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Nueva fórmula para dar valor al producto

EXPANSIÓN organiza la jornada 'La industria 4.0 y la fábrica del futuro', donde diversos expertos debatieron sobre la necesidad de unir tecnología y conocimiento en la fabricación del producto.

​La fábrica del futuro enlaza con el presente en un nuevo escenario industrial que exige unir tecnología y conocimiento en la fabricación como fórmula para aportar valor añadido al producto y al cliente.  
 
El desafío ante esta nueva revolución industrial está en el software, los sistemas de análisis masivo de datos y su almacenamiento, y la incorporación de sensores y electrónica a los elementos que interactúan en los procesos productivos El desafío ante esta nueva revolución industrial está en el software, los sistemas de análisis masivo de datos y su almacenamiento, y la incorporación de sensores y electrónica a los elementos que interactúan en los procesos productivos, según coincidieron los expertos participantes en la jornada La industria 4.0 y la fábrica del futuro, organizada en Bilbao por EXPANSIÓN y Sisteplant, con la colaboración de Deloitte, Deusto Business School, Tecnalia y Vicomtech-IK4. También destacaron como gran reto la convivencia entre hombre y máquina, y la disponibilidad de información enriquecida a la hora de decidir.  
 
“Vamos a un concepto de fábrica transparente en todos los sentidos, para divulgar el conocimiento y sacarle chispas”, destacó José Mª Borda, director general de Sisteplant, quien también subrayó que lo urgente es fabricar hoy productos innovadores con calidad y servicio, “para de esta forma aprender, apalancar tecnología y hacerlo mejor mañana”. Borda reconoció que la fabricación avanzada debe asentarse en una rentabilidad “fase por fase”, para atesorar beneficio y acometer “las inversiones necesarias para ser competitivos en el escenario internacional”.  
 
Destacaron como gran reto la convivencia entre hombre y máquina, y la disponibilidad de información enriquecida a la hora de decidir  En este contexto, el papel de la Administración Pública es decisivo para crear un entorno de sensibilización que mueva los resortes del progreso industrial. María Luisa Castaño Marín, directora general de Innovación y Competitividad del Ministerio de Economía, afirmó que “un país no puede abordar la industria 4.0 con sólo 10.000 empresas innovadoras, cuando serían necesarias unas 60.000”.
 
También apostó por reconocer las debilidades pero sin dejar de lado la búsqueda de oportunidades. Castaño adelantó que darán financiación a todas las pymes que se han quedado “a las puertas” de conseguirla en Europa a través de los fondos Feder o del programa Horizonte 2020. Y avanzó que las pymes innovadoras podrán compatibilizar en breve las bonificaciones de las cuotas a la Seguridad Social con deducciones en el Impuesto de Sociedades.  
 
En cuanto al impacto en la masa social de esta nueva revolución, Alex Arriola, director general de Spri, descartó que la industria 4.0 vaya a traer destrucción de empleo, sino “trabajadores más especializados, competitivos y formados”. Para Agustín J. Sáenz, la tecnología avanza más rápido que la necesidad de la industria en incorporarla, y subrayó que hay fases de diagnóstico de impacto para detectar individualmente la necesidad de cada empresa”.  
 
En esta línea, Jorge Posada, director adjunto de Vicomtech-IK4, consideró que es necesario “adaptar a nuestra realidad” la tendencia mundial de la industria 4.0 y matizó que según su experiencia, es necesario “empezar con ideas concretas, pero teniendo siempre un objetivo ambicioso”.  
 
Desde el ámbito académico, José Luis del Val, profesor de Ingeniería de la Universidad de Deusto, destacó la necesidad de formar profesionales tanto desde la perspectiva tecnológica como la de negocio, en un entorno en el que las TICs “siguen sin ser una profesión atractiva”.