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Observatorio sobre el contrabando del tabaco

Durante el observatorio 'La transformación del comercio ilícito de tabaco en nuestro país', organizado por EXPANSIÓN, los expertos alertaron de los grupos criminales que se esconden detrás de los vendedores ilegales.

Hubo un tiempo en que España se convirtió en el principal punto de entrada de tabaco ilegal de Europa. Corría la década de 1980 y centenares de buques desfilaban por la costa gallega esperando su oportunidad para descargar las toneladas de cigarrillos ilegales que rebosaban en sus bodegas. 35 años después, el tabaco de contrabando ya no llega en barco. Lo hace a pie, en carretera o en avión. Y Galicia ya no es el puerto de entrada, sino Gibraltar, Andorra y Canarias.
Lo que no ha cambiado es el enorme perjuicio económico que el comercio ilícito de tabaco inflige a las arcas públicas. “A finales de 2014, la mitad de los cigarrillos que se consumían, sobre todo en Extremadura y Andalucía, eran ilegales”, indicó Yolanda Velasco, manager de Estrategias y Prevención del Comercio Ilícito de Philip Morris, durante el observatorio La transformación del comercio ilícito de tabaco en nuestro país, organizado por EXPANSIÓN, en colaboración con Philip Morris, y moderado por Manuel del Pozo, subdirector del diario. “Se trata de un fenómeno con importantes consecuencias socioeconómicas, el año pasado Hacienda dejó de ingresar 1.100 millones de euros por la evasión fiscal del tabaco”, añadió Velasco.
Andalucía y Extremadura se sitúan a la cabeza como las regiones donde más porcentaje del tabaco que se consume es ilegal. En concreto, en el caso de la comunidad andaluza, el tabaco que no tributa representa alrededor del 45,6%, un porcentaje que se eleva hasta el 80% en localidades como Algeciras o La Línea.
A juzgar por los datos, y tratándose de algunas de las regiones con la renta per capita más baja de España, podría tratarse de un fenómeno relacionado exclusivamente con factores económicos y sociales. A menos dinero, más posibilidades de recurrir al mercado negro.
Sin embargo, existen poderosos grupos criminales detrás de estas cifras que suelen pasar desapercibidos. “Esto ha empezado a ser rentable con la llegada el crimen organizado. Tradicionalmente el contrabando de tabaco era un negocio familiar muy instalado en Galicia o Portugal pero con la entrada del crimen organizado ha pasado a ser algo rentabilísimo”, explicó José Luis Gómez Pidal, inspector jefe del Grupo de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la Policía Nacional.
“Tienen una organización minorista con mucha tradición que se hereda de padres a hijos y que se va mejorando con el tiempo. Son más sofisticados los traficantes de tabaco que los de droga”, apuntó, por su parte, Carlos Fernández, responsable del departamento de Inteligencia de Logista.
Evolución del negocio
Además de una actividad rentable, se trata de un negocio en constante evolución. Al principio, los contrabandistas se limitaban a introducir el tabaco ilegal, las denominadas ilicit whites, por la frontera; con el tiempo entendieron que los márgenes de beneficio aumentaban si eran ellos los que fabricaban el tabaco falsificado; y la última tendencia es la comercialización directa de picadura y hoja de tabaco sin tratar. “Estamos pasando del comercio de cigarrillos a la venta ilegal de picadura de tabaco y de hoja sin tratar. Este fenómeno no es un nuevo, en Polonia y Grecia se viene dando y se están aplicando medidas legislativas para combatirlo”, subrayó la representante de Philip Morris.
Un endurecimiento de la legislación, largamente demandado desde el sector, que permita a las autoridades disponer de los mecanismos necesarios para combatir eficazmente el comercio ilícito de tabaco. “España es la ONU de las mafias internacionales. La legislación española no está preparada para ciertos tipos de crimen organizado”, destacó Alejandro Riera, periodista de investigación especializado en mafias.
Además de la legislación, el otro foco de actuación en el que incidieron los ponentes fue en la concienciación. A su juicio, existe una cultura de connivencia muy extendida en España que no sólo no rechaza la venta ilegal de tabaco sino que, ante la ausencia de oportunidades laborales, incluso la justifica. “El tabaco es un producto legal, esto hace que la gente no tenga un rechazo al producto ni a sus vendedores. El contrabando es un delito de cuello blanco que se tramita como un delito contra la Hacienda Pública”, apuntó Pedro Pablo Domínguez, criminólogo de la Universidad de Murcia. Una opinión compartida por Alejandro Riera, para quien “existe un gran desconocimiento y no hay una conciencia global porque son problemas que atañen a unas comunidades muy concretas”.
Así, Yolanda Velasco apostó por unir fuerzas e implementar políticas de concienciación que alerten de las redes criminales que hay detrás de los vendedores de tabaco de contrabando. “Si los ciudadanos supieran todo lo que hay detrás del tabaco ilegal no lo consumirían. La única forma de abordar el problema es una lucha integrada por todos: desde el sector del tabaco hasta las Fuerzas de Seguridad del Estado. Una opinión compartida por el inspector jefe del Grupo de Delitos contra la Propiedad Intelectual, para quien “tiene que ser una actuación conjunta en la que estén todas las autoridades implicadas”.