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La industria pone deberes al Gobierno

El observatorio 'Estado de las empresas catalanas, sector a sector', organizado por EXPANSIÓN y KPMG, demanda la necesidad de crear un clima de opinión favorable a la actividad productiva.

La necesidad de crear un clima de opinión favorable a la actividad industrial, no solo a escala política, sino también social, fue una de las ideas clave del encuentro celebrado el mes pasado en la sede de EXPANSIÓN en Barcelona, dentro del ciclo de observatorios Estado de las empresas catalanas, sector a sector que organiza el diario económico de Unidad Editorial en colaboración con KPMG. La sesión contó con la participación de Antón Valero, presidente de Dow Chemical Ibérica; Oriol Guixà, presidente y consejero delegado de La Farga; Josep Maria Pujol, presidente de Ficosa International; Fernando Serrate, socio responsable de KPMG en Cataluña y Baleares, y Manel Blanco, socio responsable de mercados en Cataluña de la firma. Martí Saballs, director adjunto de EXPANSIÓN, moderó el debate.

"Tenemos un grave problema como país: la industria es necesaria, pero la sociedad no es consciente de su importancia, y eso se traduce en la falta de cualquier tipo de defensa del sector; si la sociedad no le da importancia a la industria, los políticos tampoco se la dan", diagnosticó Guixà, que está al frente de un grupo familiar líder en semitransformados de cobre.

Pujol, que preside uno de los mayores fabricantes europeos de componentes de coches, recordó una reunión con un antiguo conseller de Industria de la Generalitat y relató su perplejidad cuando éste le transmitió su convicción de que "el futuro son los servicios", pese a que –replicó el empresario– "la industria está en los genes de Cataluña".

Valero, que dirige la multinacional química estadounidense en España y Portugal, defendió la gran aportación de la industria al producto interior bruto y al comercio exterior español. "Tratamos de enviar este mensaje a nuestros políticos para que lo tomen como algo suyo", advirtió el ejecutivo, quien puso de relieve la "riqueza increíble" que han generado en sus respectivos entornos, por ejemplo, las grandes plantas de automoción del área de Barcelona y el complejo petroquímico de Tarragona. "Esto no es por casualidad, sino porque existe una industria", sentenció.

Serrate se refirió al caso de Alemania, "donde se han percatado de la importancia de la industria como factor de estabilidad" y reclamó una "visión a largo plazo" y la creación de "un ecosistema favorable a la actividad industrial".

Guixà dio un paso más y se quejó de que "en España se confunde lo que es empresa con lo que es industria", un error en el que –a su juicio– cae el Gobierno, ya que no suele recabar el punto de vista de las compañías propiamentes industriales en su interlocución con la Unión Europea,  "sino el de una eléctrica o una constructora". "Esta confusión –añadió– también se produce en las organizaciones empresariales, que están bloquedas por grupos que no son industriales". "El mundo empresarial que manda en el país no es el mundo industrial", concluyó.

Teniendo en cuenta la inminencia de las elecciones, los ponentes respondieron a la pregunta de qué le pedirían al próximo ministro de Industria. "Que nos trate como a la industria alemana y nos defienda ante la UE, porque queremos jugar con las mismas cartas que otros paises", dijo Valero. Guixà también reclamó que el Gobierno salga en  defensa de "los intereses industriales ante Bruselas", mientras que Pujol recomendó al futuro ministro del área que "pise el sector, aunque no lo entienda, que lo escuche, que no le ponga trabas y que facilite su competitividad".

Los ponentes coincidieron en señalar a los costes energéticos como factor clave de la competitividad de la industria.  En el caso de la química,  es un elemento especialmente sensible, ya que, como constató Valero, el sector hace un uso intensivo de la energía. "Sin embargo –advirtió–, el 52% del precio que pagamos por la energía no tiene que ver con su coste". "Esos costes podrían cargarse a los Presupuestos Generales del Estado y tendríamos una industria competitiva", dijo el directivo. Pujol se sumó a las críticas a la política energética, y Guixà situó el origen del "problema eléctrico" en el Gobierno de José María Aznar, con Josep Piqué como ministro de Industria.

Blanco aludió a los nuevos retos que debe afrontar la industria, en ámbitos como la digitalización o la ciberseguridad, y sugirió que "la sensibilidad hacia estos asuntos no ha sido tan alta en este sector como en otros".  Serrate sostuvo que la pyme industrial en muchos casos "no tiene ni la dimensión ni la capacidad financiera adecuada para hacer frente a estas innovaciones". Con relación al tamaño, Valero indicó que en el sector químico la mitad de las empresas tienen menos de diez trabajadores; "sería mejor que fueran más grandes y eso favorecería la innovación, pero cuando pasas de 50 trabajadores se te complica la vida", aseguró. En la industria auxiliar de la automoción, Pujol destacó que Ficosa dedica a I+D el 6% de sus ventas, algo absolutamente necesario porque "el coche de ayer no tiene nada que ver con el de hoy, y el de hoy, nada que ver con el de mañana"; en concreto, explicó que el grupo, el tercero del mundo en retrovisores, está investigando en un producto sustitutivo de este pieza, "porque el retrovisor desaparecerá".

Guixà apostó por una colaboración público-privada en I+D y puso como ejemplo los centros de excelencia impulsados en su día en Cataluña por el exconseller Andreu Mas-Colell, de los que "seis son de referencia mundial". Valero alabó esta iniciativa de la Generalitat, pero animó a no quedarse "en la parte más bonita de la investigación, porque –señaló– tendemos a olvidar que eso debe  trasladarse después a la economía productiva".


Internacionalización

En comercio exterior, los ponentes pusieron en valor la internacionalización sin complejos de la industria catalana y española, como indicó Pujol a propósito de la pretensión de Ficosa de ser proveedor de Volkswagen (VW). "Me dijeron allí que no vendería nada –rememoró- y que la competencia alemana se establecería en España y nos borraría a todos; y, ¿qué es lo que ha pasado?: esta competencia alemana no existe y uno de nuestros principales clientes es VW". ​