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Las tácticas del líder para dirigir un equipo

'Right Way Club, Emprender en equipo', una iniciativa de EXPANSIÓN y MARCA que contó con la presencia del ex futbolista Rubén Baraja para analizar cuáles son las claves del liderazgo colectivo.

​Ya sea en el terreno de juego, en los laboratorios o en la oficina, para conseguir sacar adelante un campeonato, un nuevo producto o una empresa, la implicación de todos sus miembros resulta esencial. “Un equipo al final es el reflejo de su líder, tiene que ser ejemplo”. De esa forma resume quien tiene en su palmarés dos Ligas, una Copa de la Uefa y una Copa del Rey a sus espaldas, el ex futbolista Rubén Baraja, lo más básico para poder llegar buen puerto. 
 
El antiguo jugador profesional del Valencia y del Atlético de Madrid ha asumido un nuevo reto como entrenador de chavales de 17 y 18 años en uno de los equipos juveniles del Valencia. Baraja compartió sus experiencias con dos emprendedores en sectores tan diversos como el agrícola y el turístico y los servicios, Mercedes Iborra y Juan Lajarín. La capacidad para generar objetivos comunes y compartir valores en el fútbol y en las nuevas empresas fueron el eje del tercer evento The Right Way Club, organizado por EXPANSIÓN y Marca en colaboración con Chivas, celebrado en Valencia.
 
“Ahora mismo es muy importante que un equipo entienda cómo se relacionan los individuos entre ellos y con el resto de departamentos, y cómo se gestionan los sentimientos en esos equipos”, subrayó Juan Lajarín, fundador de Futurea, dedicada a la orientación profesional, y también colaborador de la red social de emprendedores Socialnest.
 
En el caso del fútbol, a las dificultades de cualquier grupo se suma la presión externa El experto en relaciones profesionales puso un ejemplo de hasta qué punto la gestión del colectivo influye en la buena marcha empresarial, en este caso en una cadena de youth hostels. “El año pasado comparamos dos establecimientos, uno que funcionaba muy bien y otro no. Al final el factor determinante era emocional, por la relación entre el equipo. El equipo más exitoso se regulaba a sí mismo, hablaba de los problemas, era más transparente, tenían un clima emocional mejor y al final un mejor rendimiento”.
 
En el caso del fútbol, a las dificultades de cualquier grupo se suma la presión externa. “Estás siendo constantemente juzgado por los medios de comunicación, los aficionados, tu propio club y entrenador”, reconoce el ahora técnico. “Es muy importante que cuando hablas con los chicos tengas un mensaje único y común”, apunta Baraja, que considera que resulta vital poder inculcar unos valores en común para que cada uno “se sienta partícipe del colectivo”.
 
Mercedes Iborra, cofundadora de Norma Agrícola, coincide en que compartir los mismos valores resulta fundamental para emprender. “El hecho de venir de una familia agrícola nos ha enseñado valores positivos como el de la tradición. Amar la tierra es lo que nos ha hecho buscar nuestra meta: cambiar la agricultura con la innovación. Eso aporta la cultura del trabajo, compromiso y empeño”. Norma Agrícola, su empresa ha desarrollado una herramienta que permite gestionar los cultivos a los que ha estado vinculada su familia desde el móvil o el ordenador.
 
Para Lajarín, los valores se transmiten no sólo con palabras: “La gente nota enseguida la falta de coherencia y pierdes credibilidad si no eres acorde a esos valores”.
 
Iborra también compartió con la coach Beatriz de la Iglesia, que moderó la charla, la que para ella son los cinco pasos imprescindibles para emprender. “Querer hacer, aprender a hacer, hacer, enseñar a hacer y dejar hacer, porque también hay que saber delegar”.
 
Para los tres, saber conjugar las situaciones emocionales del grupo es uno de los grandes retos a la hora de emprender y entrenar Para los tres, saber conjugar las situaciones emocionales del grupo es uno de los grandes retos a la hora de emprender y entrenar. “Se nos ha enseñado el trabajo de equipo de una forma muy superficial. Parece que con tener comunicación y confianza y trabajar codo con codo ya somos un equipo, pero es más complicado”, comentó Lajarin. Para el experto en Recursos Humanos, hay que hacer entender a un equipo que la mejora personal es la de todos.
 
Baraja compartió algunas de las recetas con las que intenta impulsar a sus jugadores: “Hay que buscar cosas alcanzables y el refuerzo positivo. Si estás dando siempre palitos en la cabeza enseguida se cansa”.
 
El exjugador no dudó en mojarse cuando se le preguntó cuál ha sido su mejor entrenador. “De todos los que yo he tenido, la excelencia fue Rafa Benítez en el Valencia. Esos tres años fueron el momento que más a gusto me he sentido dentro de un colectivo, más identificado y con más recompensa. Él consiguió aunar toda la dificultad de un entrenador de fútbol profesional”. El míster tuvo que motivar al grupo, traer jugadores adecuados, ilusionar al aficionado y lidiar con otros factores incontrolables “para conseguir que en el club sólo se hablara de fútbol” y llegaran los éxitos.