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La UE como salida al pequeño negocio

EXPANSIÓN organizó el encuentro 'Retos y oportunidades de la internacionalización de la empresa familiar en Latinoamérica', que analizó el caso de Goya Foods, compañía española en Estados Unidos.

La empresa familiar tiene fama de sufrir aversión a asumir riesgos en el negocio. Pero es una fama injusta. Casi dos tercios de las firmas familiares operan fuera de España y, según el cuarto Barómetro de la Empresa Familiar publicado por KPMG el año pasado, el 70% de las firmas familiares españolas aumentó su presencia internacional en 2014. Eso sí, la inmensa mayoría de ellas, eligió Europa (58%) por delante de América Latina, que quedó situado como tercer mercado preferido, tras el nacional y el europeo.

“La desaceleración económica es el principal obstáculo que citan las empresas familiares españolas a la hora de valorar una posible expansión por América Latina, seguida por la inseguridad jurídica y política y la inseguridad”, aseguró Cristina Cruz, responsable de empresa familiar del IE Business School, durante el último encuentro Iberoamérica Empresarial, dedicado a analizar los retos y las oportunidades de internacionalización de las firmas familiares españolas en Latinoamérica.

La profesora citó una encuesta elaborada entre 400 empresas familiares latinoamericanas en la que se preguntó a los responsables de cada empresa qué querían transmitir a la siguiente generación; la mayoría consideró que lo más importante es legar el espíritu emprendedor y los valores familiares, además de retener el control de la empresa por parte de la familia.

Por su parte, Manuel Bermejo, presidente de The Family Advisory Board (TDFAB), explicó que cada vez hay más programas específicos de formación para la empresa familiar y que el gran reto de estas firmas consiste ahora en dar continuidad al negocio y seguir aportando así riqueza y empleo a la sociedad.

En el encuentro, organizado por EXPANSIÓN con el patrocinio de Ontier, Kreab y Goya y la colaboración del IE Business School y la TFAB (The Family Advisory Board), se analizó el caso de éxito de Goya Foods, una empresa fundada en 1904 en Estados Unidos por un emigrante español que a día de hoy cuenta con 4.000 empleados y una amplia presencia en Estados Unidos, América Latina y España, donde tiene dos factorías.

Goya ha conseguido convertirse en una multinacional sin perder sus características de empresa familiar. “Seguimos siendo una familia, sólo que ahora está formada por 4.000 personas”, explicó Robert Unanue, actual presidente de la compañía, nieto del fundador que supo ver un nicho de negocio en la nostalgia de los inmigrantes por la comida de su país.

“La música y la comida son las dos cosas que más echa de menos un inmigrante”, explicó Unanue. Su antepasado comenzó el negocio importando productos españoles para los inmigrantes de su país; en 1936, la Guerra Civil cortó el flujo de exportaciones y Unanue recurrió a los productos latinoamericanos, cuya demanda experimentó un fuerte auge con la llegada de miles de portorriqueños a Estados Unidos en la década de los años 50.


Mantener la identidad

La compañía mantiene hoy su liderazgo en el segmento de alimentos de origen latino, principalmente en Estados Unidos, donde viven 70 millones de inmigrantes de América Latina. Una cifra que, además, no para de crecer: “Somos mejores a la hora de reproducirnos, no se nos va a poder parar con un muro”, ironizó Unanue en un claro guiño a las intenciones del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump.

El presidente de Goya Foods explicó que una de las claves del éxito de la empresa ha sido saber mantener el control familiar, aún a pesar de delegar la responsabilidad de áreas específicas en personas ajenas a la familia, como José Pérez, vicepresidente Principal de la multinacional, que también participó en el foro. Pérez detalló cómo ha ido evolucionando la estrategia de negocio de Goya Foods en las últimas décadas. “Hacemos estudios de mercado, pero además preguntamos a nuestros empleados, que provienen de diferentes países y también pulsamos la opinión de los vendedores”, explicó el vicepresidente de la compañía. Al final, lo más importante es “ser genuinos”, ofrecer alimentos tradicionales, que forman parte de la gastronomía local, preparados al gusto de cada lugar. “Lanzamos hace tiempo una línea de comida mejicana estilo Tex-Mex que fue un fracaso, porque no es la comida que comen los mejicanos; así que la cambiamos por una gama de productos como el nopal o el mole, que sí forman parte de su dieta”, puntualizó Pérez.


Riqueza socioemocional

“La empresa familiar quiere mantener su riqueza socioemocional, su legado, y eso a veces es incompatible con las exigencias que plantea la internacionalización, como la necesidad de tener ejecutivos cualificados, tener acceso a los mercados de capital o un buen gobierno corporativo”, puntualizó Cristina Cruz.   ​​​​