presencia de Josep Piqué, consejero delegado de OHL y exministro de Asuntos Experiores, en un encuentro sobre el debate soberanista.

​"No hay nada que negociar hasta las elecciones". Josep Piqué, consejero delegado de OHL y exministro de Asuntos Exteriores con José María Aznar (PP), considera que se puede hablar de manera discreta entre los actuales líderes políticos del Gobierno de España y de la Generalitat de Cataluña, pero argumenta que para tomar decisiones habrá que esperar a conocer la composición de fuerzas de los nuevos parlamentos que surjan tras las elecciones previstas para el próximo otoño. Lo dijo en el quinto Foro Catalunya en EXPANSIÓN, que busca soluciones sobre el encaje de Cataluña dentro del Estado.  
 
Piqué (Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1955) se mostró desconfiado en que se pueda alcanzar una solución definitiva, apostó por una reforma de la Constitución como punto de llegada y alertó de que es imposible un referéndum de autodeterminación en el que sólo voten los catalanes.  
 
"Como decía Dante en la Divina Comedia, ‘abandonad cualquier esperanza...’. Dentro de 30 años seguiremos hablando del encaje de Cataluña en España", advirtió Piqué. El expresidente del PP en esta comunidad autónoma apostó por un nuevo pacto, similar al de la Transición, que apacigüe los ánimos hasta la siguiente generación.  
 
"No nos equivocamos, ha ido bien, pero las cosas se han torcido en los últimos años" El nacionalismo catalán sitúa el origen de los problemas en la propia Constitución de 1978 y, en concreto, en lo que se ha denominado café para todos, la fórmula por la que se trata prácticamente por igual a las regiones históricas –Cataluña, Galicia y País Vasco– que al resto. "No nos equivocamos, ha ido bien, pero las cosas se han torcido en los últimos años", señaló.  
 
Este cambio de rumbo, según el exministro, comenzó durante la reforma del Estatut, aprobado en 2006 y luego recurrido al Tribunal Constitucional (TC). "Significaba una reforma a fondo de la Constitución sin reformar la Constitución", recordó Piqué, para quien lo importante ahora no es bucear en las causas del conflicto, sino buscar soluciones.  
 
El consejero delegado de OHL intentó desmontar tópicos en torno a la cuestión catalana. Piqué expuso que la base del conflicto no radica en el dinero o la distribución de poder, sino en que el partido central de Cataluña, Convergència (CDC), ha pasado a ser "estrictamente soberanista". También desmintió que el debate independentista sea un "mero tema de los políticos", algo que contrapuso con la "significativa movilización de la sociedad catalana, que descansa en la calle".  
 
Educación
A juicio de Piqué, varias palancas han contribuido a este cambio. La primera es el sistema educativo. "Siento la lengua [el catalán] como intimísima; lo importante no es si me transmiten la historia en una lengua u otra, sino lo que se me explica de ella", expuso. Los otros artífices son: los medios de comunicación y la "práctica desaparición" de los símbolos del Estado en Cataluña. A esto se une la crisis del Estado. "Hay una correlación altísima pero de signo inverso entre la fortaleza del proyecto nacional de España y la emergencia de los nacionalismos periféricos", sostuvo Piqué.  
 
El ejecutivo de OHL se mostró preocupado por cómo está evolucionando el soberanismo. "Ha dejado de ser una expresión política para ser una expresión de las instituciones, algo que no sucedía desde 1934", criticó.  
 
"Siento el catalán como intimísima; lo importante no es si me transmiten la historia en una lengua u otra, sino lo que se me explica de ella" Piqué lamentó que la construcción nacional se haya puesto "por encima de la cohesión social". El directivo reconoció que la seudoconsulta celebrada el pasado 9 de noviembre sirvió para "contar cuántos son" los favorables a la independencia y alertó de que las cosas han cambiado porque ahora la "canalización del enfado" por la crisis también puede realizarse a través de Podemos, y no sólo por la vía independentista.  
 
El también expresidente del Círculo de Economía abogó por ir a un sistema federal. En el ámbito económico, implicaría que cada Administración pueda decidir en qué nivel sitúa sus impuestos para financiar sus gastos.  
 
"En lugar de compartir recaudaciones de impuestos comunes que son titularidad de una Administración pero que después se acaban repartiendo, quizá la línea más honesta es ir a un esquema puramente federal y que la Administración General del Estado tenga sus impuestos y financie sus gastos, y lo mismo con las comunidades y los ayuntamientos; después se puede establecer un mecanismo de transferencias entre sí." Según Josep Piqué, cuanto más se avance en esta nueva estructura, "que es una dirección de transparencia y claridad, creo que será mejor para todos".  
 
Debate sobre símbolos
El consejero delegado de OHL también pidió debatir sobre la educación y sobre la recuperación de los símbolos del Estado en Cataluña, entre otros puntos. Piqué planteó una reforma de la Carta Magna, que debería ser refrendada por todos los españoles. "Mentalidad abierta, pero reforma constitucional no como punto de partida para dar respuesta a unas demandas, sino como punto de llegada; nuestros nietos ya verán lo que hacen en 2050", apuntó.  
 
Luis Conde, presidente de la compañía de cazatalentos Seeliger y Conde, aseguró en el Foro que unas hipotéticas negociaciones entre la Generalitat y el Estado deberían tener como base el "respeto a las reglas del juego" y lamentó que el debate soberanista tape "la revolución digital" y la recuperación económica.  
 
"Muchas veces los debates políticos nos distraen de lo importante" El presidente de Hotusa, Amancio López, insistió en el mismo planteamiento: "De la misma forma que una parte importante de España ha perdido la revolución industrial, podríamos correr el riesgo de perder la revolución tecnológica". "Muchas veces los debates políticos nos distraen de lo importante", dijo Piqué.  
 
El profesor de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) José García-Montalvo dudó de que haya incentivos para que ambas partes se sienten para alcanzar un acuerdo, un argumento con el que coincidió Josep Piqué, quien insistió en la necesidad de "hablar por debajo", como lo hicieron durante la Transición Alfonso Guerra (PSOE) y Fernando Abril Martorell (UCD). Piqué trasladó su percepción de que el debate soberanista catalán podría estar amortizado, en el sentido de que internacionalmente ya preocupa más el posible auge de Podemos que el secesionismo en Cataluña.  
 
Que el independentismo sea liderado desde la Generalitat y que la plena soberanía se haya convertido en un objetivo "a costa de dividir a la sociedad" es lo que más preocupó al presidente de Ercros, Antonio Zabalza, quien incidió en que el Estado no debe negociar "con Mas y Junqueras, sino con todos los españoles para perfeccionar el sistema autonómico". 
 
Para Josep Piqué, el principal problema para solucionar el conflicto de Cataluña radica en que los objetivos "son incompatibles" cuando "unos quieren irse y otros quieren que te quedes". "Cualquier proceso soberanista sólo ha sido posible a través del acuerdo o por la fuerza; lo que hay que debatir es de qué manera seguimos estando juntos", apostilló.  
 
"Desde Madrid se tiene una visión equivocada y una parte de la desafección es consecuencia del centralismo burocrático del Estado" Juan Torras, socio de la firma Egon Zehnder, atribuyó parte de las culpas hacia el Gobierno de Mariano Rajoy. "Yo  no veo liderazgo político en un presidente que no viene aquí [a Cataluña]; desde Madrid se tiene una visión equivocada y una parte de la desafección no es un producto nacionalista, sino consecuencia del centralismo burocrático del Estado".  
 
En una línea similar intervino Teresa García-Milà, directora de la Barcelona Graduate School of Economics (BSE): "Llevamos bastantes años en que desde el Gobierno central tampoco ha habido mucha lealtad institucional en aspectos muy clave del modelo territorial que afecta a Cataluña y a otras regiones".  
 
El exministro de Asuntos Exteriores consideró que permitir un referéndum vinculante de autodeterminación es "imposible" porque supondría reconocer que la soberanía nacional es "compartimentable". "En septiembre existe una magnífica oportunidad para explicitar el apoyo al soberanismo" en unas elecciones que todavía no se han convocado.  
 
Falta de liderazgo Jordi Mercader, presidente de la papelera Miquel y Costas, también incidió en la falta de liderazgo: "El centro derecha y el centro izquierda catalán están absolutamente pulverizados; aquí hay un vacío de poder que lo está llenando alguien y se me antoja difícil pensar que pueda haber cambios suficientemente rápidos como parar que esto cambie".  
 
"La simetría ha sido un error en el proceso de construcción del Estado autonómico"El presidente de Unidad Editorial, Antonio Fernández Galiano, se preguntó cuál será la foto del soberanismo dentro de cinco años. Hasta entonces, la educación y los medios de comunicación desempeñarán un papel importante. "La simetría ha sido un error en el proceso de construcción del Estado autonómico; la asimetría seguramente va a ser un elemento que habrá que considerar en el futuro", dijo.
 
El presidente del Instituto de Economía de Barcelona, Joaquim Coello, sostuvo que saltarse la Constitución "va a ser imposible", pero apostó por "contrastar" el peso del soberanismo, que Coello considera que no es mayoritario. "La gente quiere saber quién tiene la mayoría y otros países democráticos, como Canadá y Reino Unido, lo han resuelto [con un referéndum vinculante]", planteó.  
 
El profesor de historia contemporánea de la UPF Josep Maria Fradera consideró esencial recuperar "la lealtad de las partes", algo que ve "tremendamente difícil si no se acepta que ninguna de ellas fue desleal", en relación al recurso al Constitucional del Estatut catalán por unos párrafos idénticos a las normas de otras comunidades que no se elevaron al TC. Josep Piqué recurrió a la "densidad histórica de España, que cuesta mucho de digerir", para comprender los problemas y algunos agravios actuales, como la financiación del País Vasco y Navarra.
 
"Probablemente la formación del Estado en España tuvo lugar demasiado pronto respecto a otros países europeos y esto ha hecho que haya habido una permanente tensión entre el Estado y las realidades nacionales preexistentes", afirmó.  
 
Unidad de España
A veces la unidad de España se ha defendido como un bien moral. "Puede ser un imperativo histórico o geográfico, pero es muy difícil defenderla como una categoría moral absoluta, algo que está enquistado en buena parte de la ciudadanía española", apuntó Heribert Padrol, socio de Goméz-Acebo & Pombo, quien reconoció que un sistema educativo influye en la mentalidad de la población, pero que si ello conduce a que la sociedad pida "votar de manera pacífica el derecho a separarse", se trata de un "output que no es totalitario".  
 
"La redistribución está muy bien, pero no parece que tenga mucho sentido que el solidario esté peor que el solidarizado" Para el exdiputado de CiU en el Congreso y actual presidente del Centro de Asuntos Exteriores de Barcelona (Cidob), Carles Gasòliba, cuatro aspectos contribuirían a la conllevancia de Cataluña dentro de España: "Arreglar el tema de la financiación, respetar la lengua y la educación, solucionar los retrasos en infraestructuras como el corredor mediterráneo y respetar los acuerdos en el ejercicio de las competencias". Josep Piqué argumentó que la solidaridad fiscal entre comunidades debe tener un tope: "La redistribución está muy bien, pero no parece que tenga mucho sentido que el solidario esté peor que el solidarizado".  
 
El modelo de organización territorial español permite  a las comunidades autónomas gastar pero apenas pueden decidir sobre el nivel  de sus impuestos,  más allá de algunos tributos cuyas competencias tienen transferidas. Josep Piqué apostó por la "corresponsabilidad fiscal", algo que,  a su juicio, no debería dar argumentos a los que creen que "España  se rompe", del mismo modo que no pasó  nada cuando el Estado –con el PSOE y el PP  en la presidencia  del Gobierno– fue aumentando la parte del IRPF que se cedía  a las comunidades". Teresa García-Milà, directora de la Barcelona GSE,  abogó por un modelo en el que "cada uno tenga sus responsabilidades  de imposición y de gasto, y que luego haya una serie de transferencias". Piqué insistió que caminar hacia un país federal sería una de las mejores soluciones para el encaje catalán.