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Noticias

Nace PAPEL

EL MUNDO estrena revista el 20 de septiembre, un ambicioso proyecto multimedia. Hasta entonces, los lectores podrán seguir su creación en ELMUNDO.es

​Por Javi Gómez, director de PAPEL


La sociedad española ha cambiado. La política española ha cambiado. La economía española ha cambiado. El periodismo español, no lo suficiente. Por eso nace PAPEL: una fábrica de contenidos que será, a la vez, una revista semanal, el proyecto digital y audiovisual más ambicioso de un medio español y un nuevo concepto periodístico a la altura de una sociedad en constante cambio.

Antes de hablar de nosotros, pasemos por el andén de 1965. Tom Wolfe era un narrador ambicioso, macarra y ácido como un reflujo. El 11 de abril publicó un cóctel molotov en portada del New York Herald Tribune, en el que llamaba "muertos vivientes" a los periodistas del prestigioso New Yorker. La ilustración del artículo era el emblema de la cabecera rival, Eustace Tilley, disfrazado como una momia, monóculo incluido. El libelo, desbocado y brillante, bílico y talentoso, burlón y rencoroso, anunciaba el fin del New Yorker, como se cuenta en La banda que escribía torcido (Ed. Libros del KO). Una semana después, lanzó un segundo zarpazo, de insuperable titular: "Perdido en la selva de los pronombres relativos".

Han pasado 50 años de aquel asalto contra el poder establecido y el New Yorker vende más de un millón de copias por número. ¿Se equivocó el cabecilla del nuevo periodismo? En la profecía, desde luego. No tanto en el zapatazo a los estantes de un oficio oxidado. Si Wolfe devolvió el yo al periodismo, ahora toca reinventar el periodismo del tú… sin perdernos en la espesa selva de los pronombres relativos.

Millones de personas acceden a nuestros contenidos desde que encienden el móvil, con la pantalla medio borrosa y los ojos entreabiertos, hasta que reposan por la noche en el sillón, pantalla en mano. Entremedias, pasan por el quiosco, nos leen desde su puesto de trabajo, nos consultan esperando el autobús o somos vía de escape de conversaciones aburridas. Antes, la gente acudía al periodismo. Ahora, la gente vive con el periodismo. Por eso a los diarios nos espera un futuro magnífico... si sabemos asaltarlo.

Un horizonte que pasa por volver a agitar los ingredientes en pos de tres objetivos: ser diferente, multimedia y rentable. Encontrar nuevas fórmulas narrativas y cautivar a un lector más volátil, que ya no guarda fidelidad religiosa a un medio, ni busca "experiencias empaquetadas", como las llama Jeff Jarvis. El público es un cazador historias sueltas, ya sea en redes sociales, periódicos, webs, e-mails o tomando el aperitivo del domingo. No se trata de vestir a nadie de momia, pero sí de rebajar el ego del periodismo. Las partes ya son más importantes que el todo.

Muchos me han preguntado en estos meses por qué dejé la televisión por la prensa. Un amigo más imaginativo me soltó: "Te has bajado de la moto voladora Jedi y has vuelto a agarrar las riendas de un coche de caballos". Reconozco que me reí y, al mismo tiempo, me sorprendió esa dosis de incomprensión ajena. Como si esas dos realidades no desembocaran en lo mismo: las pantallas que ambos llevábamos en el bolsillo. Nada más natural que cambiar de estancia en el pasillo del periodismo.

Tenemos la mejor ventana de oportunidad periodística desde que la televisión llegó a la mayoría de los hogares, a finales de los 60. La TV encontró nuevos lenguajes y formatos para dirigirse al público y, poco a poco, se convirtió en piedra basal del sistema periodístico y cultural. Ése es ahora nuestro reto... pero desde todas las pantallas, no una sola.

Pero, ¿por qué llamar PAPEL a un proyecto innovador en una sociedad que esprinta hacia lo digital? Tranquilos, no se trata de reivindicar el papiro. Nos llamamos PAPEL porque creemos en el rol, en el papel, que nos toca jugar en el futuro de España y el periodismo. Por la belleza de la palabra. Porque sabemos cuál es nuestra identidad. Por el juego de sentidos de los cuatro hashtags que irán caramboleando en redes sociales hasta nuestra salida, el 20 de septiembre: #Papelseve #Papelselee #Papelseescucha #Papelsesiente. Y sí, también un poco por las ganas de llevar la contraria. Una definición de este diario desde su creación.

Van quedando anticuadas ciertas profecías, como le pasó a Tom Wolfe con el New Yorker. Los soportes no desaparecen: se reformulan. Lo importante es asentar una marca informativa y comunicar, en cada lenguaje, con una personalidad, un tono común, que hile las diferentes vías para llegar al centro de todo: el lector.

"Si sabes lo que buscas, nunca lo encontrarás. La verdad es una tierra sin senderos", le dice Tiziano Terzani a su hijo Folco, en El fin es mi principio, el libro conversación que relata los últimos días de vida del gran periodista italiano. Desencantado del que fue su oficio, el viejo Terzani, con la muerte esperando dos esquinas más allá, sentenciaba en 2004: "Leo los periódicos para que me hagan compañía, para distraerme de un dolor, pero ya los leí hace 30 años. Las mismas historias". Nuestro reto es que, a la vista del periodismo que se abre frente a nosotros, frente a vosotros, Terzano no pudiera volver a decir lo mismo.

Es momento de echar a andar, de asumir riesgos, de contar historias, como siempre... y como nunca antes lo hicimos. Es el momento de PAPEL.