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El gran devenir de la cooperación

YO DONA organizó, de la mano de Fundación Lealtad, el encuentro 'El futuro de las ONG', para hablar de los retos que se plantean, las nuevas formas de voluntariado o el imperativo de la transparencia.

"Manos Unidas nació hace 57 años de la mano de un grupo de mujeres valientes. Pues bien, todavía hoy nuestros estatutos están escritos en femenino", relata divertida Soledad Suárez, presidenta saliente de la ONG, ilustrando con ello el gran peso femenino en este tipo de organizaciones. Según un informe de la Fundación Lealtad,  el 59% de las 222 instituciones que ha analizado están encabezadas por mujeres, quienes también representan el 70% de sus empleados.

Ningún escenario mejor que el de Yo Dona, por tanto, para celebrar el encuentro El futuro de las ONG, organizado conjuntamente con la Fundación Lealtad y al que acudieron las máximas representantes de Ayuda en Acción, Manos Unidas, Desarrollo y Asistencia, Fundación Juan XXIII Roncalli Para la Discapacidad Intelectual y Fundación Menudos Corazones.

Primera conclusión: el de las ONG es el reino de la diversidad, tanto en causas como en modelos de gestión. Pero con similares prioridades: profesionalización, transparencia, innovación y una mayor comunicación con la ciudadanía.

A este respecto se impone la necesidad de desterrar falsas creencias muy instaladas, destaca Patricia de Roda, directora general de la Fundación Lealtad: "Abundan los mitos que se alimentan del desconocimiento. Uno de los más extendidos es que las personas que trabajan en una de estas organizaciones han de hacerlo sin cobrar". Las ONG presentes coinciden en la necesidad de contar con personal muy cualificado y con dedicación plena, lo que se traduce en puestos remunerados.

Amaya Sáez, directora de Menudos Corazones, comenta que, en su caso, por ejemplo, el equipo de oficina está compuesto por 16 asalariados, mientras que el número de voluntarios es de 80, casi todos padres y madres de niños con alguna cardiopatía congénita (la organización nació a partir de una asociación de pacientes).

Pero no solo el empleado debe ser cualificado. Soledad Suárez, de Manos Unidas, es taxativa: "Un voluntario que no es profesional no nos sirve". La directora de Comunicación de la Fundación Juan XXIII Roncalli, Mar Muñoz, va más allá al afirmar que "el nuevo voluntario del siglo XXI es aquel que nos cede sus conocimientos".

Mar Garrido, directora de Desarrollo y Asistencia, destaca el surgimiento de nuevos tipos de voluntariado "como el familiar, que comparte la solidaridad en el tiempo de ocio. O el microvoluntariado, a través de internet".

Muchas empresas podrían tomar nota de la gestión de estas entidades. Y no solo por desenvolverse bien, generalmente, en la cultura de la escasez de recursos, sino también, comenta Patricia de Roda, "por su voluntad de transparencia". De hecho, Lealtad se dedica a analizar a las que se acogen a su sistema y a acreditar sus buenas prácticas. "Las ONG tenemos muchos focos sobre todo lo que hacemos", apunta Patricia Moreira, directora de Ayuda en Acción. Y añade: "Puede parecer agobiante, pero el resultado de esa presión es bueno".

También la financiación resulta complicada. Si el voluntario es importante, el donante, y sobre todo el socio, es vital. "Nos financiamos fundamentalmente a través de los asociados, el apadrinamiento es nuestra única fuente fija de ingresos", explica Moreira. Solo en España hay 120.000 personas que apoyan su causa.

​Las empresas colaboradoras también son importantes. Organizaciones como la Fundación Juan XXIII Roncalli, que se dedica a la integración de quienes padecen discapacidad intelectual, actúan como puente entre empresas y personas: "La idea clave es la del valor compartido; que tanto la empresa que contrata como el voluntario o la persona a quien se ayuda, salgan ganando".

Por último, el reto de la innovación. Si tener una página web ya no supone una novedad  –"es básico e imperativo que esté adaptada al móvil", comenta Amaya Sáez–, la presencia en redes sociales resulta central. Aunque, como destaca Clara Pardo, flamante directora de Manos Unidas, "vivimos un momento singular con realidades tecnológicas muy distintas. Pese a que estamos en todas las redes, muchos de nuestros socios no han dado el paso digital. Por eso seguimos imprimiendo boletines y revistas, es la forma de acercarnos a ellos". Patricia de Roda destaca que el boca a boca sigue siendo, a pesar de todos los avances, o precisamente gracias a ellos, fundamental para estas organizaciones. Y siempre, la necesidad de avanzar. "Hay que hacer llegar el mensaje, y la tecnología ha impuesto en ese sentido nuevos desafíos", explica Patricia Moreira.

Para finalizar, una reflexión de Soledad Suárez: "Si las ONG no existieran  –y ojalá que no hicieran falta–, está claro que tendríamos que inventarlas al día siguiente, porque hoy por hoy somos fundamentales para ayudar a personas que nos necesitan". Ha sido un placer. ​