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La fórmula del 'value investing'

EXPANSIÓN organizó un encuentro de trabajo para tratar los beneficios que supone este tipo de inversión a largo plazo, donde la responsabilidad fiduciaria y la transparencia son factores clave.

​En el año 88 Warren Buffett aprovechó un mal momento en Bolsa –el crac bursátil estadounidense de 1987– para invertir en una compañía que él consideraba tenía potencial: Coca-Cola. Buffett compró más de 1.000 millones de dólares en acciones de Coca-Cola, el equivalente al 62% del fabricante de bebidas, valiéndose de la filosofía del Value investing, que aprovecha las fluctuaciones a corto plazo de las cotizaciones para invertir a largo plazo. En 27 años, la inversión de Buffett se incrementó hasta 16 veces, lo que supone un crecimiento anual del 11%. 

Value investing es el equivalente a la inversión inteligente: hacer las cosas con sentido común, comprando buenos negocios a buenos precios”, explicó Beltrán de la Lastra, director de inversiones de Bestinver, en el Encuentro de trabajo sobre Value Investing, organizado por EXPANSIÓN. “No es ciencia ficción, no es magia, es algo diseñado claramente, basado en el largo plazo. Una ventaja competitiva de información basada en los recursos puestos”, añadió. 

Aunque como negocio es algo relativamente sencillo, la ejecución de este tipo de inversión tiene sus dificultades. Para De la Lastra, “la primera es que no estamos buscando clientes, sino coinversores que quieran invertir renta variable a largo plazo, igual que nosotros”. En ese sentido, Noelle Cajigas, socia responsable del mercado de capitales de KPGM España, apuntó que “no hay mucha gente que sea un verdadero value investor porque, aparte de querer identificar el valor, hace falta tener una serie de capacidades, como es aislarse del ruido del mercado”. 

El mercado cortoplacista en el que invertimos genera “mucha información, muy abundante y que fluye tan rápido que es difícil permanecer ajeno”, explicó José María Martínez-Sanjuan, head of fund selection de Santander AM. En ese sentido, la sociedad ha experimentado una gran transformación en el periodo de tenencia de las acciones por el inversor final: “Mientras que en los 60 eran ocho años, ahora son cuatro meses”, añadió. Esta situación hace que muchos ahorradores tengan miedo a la volatilidad, pero según Martínez-Sanjuan, “la volatilidad es lo que a veces el value investor usa como oportunidad para invertir”. 

De la Lastra explicó que “el riesgo no es la volatilidad, sino no saber lo que estás haciendo”. Para ello, apuntó que es necesario tener un plan de inversión a largo plazo y “haber hecho el trabajo previamente, para poder actuar cuando el momento se presente”. La pregunta es: ¿Cómo saber cuándo es el momento para invertir? En ese sentido, aparte de la especialización, “es necesario tener un conocimiento muy cercano de las compañías, sus competidores y proveedores”, señaló Paula Mercado, analysis director en VDOS Stochastics. 

La responsabilidad fiduciaria y la transparencia también son factores clave, según de la Lastra, en la filosofía del value investing. “Asegurarnos de poner los intereses de los partícipes por delante y rendir cuentas del dinero confiado de los inversores. Hay que estar a la altura de la búsqueda de responsabilidad y transparencia”, apuntó. 


Educación financiera 

Para De la Lastra, “estamos en un momento que es absolutamente único para hacer nuestra parte de comunicación y ayudar a que el ahorrador pase a ser inversor”. Para lograr esta metamorfosis, Noelle Cajigas insistió en que “hace falta muchísima educación financiera”. Ésta debería comenzar en los colegios y univerdidades, continuando en “prensa, televisión, radio e Internet”, explicó Martínez-Sanjuan, añadiendo que, “estamos a años luz de otros países, donde invertir está a la orden del día”. “Tanto en el mundo anglosajón como en el norte de Europa este tipo de inversión está más avanzada”, apuntó De la Lastra. 

​Sergio Miguez, director de relaciones institucionales en EFPA España, apunta al sector y a los ahorradores: “El momento no es fácil, la estructura de la industria no está montada para que haya más gestores independientes value, y buena parte de los ahorradores no tienen el conocimiento suficiente para entender que hay que invertir a largo plazo”. “Desde la óptica del ahorrador individual, creo que el value investing encaja muy bien, ya que buena parte de sus principios confluyen transversalmente con objetivos a largo plazo como la jubilación o la eduación de tus hijos”, añadió. 

En lo que muchos denominan la Edad de Oro del value investing, De la Lastra señaló que “no todas las compañías pueden ser grandes, por eso es importante saber dónde invertimos”. La prudencia que caracteriza la inversión value y “las fases del trabajo nos pueden permitir distinguir ganadores de perdedores”. En ese sentido, añadió que “hay muchas compañías baratas hoy, mañana no lo sabemos”.