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Pedro Simón presenta ‘Siniestro Total’

El periodista de EL MUNDO Pedro Simón presentó este martes en la librería madrileña La Central de Callao su nuevo libro 'Siniestro Total. Crónicas de la crisis económica en España 2012-2015'.

​Hace muchos años una becaria escribió un titubeante e inspirado reportaje periodístico sobre una madre ex toxicómana que luchaba por recuperar a sus hijos. Un redactor jefe leyó con detenimiento el trabajo y despachó el esfuerzo con una sonrisa desdeñosa y una frase para enmarcar: "Te ha quedado muy bonito, pero los pobres no compran periódicos". Más allá de provocar una breve crisis de vocación, aquello no tuvo más importancia: el reportaje ya se había publicado.
Pedro Simón no le va la vida en que "los pobres" aumenten las cifras de difusión comprando periódicos. Le encantaría que los leyesen, eso es cierto, aunque fuesen de segunda mano o por encima de un hombro cualquiera en un vagón de metro. Lo que a él le importa de verdad es que las historias que cincela sobre el mármol efímero de esta cabecera calen en la conciencia de los que sí tienen para comprar periódicos o para pagar la conexión que les permite leerlos en internet; los que todavía son escuchados y pueden movilizarse para que cambie algo.
Esas historias merecían más vida que la breve gloria de una portada (aunque alguna de sus series, como La España del despilfarro, con fotos de Alberto di Lolli, ha ganado merecidamente premios como el Ortega y Gasset) y ahora la tiene, gracias a la revista digital Fronterad que ha recopilado siete de sus series bajo el título Siniestro total. Crónicas de la crisis económica en España 2012-2015.
Con prólogo de Julián Hernández (líder del grupo Siniestro Total), epílogo del periodista David Gistau y fotografías de Carlos García Pozo, jefe de Fotografía de EL MUNDO, el libro es una edición cuidada de esos reportajes de largo aliento que tan bien encajan con la declaración de principios de Fronterad.
En la presentación, celebrada ayer en la librería La Central de Madrid, ejercieron de entrevistadores dos amigos de esta casa: Ana Pastor y Manuel Jabois.
Algo para recordar
Siete series componen el Siniestro total que ha asolado España y que empezamos a notar, según el prólogo de Hernández, después de barrer el confeti del Mundial de Sudáfrica.
Cinco brotes verdes (abril de 2012) es una toma de contacto suave con la prosa implacable de Pedro Simón. "Quería empezar con algo optimista", explica. Por eso su primera historia es la que unió a la rubísima Julia con el negrísimo Babacar Dieye. "Dentro de las situaciones de crisis siempre ha válvulas de escape. Me pareció preciosa la historia y ahora ya se están planteando hacer una película", asegura el autor.
En otras, la realidad no tiene maldita la gracia, como en Humilladero (Málaga), a donde el periodista acudió cuando se enteró de que, con un 30% de desempleo, se sorteaban tres puestos de trabajo. Así, a lo Berlanga (La gran depresión, julio de 2012). 
"Los periodistas que hacemos temas sociales no tenemos fuentes, tenemos amigos. Lo que le mueve al que te llama es menos sospechoso que cuando a uno de nuestros compañeros de Nacional le llama un político ", dice mientras busca una historia con cara, ojos, nombre y apellidos.
"Yo estaba obsesionado con contar la historia de alguien que hubiera tenido una vida normal y exitosa y hubiera caído hasta el fondo". Esa persona, por ejemplo, podría ser Antonio, profesor de Geometría Descriptiva y director de una academia de Arquitectura. La crisis se llevó por delante todo lo que tenía. "El día que se vio recogiendo colillas del suelo para fumárselas se dio cuenta de que había llegado" (La España desesperada, octubre y noviembre 2012).
Arañazos
"Todo está contado y eso es una desgracia en el periodismo. No nos queda otra que volver a lo recurrente. Pero lo que nos diferencia es la mirada; saber por qué balcón nos queremos asomar a una historia", explica Pedro Simón.
Él ha elegido una ventana no demasiado cómoda, porque a veces pica. "Uno se va arañado a casa", reconoce, cinco minutos antes de confesar sin pudor que "los periodistas somos un poco turistas. Pasa el tiempo y aquello nos importa una mierda. Volver a los sitios tiene que ver con la decencia. Hay gente que lo hace, como mi compañero Rafael J. Álvarez, que estuvo en las Barranquillas y un año después quiso volver. Aquel reportaje se llevó un premio".
¿Y él? "Volver explica muchas cosas, sobre todo que no ha cambiado nada. Yo he vuelto menos de lo que debiera", asegura.
Pedro Simón no es un héroe, es un periodista. No tiene Twitter ni Facebook, no le van los halagos exagerados y, si tuviera seguidores, probablemente se asustaría. Sin embargo, algunas de sus columnas se han convertido en virales recurrentes en redes sociales a lo que asiste "con emoción" y distancia. Porque él, igual que Martín Caparrós, que dice que las cifras tienden a enfriar la emoción de una historia, cree que personalizando la desgracia "podemos ayudar a cambiarla".