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Foro Catalunya en el diario EXPANSIÓN

El vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras fue el protagonista y afirmo que tiene muy claro cuáles son los próximos pasos del independentismo para ampliar su hegemonía a nivel autonómico.

El vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC, Oriol Junqueras, tiene muy claro cuáles son los próximos pasos que tiene que dar el independentismo para ampliar su hegemonía a nivel autonómico. “Haremos lo que tengamos que hacer y que nos han mandatado los ciudadanos tan pronto como tengamos posibilidades de ganar”, aseguró el también consejero de Economía y Hacienda, en la última edición del Foro Catalunya en EXPANSIÓN.

Junqueras expuso el doble objetivo que se marca para el futuro: por una parte, quiere reforzar a su partido como fuerza central de Cataluña, y confía en que su apuesta pasa por acompasar la “ortodoxia financiera” y las políticas sociales, y aunar así la recuperacióneconómica con la reducción de las desigualdades. Al tener esta misión, Junqueras posiciona a ERC como una fuerza “true liberal”, o sea, los liberales de verdad.

En segundo lugar, avanzó que seguirá muy de cerca la actuación del Gobierno central que surja tras las elecciones generales del pasado 26 de junio. Está plenamente convencido de que, en ningún caso, dará una respuesta a las demandas de los soberanistas, y que el enquistamiento del debate sobre el encaje de Cataluña en el Estado va a dar oxígeno a los partidarios de la ruptura.

De esta forma, expresó su confianza en que, en las próximas elecciones catalanas, quienes defienden la secesión lograrán superar la barrera psicológica del 50% de los apoyos, algo que no consiguieron en los anteriores comicios autonómicos del 27 de septiembre de 2015. Entonces, la CUP y Junts pel Sí​ (JxSí), coalición entre la antigua CDC y ERC, se hizo con el 47,8% de los votos. Sin embargo, sí que consiguieron sumar la mayoría absoluta en el Parlament. Sin embargo, en las elecciones generales de diciembre y en las de junio, los partidos soberanistas vieron rebajado sustancialmente su arraigo entre los electores. La CUP no se presentó y, por separado, convergentes y republicanos sumaron el 31,08% de los apoyos en el 20-D, y el 32,09% en el 26-J. “Tenemos una mayoría parlamentaria independentista para ejercerla. Lo podemos hacer en un mes o más tiempo”, afirmó Junqueras, que recalcó que la toma de decisiones va a estar condicionada “por mil factores”, como “lo que pasa en Europa, la situación económica y las restricciones presupuestarias”.

En cualquier caso, lo que ocurra en el Estado va a influir. “Si lo hace fatal, ganaremos. Cuanto peor lo hace el Gobierno central, más fácil me lo pone a mi”, dijo Junqueras, quien recalcó a los ponentes del foro que su diagnóstico ha quedado reforzado tras haberse hecho públicas las grabaciones de las conversaciones que mantuvieron hace dos años el ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y el exdirector de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), Daniel De Alfonso, y cuya difusión marcó el tramo final de las campaña del 26-J.

En su diálogo, ambos se​ mostraban partidarios de indagar en casos de presunta corrupción de políticos vinculados a CDC y ERC con el objetivo de desgastarles y menguar sus ​expectativas electorales. Se trata de un ejercicio de “pruebas falsas y falsos testimonios” que deberían haber concluido en la dimisión inmediata de Fernández Díaz. “Lo mejor para evitar la tentación de ser independentista es que el Gobierno español lo haga bien. No ha pasado ni pasará”, expresó.


Mayoría social

Pero, ¿qué mayoría tendrían que alcanzar los independentistas en las urnas para que la secesión se materializase? ¿Basta con ganar un referéndum con el 51,9% de los apoyos, como pasó el pasado junio con el Brexit, o es necesario contar con una mayoríareforzada, como ocurrió en el caso de Montenegro, donde los partidarios de la ruptura tuvieron que alcanzar un mínimo del 55% de los votos?

El catedrático de Economía de la Empresa de la Universitat de Barcelona (UB) y vicepresidente de la patronal Fomento del Trabajo, Ramon Adell, fue muy claro. Receló de “la convocatoria de referéndums cuando el estado de opinión de una comunidad está aproximadamente al 50%”, como ocurre en Cataluña. Si una votación de este tipo “si no tiene asociadas mayorías cualificadas”, causa una “división social muy importante” y crea unas “unas consecuencias tremendamente negativas desde el punto de vista económico”, destacó.

Ante esta observación, Junqueras recordó que él “siempre” ha sido independentista, y que en todo momento ha aceptado “con santa paciencia” los resultados, también cuando eran muy adversos para los partidarios de la ruptura. Según Junqueras, “los problemas democráticos no se resuelven no permitiendo que la gente opine sobre las cuestiones”. “Lo que parece que es una alternativa estable nunca lo será sino hay una decisión democrática al respecto”, aseveró.

El líder de ERC volvió a asegurar que de los resultados del 27-S salió un “mandato democrático” hacia la independencia, y que él está plenamente comprometido en materializar. Debe hacerse “tan pronto” como los defensores de la ruptura con el resto de España tengan posibilidades de “ganar”, siempre​ de forma democrática, señaló.

El referéndum del Brexit estuvo muy presente en el coloquio. A esta votación se refirió el profesor de Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) José García Montalvo quien hizo una defensa de la democracia representativa, frente a la directa, por estar “menos sujeta a los peligros del todo vale, de las falsedades de algunas partes que intentan imponer”, y algo que hicieron los partidarios de la salida de la UE.


Financiación autonómica

Más allá del debate sobre la independencia, la directora de la Barcelona Graduate School of Economics (BSE), Teresa Garcia-Milà, consideró que sería un error desaprovechar la revisión del modelo de financiación de las autonomías de régimen común, que debería hacerse durante el inicio de la nueva legislatura española.

“Tendría que haberse hecho hace dos años, pero imagino que con el nuevo Gobierno central se podrá apretar un poco más”, señaló, después de que el PP haya perdido la mayoría absoluta en el Congreso y necesite de acuerdos amplios para seguir liderando el Ejecutivo.

Pese a la petición de Garcia-Milà, Junqueras volvió a afirmar que la Generalitat no se implicará a fondo en la negociación, y que cederá el liderazgo histórico que siempre había tenido a otras comunidades, ya que “nada permite intuir que ahora habrá una actitud más diligente en esta cuestión”. Para Junqueras, el único desenlace posible es la secesión: “O me dais capacidad de negociar de igual a igual con España, es decir, entre Estados, o se seguirá haciendo mal”.

El editor de Edhasa y presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, Daniel Fernández, dijo a Junqueras que “en algún momento tendrá que bajar a la realidad y decirle al pueblo catalán que la independencia dentro de 12 meses es imposible”. “Utilizará para ello la excusa económica, lo que será una jugada brillante”, pronosticó. Ante estas ​consideraciones, el vicepresidente catalán dijo que él tiene los pies en el suelo “gestionando la tesorería” de la Generalitat.

Grandes acuerdos

Una demanda que la mayoría de los ponentes formularon a Junqueras fue la necesidad de alcanzar grandes acuerdos en las instituciones. Ramon Adell expresó su preocupación tras el “bloqueo político” que se ha vivido en España por la imposibilidad de los partidos de formar gobierno tras las elecciones generales de diciembre.

Se trata de una situación que, según pronosticó este catedrático, podría darse en Cataluña el próximo septiembre, si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, perdiera la cuestión de confianza a que se someterá en el Parlament. El mandatario catalán anunció hace un mes que hará esta votación tras la negativa de la CUP a apoyar el proyecto de Presupuestos que presentó el Ejecutivo autonómico.

Según Adell, uno de los perjudicados de esta “inestabilidad” va a ser la inversión extranjera, puesto que “se está perdiendo nivel en relación a otras comunidades”. Para evitarlo, hizo un llamamiento a los políticos catalanes a actuar. En este sentido, el presidente de Hotusa, Amancio López, consideró que “se necesita un entorno favorable y amigable a la actividad  ​empresarial”.

“Hay que ponerse de acuerdo en lo esencial. Si no hay estabilidad política, si no hay una certeza, la inversión a largo plazo va a ser muy complicada”, agregó López. Para dar un giro de 180 grados a este diagnóstico, retó a los partidos a “ponerse de acuerdo para que prevalezca el interés general sobre el particular” en todo momento.

El abogado Heribert Padrol lamentó que haya un “horripilante frentismo”, que ha quedado evidenciado en la evolución de la política española en los seis primeros meses de este año. “Hace falta avanzar superar el debate entre siglas, que tanto daño hace en cualquier sociedad del mundo”, observó.


La gestión del día a día

A parte de dar cumplimiento a su hoja de ruta soberanista, Junqueras tiene una misión a corto plazo: la gestión diaria de las finanzas de la Generalitat. Pese a que la reactivación ​económica ha dado oxígeno a las arcas autonómicas, la situación sigue siendo complicada.

Así lo evidencian las cifras oficiales: el déficit en 2015 se situó en el 2,7%, el más alto de todas las comunidades, y a finales de este año, la deuda pública de la Generalitat se situará en los 76.610 millones de euros. Pese a estas magnitudes, Junqueras destacó que la situación financiera de la administración catalana es “mejor” a la de años anteriores. “Estamos pagando a me​nos tiempo que nunca”, aunque tildó de “catástrofe” el actual modelo de financiación.

El presidente del Instituto Von Mises, Juan Torras, preguntó “por qué el catalán medio paga más impuestos que un madrileño”, y dijo que los contribuyentes catalanes pagan “más por menos”. Junqueras atribuyó esta situación a una distribución “desigual” del gasto público, que obliga a la Generalitat a compensar su mala financiación con una presión fiscal elevada en el ámbito de sus competencias.

Sobre gestión pública, dijo que es “imprescindible” dar cumplimiento a la “ortodoxia financiera” y reducir el déficit y la deuda pública, pero estos objetivos deben ir acompañados de una priorización de la política social. “Hay déficits que son peores que la deuda pública. Por ejemplo, el educativo”, aseguró.


​Cohesión social 

Heribert Padrol vio fundamental luchar contra las “desigualdades”, que precisamente, han dado oxígeno a los defensores del Brexit en Reino Unido, y que también pueden beneficiar a los partidarios de Donald Trump en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos y a la candidata ultraderechista a la presidencia de la República Francesa, Marine Le Pen. Padrol también defendió acompañar la justicia social con medidas de ”ejemplaridad de la vida pública” y de mejora el funcionamiento de la administración pública.

Junqueras señaló que otra prioridad debe ser el empleo, ya que no puede ser que Cataluña y España sean “las dos únicas economías del mundo que han tenido niveles de paro superiores al 20% en los últimos 40 años.

Una petición que Junqueras hizo al próximo Gobierno central es que no “centrifugue” la reducción del déficit público a las autonomías, pese a que la continuidad de los números rojos sigue resultando “alarmante”. Admitió estar a la expectativa ante un eventual recorte de 8.000 millones para el gasto público del conjunto de las administraciones españolas, y de una posible multa al Estado por no cumplir con el objetivo de déficit impuesto por las instituciones comunitarias. Tras todas estas intervenciones, Jordi Mercader aseguró que queda claro que “vienen cien días que son muy críticos”. “Hasta finales de septiembre tenemos un sinfín de desafíos que condicionarán el futuro de todos”, tanto a nivel español como en Cataluña.

El punto y final a la jornada lo puso el presidente de Anesco, Joaquim Coello, quien abogó por grandes acuerdos. “El sentido común y no el parcialismo y el sectarismo es lo que creo que en este momento necesitamos”, señaló este directivo, quien puso en valor la altura de miras y la responsabilidad que demostraron los ponentes a lo largo del debate.​   ​