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Tecnología en las aulas, clave para la innovación

EXPANSIÓN ha organizado el 'Observatorio sectorial Innovación y tendencias en Educación' donde se analizó la importancia de integrar nuevas técnicas para una enseñanza más personalizada.

La educación es uno de los sectores más permeables a los cambios sociales, y las nuevas tecnologías son ya una realidad en el mundo académico. La integración tecnológica en las aulas, y el fomento de actitudes innovadoras fueron algunos de los puntos tratados en el Observatorio sectorial Innovación y tendencias en Educación, que contó con el patrocinio de Epson, y al que acudieron representantes de varios ámbitos de la enseñanza. 

Nieves Segovia, presidenta de la Institución Educativa SEK, puso sobre la mesa uno de los principales problemas de esta integración: "La tecnología ha suplementado un modelo tradicional, cuando tiene la capacidad de transformarlo hacia una educación personal, que permite llegar al ritmo y aprendizaje de cada alumno", destacó Segovia, que vio en estos avances "un acelerador de determinadas competencias que permitiría una acción docente muchísimo más eficaz". 

La empresa, más presente 

Desde el nivel Formativo Superior, Guadalupe Bragado Cordero, directora general de Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial de la Comunidad de Madrid, coincidió en el papel que la tecnología podría jugar en las aulas: "Los profesionales y las empresas demandan otro ritmo y hay herramientas como la tecnología que lo podrían acelerar", argumentó, al tiempo que lamentó el exceso de rigidez del sistema educativo. 

Para armonizar los ritmos y las demandas, Bragado hizo una propuesta: "La colaboración se tiene que potenciar mucho más entre la Administración y la empresa, porque ésta puede traer innovación a los centros que, con unos docentes motivados y reconocidos socialmente, también llevarán innovación a la empresa". 

Ernest Quingles, presidente ejecutivo de Epson Ibérica y Francia, también se postuló por esta colaboración. "A las empresas se nos pide colaborar económicamente, pero no llegamos a influir suficiente en búsqueda de profesionales", apuntó, citando a centros universitarios como el de Standford: "El 80% de sus ingresos ya no viene de matrículas, sino de empresas, y el reto de aquí a dos años es que sea el 100%". Para alcanzar este porcentaje, el secreto está en que  "los centros más reconocidos a nivel mundial son centros poco regulados donde ellos han regulado su propia excelencia".   

Martin Boehm, decano de Programas de IE Business School, señaló que la clave de la integración es innovar a varios niveles. "Nos basamos en el concepto knowing-doing-being [saber-hacer-ser], donde lo más importante es ser capaz de aplicar el conocimiento en el día a día, algo fundamental para transformar la sociedad", subrayó. Por otra parte, Boehm resaltó la importancia de la personalización: "Hay tecnologías que permiten el desarrollo uno a uno y facilitan el aprendizaje experiencial, como simuladores de realidad virtual o el uso de juegos en la educación".

A nivel universitario, Pilar Herreros de Tejada, vicerrectora de Estudios de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), alabó que el 30% de los profesores de la institución participen en proyectos de innovación, "una muestra de que hay interés". Sin embargo, en su opinión, todavía hay que "sistematizar y ofertar" estas nuevas opciones: "El siguiente paso será repensar las titulaciones", apuntó Herreros, que sugirió la ampliación de la oferta de titulaciones online orientadas a Latinoamérica y Asia, o la introducción de nuevas competencias: "Ya hay muchas universidades que introducen asignaturas para dar capacidades transversales a los alumnos". 

Dulce Subirats, presidenta de Aedipe Agrupación Centro, que moderaba el debate, nombró entre estas competencias "el trabajo en entornos colaborativos" o "ser multitask en un entorno donde cambian las prioridades, que es esa nueva forma de trabajar que se asume como nuevo entorno de trabajo". 

Humanizar la tecnología

En una sociedad en la que el conocimiento está al alcance todos, está el riesgo de deshumanizar el aprendizaje. Ésta fue una de las ideas que lanzó el rector de la Universidad Pontificia de Comillas (ICAI-Icade), Julio Luis Martínez Martínez, que sacó a relucir un aspecto fundamental de la Educación: "La condición es la calidad formativa y la tecnología debe estar al servicio de esta calidad. Las nuevas tecnologías no ayudan mucho aquí, porque dan como nunca el conocimiento, pero está la dificultad de hacerlo humano". 

Para lograrlo, los recursos tecnológicos no son tan importantes como la estrategia de aplicación en los centros, destacó Félix Serrano Delgado, director del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del profesorado (Intef) del Ministerio de Educación: "Poner tecnología en el aula sin más no resuelve el problema, sino que lo crea, a no ser que esté acompañado de un conjunto de medidas. Tiene que haber un proyecto de innovación y tecnología en la organización educativa", mantuvo. 

En este sentido se manifestó también Joaquín Calvo, vicedecano de Posgrado de Esic: "Lo que falta es un sistema educativo. La educación es aquello que va a ser eje de la competitividad", declaró. "La clave está en el papel de prestigio del profesor, que hay que ponerlo en el centro de la educación. El éxito de las escuelas de negocio es que los profesores son seleccionados por lo que les define: su prestigio profesional". Así defendió que las tecnologías podrían devolver a la Educación a su propio origen: "La tecnología debe volver a emocionar a los que estudian, que es lo que falta ahora".   ​