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Rubén Amón y sus bestias

El escritor y periodista de EL MUNDO monta un ‘show’ a partir de su libro ‘El tigre mordió a Cristo’, una velada basada en el libro del mismo nombre, donde tiene cabida diferentes géneros.

​Ya se comentaba entre la gente que hacía cola antes de entrar al Teatro Alfil de Madrid. El nuevo espectáculo de Rubén Amón depara sorpresas. Hasta que no lo ve, uno no sabe si va a asistir a un mónologo, una obra de teatro, un concierto, un show de humor o un acontecimiento periodístico. Todo cabe en El tigre mordió a Cristo, una velada basada en el libro del mismo nombre, publicado por el periodista este mismo año con Léeme Ediciones, y que a modo de bestiario recorre varios personajes con los que Amón se ha cruzado a lo largo de su carrera, tanto personalidades conocidas como personas anónimas, "pero igual de extremas, porque la anomalía está muy presente entre todos nosotros".   
 
El escritor y periodista de EL MUNDO monta un ‘show’ a partir de su libro ‘El tigre mordió a Cristo’ Este cóctel de géneros se enmarca dentro del ciclo Havana 7, historias que cuentan, una serie de encuentros entre informadores y artistas de distintos ámbitos. En el caso que nos ocupa, el columnista de EL MUNDO estuvo arropado por el incatalogable grupo de música vocal 'Primital Bros', la periodista Raquel Martos, el humorista Rafa Maza y el montaje de Yllana. Arrancó explicando tan chocante título, de erróneas connotaciones blasfemas. "Fui a hacer una entrevista a la finca Ambiciones y conocí a un Jesulín que nadie sospechaba que existía, previo a la Campanario y a Belén Esteban". Cuenta que se presentó como 'Rubén Amón, el dios egipcio'. Y en un tono entre tragicómico y surrealista, relata cómo Cristo González, el cuñado por aquéllas de Jesulín (y, por ende, pareja de la Jesulina), fue atacado por Curripipi.  
 
Recordó también su época como corresponsal en Italia, donde descubrió que la mafia no existe: "Ya lo cuenta Roberto Benigni en Johnny Palillo: el problema de Palermo es el tráfico". Rememoró la historia de Provenzano, un tipo que estuvo 50 años escondiéndose de la policía, al que apodaron La serpiente y El tractor, porque mató con sus manos a 50 personas y ordenó muchas más".  
 
Criticó la fascinación que ejerce la mafia todavía hoy en Italia y con fina ironía relató su encuentro con Silvio Berlusconi. "Estuve en su casa comiendo, con Pedro Jota. Berlusconi no entendía que un diario conservador como el nuestro cuestionara a un líder democristiano. Verificamos la existencia de un mito, el menú tricolore: si ejercías como su huésped, te comías la bandera de Italia: de primero, servía ensalada de mozzarella, rúcula y tomate; de segundo, carne roja, judías verdes y patatas cocidas, y de postre, fresas, pistacho y nata. Era una metáfora de cómo se estaba comiendo el país".  
 
Pese al tono cómico del espectáculo (con conexión en directo de Plácido Domingo), muchas de las historias irradiaban un aura oscura, la de los mitos en el declive de su carrera En este recorrido por sus ídolos y caídos, no faltó la mención a un popular político español. El tigre mordió a Cristo está dedicado a Jose (por Aznar). "Me pareció que su libro de memorias es el antídoto contra los que carecen de vanidad. Se inventó la autohagiografía, construyó un retrato a la altura de Felipe II, como mínimo. Goza de la clarividencia en diferido: el tener muy claro lo que ya sucedió".  
 
Habló de un caníbal al que entrevistó, que se comió a una mujer holandesa. "Defendía que el canibalismo es un límite para mantener relaciones sociales".
 
También recordó a un verdugo francés: "Se hacía llamar auxiliar de la justicia. Me dijo que no hay nada mejor para la humanidad que eliminar los rastrojos. Quizá hayamos perdido la memoria, pero no olvidemos que en Francia se eliminó la pena de muerte en el 81".  
 
Pese al tono cómico del espectáculo (con conexión en directo de Plácido Domingo), muchas de las historias irradiaban un aura oscura, la de los mitos en el declive de su carrera. "Cuando me encontré con Mickey Rourke, después de 'El luchador', él ya era consciente de su estado. Estuvo a punto de pegarse un tiro y lo evitó su perro, al mirarle con cara de No te mates. Los periodistas asumimos ese papel sádico, forzamos para que los titulares sucedan".