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Protección al negocio emparentado

EXPANSIÓN organizó de la mano de Bankia el encuentro 'Empresa y patrimonio familiar: situación en un entorno cambiante', en el que se plantearon ciertas reformas más allá de las elecciones.

La empresa familiar es uno de los activos más importantes de la economía de un país, y los representantes políticos lo saben. Las medidas para favorecer su continuidad han sido un común denominador en todos los gobiernos y su legislación apenas han sufrido modificaciones. Ahora por primera vez se plantean ciertas reformas que parecen imparables tras las elecciones del 26 de junio. Los retos que se presentan en este contexto de incertidumbre política fueron tratados en el evento Empresa y patrimonio familiar: situación en un entorno cambiante, organizado por Bankia y EXPANSIÓN y moderado por Salvador Arancibia, adjunto a la dirección del diario.

​"España es un país de empresa familiar", comenzó en su intervención de bienvenida Jaime González Lasso de la Vega, director corporativo de Banca Privada y Gestión de Activos de Bankia. En cifras esta afirmación se traduce en que el 89% de las empresas registradas en el país son de índole familiar, generan 57,1% del PIB español y sostienen el 67% del empleo del sector privado, según el estudio La empresa familiar en España, elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar. "Estas cifras son mucho más elevadas que en países del entorno europeo", mantuvo González Lasso, que dio algunas claves para una buena gestión de estas compañías.

La primera consiste en delimitar actividades y activos empresariales, separando la esfera personal de la profesional, "algo muy importante cuando el objetivo es proteger estos bienes". La segunda medida atiende a la transición a las siguientes generaciones, para lo que sería necesario "un protocolo familiar adecuado para que rija las dinámicas de estas sociedades", para así "preservar el patrimonio y transmitirlo de forma eficiente", expuso González Lasso.


Los retos

Ignacio Osborne, presidente del Instituto de la Empresa Familiar, institución formada por un centenar de empresas y vinculada a 18 asociaciones territoriales, reconoció la diversidad de esta organización, que engloba desde pequeñas sociedades a compañías que cotizan en el Ibex; una diferencia también patente a la hora de gestionar el patrimonio: "Es distinto un empresario de primera generación con una gran empresa y uno de sexta generación con una empresa pequeña; en el Instituto vemos cuál es la componente estratégico de inversión y la componente fiscal de esa estrategia", resumió.

El gobierno corporativo de las compañías familiares es especialmente delicado, según defendió el también consejero delegado de la compañía Osborne: "Es muy importante gestionar la diferencia entre propiedad de la compañía, administración y gestión", apuntó. Más allá del aspecto impositivo, Ignacio Osborne se refirió a tres retos del sector para ganar en seguridad jurídica. En este sentido, la planificación a largo plazo y la permanencia de las decisiones en el tiempo se fijó como el factor principal para asegurar la continuidad: "Cambiar por elecciones, nuevos gobiernos o circunstancias externas a la empresa es malo", dictaminó

Además, Osborne destacó la necesaria homogeneización fiscal, frente a los distintos marcos autonómicos y la influencia de las directrices europeas: "Tenemos que unificar las autonomías pero, si no lo hacemos, nos las van a unificar de fuera", puntualizó. Estas medidas estarían enfocadas a combatir una de las mayores preocupaciones de la empresa, "la incertidumbre".


Las reformas ​que vienen

Los últimos meses no legislativos han dado un respiro al mundo empresarial, que ya empieza a vislumbrar los cambios fiscales tras el 26-J. Luis Bravo Casado, socio de Cuatrecasas, expuso la dirección que tomarán estas reformas y señaló dos puntos claros: "Las propuestas fiscales de los cuatro partidos políticos son muy vagas –comenzó–, no tienen más programa político que las Sicavs y lo que se consideran las grandes fortunas", detalló, asegurando que "los grandes cambios que se van a producir serán sobre los grandes patrimonios, entendiendo que es un concepto muy flexible hacia abajo, no hacia arriba".

Otro de los puntos que variarán casi con toda seguridad, a juicio de Bravo, son el Impuesto sobre Patrimonio y sobre Sucesiones y Donaciones: "Todos los partidos inciden en tocar estos impuestos, unos para quitarlos y otros para ampliarlos. Pase lo que pase el 26 de junio es casi seguro que vamos a tener un cambio en los dos tributos".

El bufete Cuatrecasas y otros expertos en asesoramiento fiscal crearon la fundación Impuestos y Competitividad con la idea de "hacer propuestas acordes con el entorno más cercano", detalló Bravo. Dentro de estas propuestas, nombró la "necesaria homogeneización nacional de los impuestos" y el "blindaje europeo" de los beneficios fiscales de la empresa familiar en España, para evitar la incertidumbre ante próximos gobiernos."

Para el Impuesto sobre Patrimonio, Bravo propuso un mecanismo de corrección sobre el tipo marginal del tributo, que varía según las comunidades autónomas, desde Madrid, que está exenta, hasta Extremadura, donde alcanza hasta el 3,7%. Su propuesta pasaría por ajustar los tipos a la rentabilidad: "Armonizar el impuesto con el mundo financiero lo convertiría en mucho más razonable". Respecto al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, Bravo instó a buscar mecanismos para anticipar el proceso y fomentar la donación en vida; para lo que sugirió "redefinir los bloques familiares" según los grados de parentesco. Un método para evitar cargas desproporcionadas "que invitan a la evasión fiscal".

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, clausuró el debate agradeciendo la confianza a sus clientes, que les "apoyaron en los malos momentos, en los meses finales de 2012, y gracias a los que tuvimos la oportunidad de dar la vuelta a Bankia", señaló. Una "transformación anímica" de los trabajadores de la entidad que, tras un proceso de reestructuración "doloroso", han pasado a tener "orgullo de pertenencia", aseguró Goirigolzarri. Entre los retos fijados destacó el de estar entre los seis bancos líderes y ser percibidos como "un banco sencillo, transparente y cercano". "Todo con un único fin: poner en el foco a los clientes", remarcó. Para ello, la apuesta de la entidad pasa por fortalecer la banca privada y el asesoramiento, "especialmente importante en situaciones de fuerte volatilidad". Un servicio que cumple con una mayor fijada por el máximo representante de Bankia: "Nuestro único objetivo es estar a su servicio".