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Medidas para combatir el contrabando de tabaco

EXPANSIÓN organiza con Altadis un foro para tratar el problema de la creciente venta ilegal de la hoja destinada al cigarrillo de liar, al que asistieron representantes de toda la cadena de producción.

Mientras la venta legal de tabaco descendía en España, la venta ilegal crecía. En 2015, uno de cada diez cigarrillos provenía del contrabando, una amenaza que ahora se presenta en un nuevo formato con la comercialización de la hoja del tabaco destinada al cigarro de liar. De fácil acceso a través de Internet, éste se presenta como uno de los retos para la industria tabaquera ante las graves consecuencias del fenómeno, tanto por el riesgo sanitario que implica, como por su impacto directo sobre la economía, con la destrucción de puestos de trabajo y las millonarias pérdidas recaudatorias, con pérdidas para las arcas del Estado de cerca de 1.000 millones de euros al año, según datos de Altadis.

Todas estas cuestiones ocuparon el debate en el observatorio sobre El contrabando de tabaco; evitarlo es responsabilidad de todos, organizado por EXPANSIÓN y Altadis, en el que participaron representantes de toda la cadena de producción tabaquera, a falta del presidente de la Unión de Estanqueros, Mario Espejos, que disculpó su ausencia por motivos personales.

“El contrabando existe por una simple diferencia de precios, se trata de productos en los que casi el 80% del precio se van al IVA e impuestos especiales”, expuso Rocío Ingelmo, directora de Asuntos Corporativos y Legales de Altadis, que incidió en la “concienciación de todos” como el camino para erradicar el contrabando.

En este sentido, Manuel Montesinos Díez de la Lastra, subdirector general de Operaciones de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, apuntó a un problema de fondo: “Hay una tolerancia que se traslada a la sociedad, porque esto no se asocia con el ámbito criminal”, mantuvo.


Nuevas fórmulas

Si la evolución del comercio ilícito de tabaco respondió a un comportamiento estable en la primera década del siglo XXI, a finales de 2009 se produjo un punto de inflexión con “una serie de fenómenos muy sucedidos y mucho más cambiantes después de tres décadas de aparente estabilidad; algo que atribuimos no al fenómeno impositivo, sino a la crisis”, expuso Montesinos.

Estas nuevas fórmulas comenzaron en 2009 con las ilicit whites, cajetillas comercializas ilegalmente pero fabricadas de forma legal en otros países –como Gibraltar, Andorra o Canarias–, evitando así pagar la carga fiscal. En la última etapa, destaca la aparición de fábricas clandestinas próximas a los cultivos o el aumento en el tráfico de contenedores de hoja del tabaco: “En lo que llevamos de 2016 hemos intervenido 20 contenedores, cuando en todo el año 2015 interceptamos 16”, señaló Montesinos.

​El actor más directamente afectado por el comercio ilícito es el estanco. Un sector sobre el que cae “una amenaza directa de 60.000 empleos”, subrayó Lucas Fernández, portavoz de la Plataforma del Tabaco. Si hasta ahora denunciaban “locales de origen asiático que comercializaban ilegalmente”, ahora sufren los efectos de otro fenómeno, la venta ilegal de picadura o tabaco de liar. La venta de este tipo de tabaco ha caído un 12% desde 2013, según Altadis. “Es algo nuevo. Los consumidores demandan precios más bajos y la industria ha dado respuesta con productos como cigarrillos pequeños o tabaco de liar, pero este año hemos visto que nuestros clientes sólo vienen para comprar productos complementarios como papel o tubos, pero no tabaco”.

Las actuaciones contra el comercio ilícito también han evolucionado en los últimos tiempos. Con un simple email o a través del buzón de denuncia en la web de Altadis, cualquiera puede alertar a las autoridades de la venta irregular. “Desde hace dos años van creciendo las inspecciones y ahora acudimos a todas las denuncias que nos llegan e implicamos a puestos territoriales y Policía Local”, señaló Ángel Alonso Miranda, jefe del Servicio Fiscal de la Guardia Civil.


La picadura, desde el cultivo

Uno de las claves de fondo para entender el problema está en el propio cultivo. “La demanda ha bajado en el sector tabaco y ahora los agricultores tienen excedentes que almacenan”, asegura Agustín Conde, director general de Cetarsa (Compañía Española de Tabaco en Rama). La venta del tabaco a terceros o la aparición de pequeñas fábricas próximas a los cultivos se convierten en alternativas para dar salida a los excedentes, o al tabaco que no alcanza los mínimos de calidad exigidos por Cetarsa: “Nos preocupa que se venda tabaco de ínfima calidad o con residuos. Hay que concienciar al agricultor de que es algo penal, porque a lo mejor solo vende dos cajas, pero son 400 kilos de tabaco”.

El contrabando de picadura, para Ignacio Millán, director de la Asesoría Jurídica de Altadis, es un “tremendo problema”. “Este tipo de tabaco, que se vende en bolsitas por Internet, tiene muy poca presión criminal y ninguna garantía sanitaria”, señaló. Dadas sus características, Millán calificó el fenómeno como “escurridizo” y “especialmente orientado al público joven, con menos recursos”. Además, denunció la existencia de un “vacío legal” en este asunto: “Nadie es competente, porque la ley no hace responsable a la página de anuncios, sino al que hace la oferta, pero en cuanto se le exige la retirada, la pone en otro lugar”, expuso, a la vez que pidió un marco regulatorio a la Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información.

Las soluciones 

Las armas para luchar contra el tráfico ilegal son tres, a juicio de Millán. Por un lado, reclamó la actuación de las Administraciones, en sus áreas de Sanidad o Consumo, y por otro, pidió competencias reales para el Comisionado para el Mercado de Tabacos, “para tener un papel más activo y no sólo regulador”. La tercera vía pasaría por exigir diligencia al fabricante: “Estamos obligados a controlar adónde va nuestro producto, vigilar que el distribuidor venda lícitamente y denunciar si no es así”.

“Ese impago de precinto fiscal se produce en tabaco que han fabricado los mismos fabricantes que venden el tabaco que se comercializa en los estancos y es muy importante que la población lo tenga en cuenta”, denunció Ingelmo. La representante de Altadis recordó la obligación del fabricante de “justificar que las ventas sean acordes a la demanda real” en mercados como Gibraltar, Andorra o Canarias, y llamó a la Secretaría de Estado de Hacienda a establecer medidas de control “con carácter sancionador” para los fabricantes que no lo cumplan. “En otros países como Reino Unido ya piden informes de ventas a las compañías”, sugirió.