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VI Encuentro de EXPANSIÓN en la City

Los inversores internacionales ven con más tranquilidad las elecciones españolas, pero piden nuevas reformas económicas al futuro Gobierno para ganarse la confianza de grandes multinacionales.

​El temor de los inversores internacionales a un periodo de fuerte inestabilidad política en España tras las elecciones del 20 de diciembre ha disminuido de forma considerable, según los participantes en el VI Encuentro de EXPANSIÓN en la City pero el país todavía necesita aplicar nuevas reformas económicas para ganarse la confianza a largo plazo de grandes multinacionales y fondos.
Diez altos ejecutivos y analistas españoles de firmas financieras de la City indicaron en la reunión que las últimas encuestas del 20-D, con el ascenso de Ciudadanos y la pérdida de apoyo de Podemos, ha relajado la visión de estos comicios entre la comunidad inversora extranjera.
“Hace seis meses existía más preocupación entre los inversores internacionales ante las elecciones en España”, según Joaquín Güell, director de la firma de inversión Investindustrial. “Ahora no veo tanta intranquilidad, entre otras razones porque Podemos ha perdido peso en las encuestas y el pánico a su equivalente griego, Syriza, ha ido descendiendo. De acuerdo con los sondeos, la alianza con más posibilidades de formar Gobierno sería la de PP y Ciudadanos”.
Partido bisagra
Rubén Segura-Cayuela, economista de Bank of America Merrill Lynch, señala que “el ascenso en las encuestas de Ciudadanos eleva la probabilidad de que haya un Gobierno reformista tras las elecciones en España”. Si hay una alianza de PP y Ciudadanos, “el mercado puede reaccionar bien por la continuidad en política económica, pero puede enquistarse el conflicto con Cataluña”, dice Segura-Cayuela. “Si hay Gobierno de centro-izquierda, [PSOE-Ciudadanos] habría más incertidumbre sobre política económica pero podría abrirse un cauce para negociar en Cataluña”.
Antonio Barroso, analista de Teneo Intelligence, coincide en que la llave del poder la tendrá el partido de Albert Rivera. “Lo más probable es un Gobierno con minoría parlamentaria, apoyado desde fuera por Ciudadanos. No parece que los votos de Podemos sirvan al PSOE para formar Gobierno. En todo caso, es probable que el nuevo Gobierno no agote la legislatura”.
“Hace seis meses existía más preocupación entre los inversores internacionales ante las elecciones en España” Joaquín Güell El futuro inquilino de Moncloa, sea el actual presidente Mariano Rajoy u otro líder, debería afrontar nuevas reformas económicas. Según Antonio Lorenzo, director general de Lloyds y consejero delegado de Scottish Widows, “España está desaprovechando el plazo de tranquilidad en los mercados que le ha brindado el Banco Central Europeo con el QE [compra de deuda en el mercado] para hacer nuevas reformas, y el que salga elegido tras las elecciones puede tener un panorama complicado si vuelve a cambiar el ciclo económico. España necesitaría un líder generoso que acometa las reformas que faltan por realizar en el país”.
Demetrio Salorio, director global de mercado de deuda de Société Générale, considera que el nuevo escenario político puede facilitar esa nueva transición. “Los votantes están utilizando los nuevos partidos para galvanizar una reforma institucional del país en temas que hay pendientes como el sistema electoral o las relaciones con Cataluña”.
Otros directivos advierten de que la división del arco parlamentario puede paralizar la toma de ese tipo de decisiones. “Tras las elecciones, la situación política en España puede parecerse a la de Italia, con un Parlamento muy fragmentado. Esto dificultará realizar nuevas reformas económicas, pero también impedirá que se eche marcha atrás a las reformas realizadas”, apunta Irene Otero-Novas, socia de Thesis Energy.
Rafael Calvo, socio del fondo MV Credit, indica que otro efecto colateral de las elecciones será su “repercusión a nivel regional y local. En función de las alianzas en el Parlamento nacional, podrían romperse algunos Gobiernos autonómicos y producir cierta inestabilidad”.
Cautela de los inversores
Pese al menor riesgo político aparente, los inversores mantienen precaución ante España. “Estamos teniendo una actividad intensa en transacciones durante los últimos meses. Sin embargo, los inversores, sobre todo en sectores regulados, muestran preocupación por el resultado de las elecciones y este hecho puede posponer la toma de la decisión final de inversión en España. Cualquier posibilidad de un Gobierno inestable no es positiva para la atracción de capitales”, relata Castor Gárate, socio de EY.
No sólo la política reduce el apetito inversor por España, según explica Alicia Reyes, socia de Olympo Capital y consejera de Wells Fargo en Europa: “Con alguna excepción, los inversores de largo plazo, como las empresas industriales o los fondos de infraestructura o de pensiones, no están realizando grandes inversiones o desembarcos directos en España, ya que les preocupa no sólo la situación política, sino también que se trata de una economía donde los datos económicos fundamentales han mejorado pero todavía no están solucionados del todo, existe un elevado nivel de paro y hay una reforma fiscal pendiente”.
Segura-Cayuela enumera entre los problemas que hay que abordar “la gran dependencia de la deuda exterior, el ajuste fiscal todavía está a mitad de camino y hay asuntos institucionales sin resolver como Cataluña. Esto hace a España vulnerable cuando acabe el QE”.
Para Juan López-Valcárcel, cofundador de Gloo Networks, “España lleva tiempo lanzando el mensaje de que es diferente, pero no existe una visión clara a largo plazo. El país debería plantearse qué quiere ser en el futuro, si un país turístico, de comercio o industrial, para crear un posicionamiento en el extranjero y un marco adecuado de incentivos a las inversiones”.
Otros ven el paro como el gran reto para el futuro Gobierno. Demetrio Salorio cree que “España tiene una economía muy diversificada, que ha sabido hacer reformas y ajustes, pero que tiene todavía un problema puntual: el paro generado por la crisis del sector constructor e inmobiliario, lo que ha generado una bolsa de gente sin empleo con poca formación que hay que recolocar con políticas activas de empleo”.
Joaquín Güell advierte contra visiones “dirigistas” de la economía, y opina que “el elevado nivel de paro puede ser una oportunidad para el país si se empiezan a generar iniciativas privadas que movilicen ese recurso”. Para ello, Antonio Lorenzo señala que “las empresas deberían estar más involucradas en la formación de la gente en España, como una de las fórmulas para ir reduciendo el paro. En Reino Unido se han puesto en marcha medidas como un impuesto a las empresas para que financien la formación de aprendices”. Precisamente, Otero-Novas recuerda que “uno de los retos para el país es la educación, donde habría que promover más el inglés y el entorno tecnológico para los jóvenes, facilitando así su acceso al mercado laboral”.
Esto permitiría atraer más empresas, según Gárate. “La falta de confianza en la estabilidad de la reforma laboral y cuestiones culturales como el idioma hacen que en algunos casos las multinacionales elijan finalmente otras jurisdicciones para invertir”.
Pese a todo, Rafael Calvo afirma que “España tiene el capital humano, las infraestructuras y el tejido empresarial para sostener un potente crecimiento económico durante los próximos años”.
A medio plazo, tras superar el 20-D, un problema para los inversores en España puede ser el resurgimiento de la incertidumbre política. Según Antonio Barroso, “las elecciones más cruciales pueden ser las siguientes, donde se verá si los nuevos partidos toman el relevo a las fuerzas tradicionales”.