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Jornadas de UBS Forum-EXPANSIÓN

El banco suizo UBS y EXPANSIÓN reunieron el pasado 21 de octubre en el auditorio del Museo Reina Sofía a expertos del mundo de la economía, psicología y neurociencia para participar en el Forum sobre los mecanismos de la toma de decisiones.

Nadie puede predecir el futuro, pero sí prepararse para tomar mejores decisiones. Nunca antes en la Historia el ser humano ha tenido acceso a una cantidad de información semejante y, paradójicamente, es ahora cuando más ayuda necesita para procesarla y ponerla en valor. Según el informe HMI (How Much Information), elaborado por la School of Information Management & Systems de la Universidad de California Berkeley, una persona consume diariamente 12 horas de información, el equivalente a 34 gigabytes de memoria. ¿Qué hacer con toda esa información y cómo convertirla en un valor diferencial para que empresas e inversores tomen mejores decisiones? Esta fue la cuestión que planeó sobre el Forum organizado por UBS, con la colaboración de EXPANSIÓN, el pasado 21 de octubre. Un evento de referencia mundial, celebrado en las principales plazas financieras del continente como Milán, Zurich o Fráncfort, y que por segundo año consecutivo tiene lugar en Madrid.
“Tenemos unos mercados que sin previo aviso sufren grandes alteraciones y shocks que no entendemos. Esto produce miedo y ansiedad, y nuestra parte emocional nos empuja a tomar decisiones precipitadas”. Ésa fue la conclusión a la que llegó Pablo Díaz Megías, presidente ejecutivo de UBS Bank S.A., durante la inauguración del evento, celebrado en el auditorio del Museo Reina Sofía de Madrid. En los procesos de toma de decisión en los que entra en juego el riesgo, como en las inversiones, es importante que éstas se hagan “de manera sistemática”, afirmó. La experiencia a la hora de tomar decisiones, dijo, puede “salvarnos de cometer un posible gran error”, por eso “en UBS hemos hecho un enorme esfuerzo en comunicarnos mejor con nuestros clientes para que sepan a qué situación se enfrentan”.
Uno de los aspectos que más preocupan a los empresarios a la hora de decidir dónde destinar sus inversiones son las dinámicas geopolíticas. En la actualidad, vivimos en un momento de crecientes interrogantes en el panorama macroeconómico mundial: la crisis económica y los problemas financieros de Grecia, que han destapado las debilidades de la Unión Europea; la desaceleración de la economía china después de más de una década con un crecimiento superior al 7%; la crisis de las materias primas que ha afectado sobremanera a economías emergentes como Brasil o Rusia; o el descenso vertiginoso del precio del barril de Brent que, desde hace meses amenaza con bajar de la barrera de los 40 dólares, y que está lastrando el Producto Interior Bruto (PIB) de países como México o Venezuela.
A este respecto, Noreena Herz apuntó que “económicamente, Europa está en su momento más crítico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”. En lo referente a España, la economista británica señaló que, pese al notable crecimiento de la economía, el país debe encarar todavía el enorme desafío del desempleo. “En España ha habido mejoras, pero sigue habiendo problemas en cuanto al desempleo que, ahora mismo, es enorme y supera el 50% entre los jóvenes”, indicó Hertz.
Durante su intervención, Noreena Hertz, descrita por la revista Vogue como una de las mujeres más inspiradoras que existen en la actualidad, explicó las preguntas que todo directivo ha de hacerse para saber si está tomando las decisiones adecuadas. En primer lugar, indicó, cabe preguntarse si se está recurriendo a los expertos adecuados ya que, al contrario de lo que pueda parecer, aquellos “más humildes, menos endiosados, son los que tienen mejores resultados”. “Hoy en día, gracias a la tecnología todos podemos ser cazadores de información más inteligentes”, añadió.
Otro elemento en el que hizo hincapié la ponente fue en la importancia de contar con puntos de vista diferentes, a veces incluso enfrentados, a la hora de tomar una decisión. “Como líderes, tenéis que abrazar la disensión. Si queréis tomar decisiones inteligentes, tenéis que contemplar puntos de vista diferentes y convergentes”, destacó. Además, alertó del importante papel que juegan las emociones en el proceso de toma de decisiones: “No sólo tomamos decisiones racionales, incorporamos también nuestras emociones y nuestro estado de ánimo a la hora de decidir”, subrayó. Por último, la autora del libro Eyes Wide Open: How to Make Smart Decisions in a Confusing World, recomendó a los allí presentes no tener miedo de la enorme cantidad de información a la que están expuestos cada día: “La cantidad de información a la que estamos expuestos es la mayor de nuestra historia, sin embargo, esto no es una carga sino una oportunidad. No tengáis miedo”, concluyó.
CEREBRO
“La función principal del cerebro es tomar decisiones y ponerlas en práctica. Todo lo demás esta enfocado a ayudar al cerebro a tomar dichas decisiones”, destacó José Antonio Marina. El filósofo y ensayista español, fundador de la Universidad de Padres, centró su intervención en desentrañar los complicados engranajes que llevan a nuestro cerebro a decantarnos por una opción o por otra. “Muchas veces somos meros espectadores de una decisión que, previamente, ya ha tomado nuestro cerebro. Nueve segundos antes de que decidamos se puede saber por qué opción nos vamos a inclinar”, explicó Marina.
Cada vez más, el sector corporativo se apoya en las máquinas y la ingeniería de datos para tomar sus decisiones. Basta echar un vistazo a Japón donde, por primera vez, un ordenador se ha sentado en el consejo de administración de una empresa. En este sentido, Marina explicó “cómo las empresas se están apoyando en el Big Data para dar con algoritmos que les permitan observar un patrón en esa gigantesca masa de datos”.
Al igual que hiciera Noreena Hertz, Marina se paró a analizar la figura del experto, tan de moda en estos tiempos donde la información abunda y donde el verdadero reto reside en separar lo que aporta valor al negocio de lo que no. “La inteligencia de los expertos se caracteriza por codificar mejor la información y ser capaces de distinguir la relevante de la irrelevante. Por lo tanto, es la memoria lo que diferencia a un experto del que no lo es”, subrayó el ensayista.
El cirujano y miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Mario Alonso Puig, fue el encargado de conducir todo el evento. Durante la presentación de Roberto Ruiz- Scholtes, director de Estrategia de UBS en España, Puig aprovechó para poner de manifiesto la intrínseca relación que existe entre cuerpo y mente a la hora de decidir. Lo psicológico y lo fisiológico, explicó, se pueden distinguir pero no se pueden separar por lo que la forma de encarar una decisión acaba influyendo en su resultado. “Cuando alguien ve algo como una oportunidad el cerebro trabaja de manera diferente a cuando lo entiende como una amenaza”, indicó el doctor.
INVERSORES
Por su parte, Ruiz-Scholtes centró su intervención en analizar el actual escenario macroeconómico mundial y dibujar las que serán las tendencias de inversión en los próximos años. “Estamos todavía en una fase intermedia del ciclo económico. Los bancos centrales están manteniendo unas políticas expansivas, con tipos de interés bajos, y pese a ello las primas de riesgo siguen siendo elevadas”, indicó. Se trata, dijo, de una fase del ciclo económico en el que las rentabilidades están todavía en niveles muy bajos y en el que los mercados premian a los inversores menos conservadores y con menos aversión al riesgo. “Es una fase del ciclo en la que asumir riesgos es recompensado y ser demasiado conservador es penalizado. Además, con estas condiciones hay que buscar nichos o mercados impulsados por elementos estructurales de crecimiento. Algo que podemos encontrar en el sector tecnológico o farmacéutico”, indicó el director de Estrategia de UBS en España.
Respecto al horizonte macroeconómico mundial, Ruiz-Scholtes se mostró optimista de cara al futuro de la economía del gigante asiático, que prevé un alza en el entorno del 7% del PIB para este ejercicio, y cuyos problemas financieros atemorizan a los mercados mundiales. “China está cambiando su modelo económico lo que le va a llevar a un crecimiento más sostenible, menos basado en las materias primas y más basado en el consumo. China no va a caer en recesión y no va a arrastrar al resto del mundo”, destacó el representante de UBS. En esta línea, el responsable de Estrategia de UBS afirmó que en estos años “hemos tenido unos ciclos muy asimétricos”, en referencia a la dispar evolución de las economías anglosajonas y la de los países del euro. “Los países anglosajones han crecido mucho en este periodo pero en Europa apenas nos hemos beneficiado”, apuntó.
Ruiz-Scholtes también habló del “incipiente crecimiento de los beneficios empresariales”, una de las tendencias estructurales de este ciclo económico, gracias, entre otros factores, a la competitividad del euro. “Las empresas están reduciendo su endeudamiento, mejorando su capacidad de caja y siendo más eficientes en su gestión. Esto se traduce en una clarísima preferencia por los activos corporativos respecto a la deuda pública y por las acciones a la renta fija”, subrayó. También son grandes tendencias estructurales de este ciclo el boom de las clases medias en los países emergentes –se prevé que hasta 2030, 2.000 millones de personas superen el umbral de la pobreza al año– y el cambio climático. Y es que, según apuntó el director de Estrategia de UBS, la próxima Cumbre del Clima de París “va a generar una avalancha regulatoria que premie la eficiencia energética de las empresas y la reducción de emisiones”.
Finalmente, cuestionado sobre hacia dónde prevé que se dirija la inversión en los próximos años, Roberto Ruiz-Scholtes aseguró que, ante las dificultades que van a atravesar en los próximos meses los emergentes, países como Europa y Japón son valores al alza a la hora de invertir. “A fecha de hoy las acciones europeas no parecen baratas, pero si asumimos que los beneficios van a ir creciendo en los próximos meses, lo serán”, indicó Ruiz-Scholtes. “Lo que nos gusta especialmente de la Bolsa japonesa es el cambio de cultura corporativa. Dar entrada a consejeros independientes y abandonar esa obsesión clásica por el tamaño”, concluyó.