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Mercado de renta fija, un modelo abocado al cambio

Con unos intereses en mínimos históricos, los emisores de deuda buscan alternativas a los activos existentes y plantean reformas para hacer más atractiva la inversión.

La emisión de renta fija se ha consolidado como alternativa a la financiación bancaria, después de una crisis que endureció el acceso a los créditos. En esta nueva etapa de tipos mínimos históricos, los emisores deben explorar nuevos activos y transformar el modelo, centrándose en el perfil del cliente y la reducción de comisiones. Estas fueron las principales conclusiones del Observatorio "Panorama actual de la renta fija", organizado por EXPANSIÓN, Abanca e Imantia Capital.

"Hace 5 años nuestra financiación venía de bancos porque era lo más cómodo y sencillo, pero cuando comenzó la crisis la salida para muchas compañías fue el mercado de deuda", indica Francisco Urbano, responsable de Tesorería de Amadeus, que ve en la situación actual de tipos mínimos "un momento inmejorable para el emisor".

"El Banco Central Europeo ha empezado a comprar renta fija, y se va a empezar a materializar algo de lo que se vienen beneficiando las compañías cotizadas", señala Salvador Arancibia, adjunto a la Dirección de EXPANSIÓN. Esta compra de emisiones por parte del BCE también supone un aliciente para la salida al mercado de las entidades, según Juan Luis Vargas-Zúñiga, director general del Mercado de Capitales, Gestión y Distribución Institucional de Abanca. "Las entidades que no tienen recursos, tienen que lanzar emisiones para buscar capital, pero las que ya tienen también van a tener que salir" dice.

El directivo de Abanca también advierte sobre las posibles consecuencias de esta compra, con una posible 'burbuja' similar a la del mercado inmobiliario. "Cuando te sale un comprador como el BCE, al final puede sugir en el mercado una burbuja similar a la inmobiliaria", donde "el precio y el valor están desconectados". De esta forma, hace un llamamiento a la cautela. "Los emisores tenemos que pensar que es un magnífico momento, pero que tendremos un momento en que el mercado quizá no se sostiene".

Los más perjudicados por esta nueva situación son precisamente los inversores, coinciden todos los ponentes, debido a la baja rentabilidad de los activos. "Un minorista podía antes tener rentabilidades razonables comprando deuda pública, pero ahora le resulta difícil si no es a través de fondos de inversión", explica Pablo del Río, socio de Orienta Capital, que apuntó a una transformación del modelo: "En el futuro se desarrollarán mercados regulados de renta fija y habrá mínimos de inversión, por lo que un inversor minorista podrá crear una cartera diversificada, pero en el momento actual es imposible".



Los retos
El trasvase de empresas hacia esta nueva fuente de financiación contrasta con la ausencia de una "cultura financiera básica", como lamenta Gonzalo Rodríguez Dïaz, CEO de Imantia Capital, que transforma este desconocimiento en un reto. "Podemos cambiar la forma de financiación de las compañías, pero tenemos que cambiar la formación de las personas hacia el mundo de las inversiones", afirma.

"Tenemos que ser excelentes en la perfilación del cliente, hacerles entender qué son los riesgos, el precio de valoración o la liquidez, porque el menú inversor para un cliente de renta fija es el peor de la historia", apunta Rodríguez, que califica el escenario como "una oportunidad para buscar la excelencia, y diferenciar entre el bueno y el mejor".

En esta búsqueda de la excelencia, Rodríguez Díaz insta a buscar nuevos activos y a prestar especial atención a valores poco tenidos en en cuenta, como el inmobiliario, "que no se ha tratado hasta ahora como renta y se ha descartado de forma masiva". "Es un mundo que hay que explorar, tenemos que dar alternativas a la renta fija y pensar en el largo plazo", apostilla.

"Si el activo de renta fija que tienes no genera rentabilidad, la gestora tiene que escudriñar otros mercados, se abre un escenario mucho más grande", coincide Vargas-Zúñiga. "Hay un mundo de renta fija por descubrir y es el mundo que tienen que descubrir las gestoras y transmitirlo con un coste razonable", añade. 
A su juicio, "hay costes sobredimensionados", y otro de los retos del mercado es reducir costes. La manera de llegar al minorista debe ser distinta a cómo se ha llegado. Si sigues pretendiendo cobrar el 1,25% por un fondo de renta fija, le tendrás que explicar por qué te va a pagar".

Esta rebaja de comisiones de los intermediarios debería ir en línea con la rentabilidad, indica Pablo del Río: "Un empuje que fuerza a los gestores a bajar las comisiones es el nacimiento de los ETF -fondos cotizados-, que no hacen gestión activa, pero invierten en carteras diversificadas de bonos con comisiones muy competitivas". Una influencia que, según Urbano, también llevará a los emisores de renta fija a "replicar el modelo de los ETF".

En esta búsqueda de márgenes más atractivos, Urbano se refiere a la necesidad de reorganizar las oficinas. "La tecnología ha cambiado los hábitos del consumo. Antes ibas a una agencia de viajes siempre y ahora sólo cuando son operaciones complejas. Y La banca es igual. Para cosas de valor añadido, tiene sentido tener una oficina, pero el 60% lo puedes hacer por Internet", resumió. 

Frente a esta percepción, el directivo de Abanca se muestra firme en su convicción y aboga por que "las oficinas no van a desaparecer, sino que se especializarán para dar un valor añadido al cliente". La necesidad de la localización física atiende a una razón principal: "La renta fija ahora necesita explicación, cercanía. Ha cambiado el modelo y donde antes era venta directa, ahora va antes la explicación y el convencimiento".

En el punto medio se situa Rodríguez, que también llama a "rediseñar la industria" para rebajar costes y a fomentar la transparencia. "Habrá clientes que quieran ir a su oficina y pagarán por ello, pero tienen que saber por qué van a pagar. Tenemos que ser claros, esta industria tiene que ser muy transparente, más de lo que ya somos".