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Ecuador, en busca de inversión extranjera

EXPANSIÓN organiza un encuentro empresarial cuyo fin es valorar el tejido productivo del país andino, que mueve un mercado de 300 millones de consumidores.

Ecuador está inmerso en una estrategia de atracción de inversores extranjeros para hacer realidad su objetivo de cambiar su tejido productivo y convertirse en un país exportador de bienes y servicios de valor añadido, superando definitivamente su tradición de vendedor al mundo de petróleo y productos agroalimentarios y pesqueros.  
 
Con este fin, el Gobierno de Rafael Correa lanzó hace cuatro años el Código de Producción, con incentivos fiscales para la inversión exterior en los sectores de metalmecánica, turismo, farmacéutica, petroquímica, logística, software, agroindustrial, medio ambiente, minería, telecomunicaciones y recursos hídricos; y facilidades en las denominadas áreas deprimidas, que se extienden por 89 cantones fuera del perímetro urbano de Quito y Guayaquil.  
 
“¿Por qué invertir en Ecuador? Por la estabilidad política, los buenos servicios, la energía barata y las mejoras en infraestructuras realizadas en los últimos años”, explicó Miguel Calahorrano, embajador de Ecuador en España en el último encuentro Iberoamérica Empresarial, organizado por EXPANSIÓN en Bilbao con el patrocinio de Endesa y Ontier y la colaboración de la Embajada de Ecuador, ProEcuador, la Cámara de Comercio de Bilbao y el IE Business School.  
 
Según destacó Calahorrano, a finales de los años ochenta, Ecuador quedó al margen del proceso desregulador y privatizador y de la ofensiva del capital exterior Según destacó Calahorrano, a finales de los años ochenta, Ecuador quedó al margen del proceso desregulador y privatizador y de la ofensiva del capital exterior que vivieron otros países latinoamericanos, porque las grandes empresas se dirigieron a mercados mayores, como Sao Paulo, Lima o Bogotá. Ahora, después de siete años de industrialización, mejora de obras públicas, telecomunicaciones, y gasto público en salud y educación, Ecuador se ofrece como “un país pacífico donde vivir con tranquilidad e invertir con seguridad”, que ya han elegido 20.000 españoles para residir y trabajar.  
 
Junto a las ventajas para entrar en determinados sectores, el inversor extranjero se beneficia en Ecuador de la “dolarización” de su economía, que cambió el sucre por el dólar tras la fuerte crisis bancaria del año 2000. La nueva moneda da tranquilidad al inversor extranjero, que cuenta con retornos en una divisa fuerte, aunque aboca a los ecuatorianos a problemas con su balanza de pagos.  
 
De hecho, la caída del precio del petróleo y el fortalecimiento del dólar han llevado recientemente al Gobierno de Correa a imponer salvaguardias provisionales y aumentar aranceles a las importaciones.  
 
Estas medidas proteccionistas generan incertidumbres y pueden afectar al atractivo de Ecuador como destino de las inversiones, explicó José Ángel Corres, presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, quien animó a las autoridades ecuatorianas a“abrirse al exterior y no cambiar las reglas de acceso al mercado”. Los aranceles implican sobretasas que van del 5% al 45%.  
 
Durante el foro, José Luis Cabascango, director de la oficina comercial de ProEcuador en España, explicó que la sobretasa arancelaria no afecta a todas las importaciones (son 2.800 partidas, el 32% de las compras totales al exterior, según las cifras oficiales) y supone un “proceso de transición”.  
 
Los aranceles estarán vigentes, en principio, durante quince meses, y su aplicación pretende contrarrestar la apreciación del dólar, la caída del petróleo y el consiguiente recorte de divisas, y fortalecer la dolarización de la economía y la competitividad de las empresas. El responsable de ProEcuador destacó que su país supone una puerta al mercado andino, con trescientos millones de consumidores. En cinco años, las exportaciones han subido un 12% y las importaciones lo han hecho un 15%. Para dar la vuelta a este saldo comercial, el Gobierno quiere inversores “que complementen la gestión de las empresas ecuatorianas” y desarrollen la industria local, dijo Cabascango.