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Innovación e impacto ambiental

EXPANSIÓN celebró el evento 'Desarrollo sostenible: pequeños gestos, grandes repercusiones', donde la lucha contra el cambio climático y los objetivos de la Agenda 2030 fueron los asuntos principales.

La economía verde es uno de los sectores que más potencial tiene en Europa y se ha llegado a estimar que podría crear cerca de 20 millones de empleos en el horizonte de 2020. Si Europa es capaz de mantener su liderazgo en energía limpias, el aumento de las exportaciones contribuiría a este salto en el crecimiento de puestos de trabajo. En este sentido, la colaboración público-privada es un elemento esencial en el reto del desarrollo verde y la lucha contra el cambio climático. De todos estos asuntos se habló durante la celebración del evento sobre Desarrollo sostenible; pequeños gestos, grandes repercusiones, organizado por EXPANSIÓN y Vibbo. 
Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (Iddri), se refirió, en la apertura de la jornada, a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus objetivos para explicar que más allá de reflejar un interés activista, “como alguien podría pensar”, lo cierto es que es mucho más que eso “hasta el punto de que es también la agenda empresarial y del Gobierno de los próximos años, y la base de algo que yo calificaría como el nuevo contrato social del siglo XXI”. 

 
Escenario 

 
La razón de ser de todo este escenario tiene mucho que ver con los datos conocidos y que, a juicio de los expertos, es importante no minimizar ya que los 7.000 millones de habitantes actuales del planeta pasarán a ser 9.000 en poco más de 30 años, según Naciones Unidas. Por lo tanto, referirse a innovación e impacto ambiental es referirse al desarrollo sostenible. “Nuestra visión es que desarrollo sostenible no significa renunciar al bienestar ni al progreso, sino innovar para tratar de conciliar desarrollo económico e impacto ambiental”, señaló Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética.  
Hay dos sectores críticos: el de la energía y el financiero. “El sector energético es parte de la solución”, dijo Agustín Delgado, director de Innovación, Medioambiente y Sostenibilidad de Iberdrola, que señaló el papel que juegan los reguladores a la hora de poner límites y unas normas de juego comunes para todos.  
 Vicente Herguido, facility Management, Critical Services & Sustainability de BBVA, habló de cómo el banco trabaja con planes globales de coeficiencia en su red de inmuebles “con ahorros, en algunos casos, del 39% del consumo energético y una reducción de 11.000 toneladas de CO2 anuales”.  

 
Los ponentes intercambiaron opiniones también sobre las razones para invertir en proyectos ambientales, aquellos que tienen en cuenta la eficiencia energética. “Desde el punto de vista de la industria del agua”, comentó Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM Iberia y Latam, “gestionamos un fondo específico desde el año 2000 que cada vez genera mayor interés. No hay que perder de vista que la industria del agua muestra un crecimiento muy estable, entre 6% y 8% anual”. 
“La sostenibilidad es un eje de la estrategia de Suez Water Spain”, dijo Dulcinea Mejide directora de Desarrollo Sostenible, “una estrategia que pasa por incluir a las personas, las expectativas y las necesidades de la sociedad, además de la economía circular, dentro de nuestros procesos”. 
“Nuestro sector se mueve en un campo regulatorio muy activo y dinámico”, explicó Iban Chico de la Felicidad, subdirector de Medio Ambiente y Aseguramiento de Calidad de Gas Natural Fenosa, “y esto unido a un proceso industrial propio hace que seamos conscientes de cuál es nuestro impacto en el entorno y en la sociedad”.  

 
Gestión de residuos  

 
De la optimización en la gestión de residuos se habló en profundidad, sobre todo teniendo en cuenta que de aquí a 2030 se va a triplicar el consumo. “La sostenibilidad en la gestión de residuos empieza por adaptar las necesidades de nuestras ciudades a las mejores fórmulas para incrementar las tasas de reciclado. En Ecovidrio trabajamos con todas las administraciones para facilitar a los ciudadanos su contribución y poner en valor el compromiso de la industria envasadora”, apuntó Félix Reneses, director de Operaciones de Ecovidrio.  
Para Begoña Benito, directora de Asuntos Públicos de Ecoembes, la transformación hacia la que hay que tender pivota sobre unos modelos de producción y consumo más sostenibles, además del concepto de residuo como recurso  “y ahí es donde entra en juego nuestra actividad. Ecoembes recicló 73,7 de cada cien envases que se pusieron en el mercado en 2014”.  

 
Román Martín Antón, director de Relaciones Institucionales de Signus, explicó que su empresa lleva gestionados casi 2 millones de toneladas de neumáticos fuera de uso. “Hemos conseguido reducir su impacto ambiental y gestionarlo como un recurso en línea con lo que establece el paquete de economía circular de la Comisión Europea”.  
Desde la perspectiva de la gestión del aceite, Fermín Martínez de Hurtado, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Sigaus, señaló que la ley obliga aregenerar la mayor parte del aceite usado. “Aunque la norma fija el 60%, nosotros alcanzamos cifras del 80% de todo el que se recoge”.  

 
“Nuestra misión es ayudar en el día a día al ciudadano”, señaló Beatriz Toribio, responsable de Estudios de Vibbo para la que optimizar la gestión de los recursos es, precisamente, alargar la vida de las posesiones personales. “Nos hemos sumado este año a la iniciativa del grupo Schibsted. Se trata de un informe denominado The Second Hand Effect que calcula cuánto ahorro de CO2 se consigue a través del mercado de segunda mano. Sólo en España, el ahorro que logramos a través de los usuarios de Vibbo asciende a 700.000 toneladas de CO2 al año”. 

 
Señales 

 
La Cumbre de París planteó retos para la economía española y la necesidad de la conveniencia de luchar contra el cambio climático. “Lo que ha puesto de manifiesto es el gran impulso a un desarrollo bajo en carbono. La señal es clara y la apuesta política muy importante ya que nadie se quiere quedar fuera de la foto porque no se entiende un modelo de desarrollo sin integrar la variable del cambio climático”, dijo Valvanera Ulargui, directora de Oficina Española de Cambio Climático.  
Todo esto está provocando experiencias como las de OHL o Renfe. El transporte es una de las vías para hacer frente al calentamiento climático. Fernando de la Fuente, gerente de Área de Procesos, Calidad, Medioambiente y Energía de Renfe, señaló que un 30% de la actividad está descarbonizada y el ahorro de costes ambientales asciende a 2.600 millones euros anuales”. 

 
OHL es una de las empresas españolas seleccionada para el ránking de compañías líderes en acciones de cambio climático que realiza la organización internacional CDP. “Se trata de un gran reto”, apuntó Manuel Villén, director de Innovación y Sostenibilidad del Grupo OHL, “sobre todo en un negocio como el nuestro que es muy heterogéneo”. ​​​​​ ​