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La digitalización del sector agroalimentario

Durante el foro de debate 'La nueva tecnología agroalimentaria', organizado por EXPANSIÓN, los profesionales del sector aseguraron que la innovación es un factor clave para adaptarse a un entorno más competitivo.

Regar una plantación remolachera desde Miami, cosechar con un joystick a control remoto sin derramar una gota de sudor y saber con precisión –gracias a sensores de última generación– cuándo una plantación necesita agua u otro nutriente para maximizar su producción son algunos ejemplos que ilustran cómo ha evolucionado el sector agroalimentario en el siglo XXI.
La frenética revolución tecnológica que se está viviendo a nivel global alcanza a todas las industrias, y la alimentaria no es ajena a esta tendencia. De hecho, los profesionales del sector coinciden, tal y como manifestaron en el foro de debate La nueva tecnología agroalimentaria, patrocinado por Sabadell, en que la innovación es un factor clave para que las empresas de agroalimentación sean capaces de ganar competitividad y eficiencia, en un entorno de mercado cada vez más exigente.
Innovar es, por tanto, un imperativo absoluto para el desarrollo del sector agroalimentario, “un motor económico para nuestro país y una de sus mejores cartas de presentación más allá de nuestras fronteras”, como señaló Pedro Biurrun, subdirector de EXPANSIÓN y moderador del encuentro. “El sector emplea a más de dos millones de personas y genera el 9% del PIB, según Marca España. Y según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, las ventas al exterior alcanzaron el año pasado un valor récord de más de 40.800 millones de euros”, apuntó el periodista.
Iniciativas
Impulsar iniciativas que permitan al sector ganar eficiencia, haciendo uso de las nuevas tecnologías y la digitalización de procesos, pasa por la inversión. Y, en ese sentido, José Antonio Morante, director de sector agrario de Sabadell, mostró su disposición a financiar proyectos ligados al campo. “La banca tiene liquidez y el precio del crédito no va a ser un problema, en un entorno de tipo de interés en mínimos”, explicó.
La entidad lanzó hace apenas un año la división especializada en el sector primario con la voluntad de “aportar valor añadido a las necesidades reales del sector agrario y pesquero”, manifestó.
La banca puede jugar un papel clave en el desarrollo de nuevos proyectos y la Administración pública, también. Carlos Cabanas Godino, secretario general de Agricultura y Alimentación, señaló que “la Administración tiene que acompañar al sector en su crecimiento y modernización y para ello el Ministerio ha fijado un marco estratégico”. El dirigente desgranó los principales pilares: “Internacionaliación y búsqueda de nuevos mercados; dimensionamiento de las empresas para que sean capaces de competir en términos de calidad; lucha para que todos los eslabones de la cadena alimentaria estén en equilibrio–, y modificación de más de 500 normas de calidad para que se adapten a los nuevos procesos tecnológicos”.
Además, subrayó que, junto a Inia (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria) se ha puesto en marcha un plan para analizar dónde está el problema y la solución de algunos productores con dificultades.
En este punto, se abordó la problemática del precio de la leche, como ejemplo paradigmático de un sector que necesita reciclarse para ser más competitivo.
Inversiones
Álvaro Bernad, director de Innovación Disruptiva y Nuevo Negocio de Calidad de Pascual, apuntó que el grupo exige que los ganaderos hagan ciertas inversiones y les acompaña en este proceso, para posibilitar que sean eficientes y ofrezcan un mayor calidad. “Todos nuestros socios ganan dinero con su producción porque han sido capaces de adaptarse”, apuntó.
También desde Azucarera Iberia, Isabel Vasserot, directora de Relaciones Institucionales y Comunicación Externa, subrayó la importancia de trabajar codo a codo con los remolacheros. “Para mantener la competitividad industrial es necesaria la sostenibilidad de todos los agentes de la cadena alimentario, empezando por los agricultores”, apuntó. Pero señaló la importancia de aplicar la tecnología a la cosecha, para incrementar la productividad.
La directiva puso como ejemplo de modernidad y apuesta por las nuevas tecnologías aplicadas al campo el centro de I+D+I de AB Sugar, grupo al que pertenece Azucarera. Otro tema que destacó Vasserot fue el relevo generacional, un punto en el que su compañía trabaja con “excelentes resultados, ya que los jóvenes, en muchas ocasiones segunda o tercera generación, están muy preparados y tienen la visión para transformar las empresas”.
A este respecto, Manuel Lainez, director de INIA, añadió el éxito de programas de agricultura intensiva desarrollados en algunas regiones, como Almería. “Los jóvenes empresarios dotan de dinamismo y tensión al mercado. Entienden el alcance y las múltiples posibilidades que ofrece el big data aplicado a agricultura y ganadería”, apuntó. Explicó que “más de 2.000 grupos de investigación en universidades y centros públicos trabajan por generar conocimiento que pueda acercarse a las empresas, para que lo utilicen como herramienta de innovación”.
Sostenibilidad
Las nuevas tecnologías en los procesos de la industria alimentaria tienen como fin último la sostenibilidad de toda la cadena alimentaria.
“La alimentación es un sector pujante, que en la crisis sirvió como refugio económico y laboral, que ha sido capaz de mantener los puestos de trabajo en los últimos años. Pero no hay que olvidar que la pujanza del sector pasa por la innovación y la digitalización”, explicó Víctor Yuste, director de Foro Interalimentario. Apuntó la “importancia de alianzas estables y transparentes entre todas las partes de la cadena (productores, industrias y comercializadores), que garantice su sostenibilidad”. Y rompió una lanza a favor del sector primario, “el más débil”. Sin embargo, apostilló que, “aunque no hay que romper la cadena, los lineales no son museo para ofrecer todas las marcas, tienen un espacio limitado”.