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Jornada 100% Energía Renovable y Cambio Climático

Los expertos convocados en la jornada sobre el cambio climático, organizada por EXPANSIÓN, alertan de la necesidad de reducir las emisiones de carbono y transitar hacia fuentes de energía limpias y competitivas.

​El cambio climático es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad en el futuro. Pérdidas de cultivos, sequías, hambre, deshielo, ciudades inundadas, refugiados climáticos… Las amenazas son múltiples y únicamente existe una solución: reducir la emisión de gases de efecto invernadero y avanzar hacia un modelo energético sostenible y bajo en carbono. Ésta fue la principal conclusión a la que se llegó en la jornada 100% Energía Renovable y Cambio Climático: El Futuro Ahora, organizada por el diario EXPANSIÓN junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y bajo el patrocinio de Acciona.  
Un reto mayúsculo que requiere del compromiso de países, empresas y ciudadanos para transitar de un entorno energético fundamentado en la quema de carbón e hidrocarburos a otro en la que las energías limpias ayuden, además de a limitar los efectos del cambio climático, a extender el acceso a la energía entre los países en vías de desarrollo. “La energía es esencial para los principales retos a los que nos enfrentamos”, aseguró Osman Benchikh, jefe de Innovación y Desarrollo de la División de Ciencias e Ingeniería de la Unesco, y uno de los encargados de la apertura del evento. “El problema del acceso a la energía no se puede resolver salvo que proporcionemos un apoyo masivo al desarrollo de las renovables”, añadió. Junto a él, se encargaron de inaugurar la jornada Pedro Biurrun, subdirector de EXPANSIÓN, y Joaquín Mollinedo, director general de Relaciones Institucionales de Acciona, quien puso de manifiesto el importante papel que han de jugar las empresas en esta transición energética. “El cambio climático plantea un nuevo escenario que va a afectar a la economía mundial y al entorno empresarial obligando a las industrias a favorecer su transito hacia una economía baja en carbono”, señaló Mollinedo, para añadir: “Las empresas tenemos que aprender a gestionar los riesgos derivados del cambio climático en el desarrollo de nuestros negocios”.  
Según los datos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), la temperatura medida de la superficie terrestre ha subido más de 0,74ºC en los últimos cien años, la extensión de nieve ha descendido alrededor de un 10% en el hemisferio Norte en los últimos cincuenta años y se prevé que esto ocasione un aumento del nivel del mar de entre 15 y 95 centímetros. Además, las previsiones hablan de un aumento de la frecuencia y severidad de fenómenos como sequías, inundaciones, olas de calor, avalanchas y huracanes. Una serie de fenómenos climáticos extremos que amenazan a toda la población del planeta y, muy especialmente, a aquellos países con menos recursos para protegerse y hacerlos frente.  
“No hay más futuro que un cambio de paradigma energético en el que tendrán que estar presentes las renovables. La verdadera crisis que está detrás de la crisis económica y de la crisis de seguridad que vivimos estos días es la climática”, destacó Pedro Ballesteros, administrador principal de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea.  
En este sentido, los expertos aseguraron que la solución para reducir las emisiones de los países en vías de desarrollo, cuya industria comienza a despegar, y garantizar su acceso a la energía pasa por desarrollar y extender el uso de las renovables. “Tenemos que tratar de utilizar las energías verdes en países en vías de desarrollo donde podríamos ver un gran aumento de emisiones contaminantes en los próximos años. Esto nos ayudará a darles acceso a la energía de una forma más gestionable”, apuntó Gunnar Boye Olesen, técnico del International Network for Sustainable Energy de Inforse. “Todos los países de todo nivel de renta pueden transitar hacia una economía baja en carbono”, añadió, por su parte, Ibon Galarraga profesor del Centro Vasco del Cambio Climático BC3.  
COMPETITIVIDAD  
Por primera vez, en 2014 las emisiones de carbono relacionadas con la energía no han aumentado debido a la gran expansión de las energías renovables. Además, según un estudio reciente del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de EEUU (NREL), las energías limpias ya representan el 23% de toda la electricidad generada en el mundo. Un porcentaje inimaginable hace apenas una década y cuya causa está en el avance tecnológico que ha permitido reducir los costes de estas fuentes de energía hasta convertirlas en las más competitivas y baratas del mundo. “Lo más importante de esta expansión es el tema del coste: hoy estamos hablando de las tecnologías más baratas en el mundo”, subrayó Arthouros Zervos, profesor de la Universidad Técnica Nacional de Atenas y presidente de REN21.  
En este sentido, Rafael Mateo, CEO de Acciona Energía, abogó por poner fin al mito de que éstas fuetes de energía no son competitivas y puso como ejemplo los 270.000 millones de dólares invertidos en renovables sólo durante 2014. “Hoy se puede afirmar que tecnologías renovables maduras como la eólica o la fotovoltaica son mucho más competitivas que cualquier otra fuente energética”, indicó. Menos optimista se mostró Manuel Cendagorta, director del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), para quien “vamos a sufrir el cambio climático, fundamentalmente, por costes”. “El ser humano no va a dejar de quemar petróleo, lo único que puede frenar esto es tener una alternativa más competitiva y barata; y por eso es muy importante tener políticas activas de uso de energías renovables”, destacó.  
En lo que respecta a España, los participantes en el debate lamentaron la falta de apoyos a la que se ha enfrentado este sector en los últimos años –con el consiguiente cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo– y denunciaron que, sin embargo, se prime el uso del carbón o el petróleo pese a tratarse de fuentes más contaminantes. “Lo que ha ocurrido en España es tristísimo. Lo que se está haciendo es parar un desarrollo tecnológico y destrozar decenas de miles de empleos por una razón interesada”, lamentó Ernesto Macías, presidente de la Alianza para la Electrificación Rural (ARE). “En los últimos ocho años hemos dado pasos gigantescos hacia el pasado mientras seguimos subvencionando el carbón. En España se ha legislado en favor de las grandes empresas eléctricas mientras frenábamos el futuro”, indicó, por su parte, Sergio de Otto, patrono de la Fundación Energías Renovables (FER).  
En el extremo opuesto se encuentran las denominadas comunidades 100% renovables: pueblos, ciudades e incluso islas que se han convertido en auténticos laboratorios de un futuro energético descarbonizado, descentralizado y eficiente. Dos ejemplos son las ínsulas de Gotland, perteneciente a Suecia y ubicada en el mar Báltico, y la de Samsoe, la tercera región más pequeña de Dinamarca. Las dos islas han encontrado en los recursos naturales, el mar y el viento principalmente, la energía necesaria reducir su dependencia de los combustibles fósiles. “Estamos utilizando el mar Báltico para todo lo relacionado con la calefacción y el aire acondicionado de nuestros servicios públicos”, explicó Bertil Klintbom, director de Estrategia Internacional de la región de Gotland. Por su parte, Michael Kristensen, jefe de Proyectos de Samsoe Energy Academy, destacó “la democracia energética” que han instaurado en Samsoe y por la que disponen de “parques de turbinas eólicas cuyos accionistas son los propios habitantes de la región”.  
COP21  
La Cumbre del Clima de París (COP21), que tiene lugar estos días en la capital gala, fue otro de los asuntos que más interés suscitó entre los ponentes debido a su importancia histórica. Y es que, por primera vez, todas las grandes economías del mundo –incluidos Estados Unidos y China, que acumulan el 50% del CO2 emitido a la atmósfera– se han comprometido a reducir sus emisiones. Respecto a los acuerdos que alcancen los 156 Estados presentes en la cita, y que deben garantizar que a final de siglo la temperatura media del planeta no supere los dos grados respecto a los niveles preindustriales, los ponentes mostraron un moderado optimismo aunque con reservas. Unas reservas que pasan por el carácter vinculante de los acuerdos y al que se resisten las grandes potencias emisoras. “Soy optimista respecto a la COP21, creo que se llegarán a acuerdos, pero soy pesimista si alguien se relaja en la aplicación de esos acuerdo”, señaló Pedro Ballesteros.  
Para Wolfgang Palz, presidente del Consejo Mundial de las Energías Renovables (WCRE), Europa ha perdido el paso en la carrera por la transición energética y debe volver a liderar este proyecto. “El problema al que nos enfrentamos hoy es que Europa se ha quedado en la cuneta y hemos de volver. Cuando empezamos en los años 80 y 90 el establishment tenía razón al decir que esta tecnología era muy cara pero, con la explosión del mercado, se ha convertido en una energía competitiva”, indicó. Respecto a la Cumbre del Clima de París, Palz apostó por otorgar carácter vinculante a los acuerdos y obligar así a los Estados a reducir sus emisiones de carbono. “Lo que hay que hacer en París es decir, sin complejos, que queremos ser 100% renovables. Sólo hay una forma de reducir el CO2 y es que las renovables representen el 100% de las fuentes de energía”, subrayó.  
La clausura del evento corrió a cargo del secretario de Estado de Medio Ambiente, Pedro Saavedra, quien profundizó en la importancia capital que tiene la cita de París para el futuro del planeta. “En 2009 no fue posible alcanzar un acuerdo vinculante para sustituir el protocolo de Kioto pero ahora la situación es distinta y en París la comunidad internacional tiene la oportunidad de crear un nuevo modelo energético. Existe una movilización sin precedentes a favor del cambio”, destacó Saavedra. Asimismo, el secretario de Estado de Medio Ambiente recordó el compromiso de España a la hora de “trabajar en la eficiencia para avanzar hacia una economía más productiva y que garantice el crecimiento” y que acerque al país “al objetivo del 20% de energías renovables sobre la energía bruta global en el corto plazo”.