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Nuevos espacios y formas de trabajo

EXPANSIÓN organizó el foro Transformación cultural para adaptarse a los nuevos retos y nuevas formas de hacer, moderado por Salvador Arancibia, adjunto al director de este diario.

La forma en que las empresas se relacionan con sus trabajadores ha cambiado sustancialmente en los últimos años, del mismo modo que la manera en que las personas interactúan con las entidades. "El mundo laboral ha cambiado y con ello la forma de trabajar, los espacios y las herramientas que cualquier persona necesita para desempeñar sus funciones", afirmó María José García, directora de gestión patrimonial de Cepsa y directora del proyecto de transformación Hadi (nuevas formas de trabajo), en el marco del Observatorio Transformación cultural para adaptarse a los nuevos retos y nuevas formas de hacer, organizado por EXPANSIÓN y moderado por Salvador Arancibia, adjunto al director de este diario. 

Uno de los temas centrales del encuentro fue cómo la digitalización y las nuevas formas de trabajo, caracterizadas por la movilidad, la flexibilización y la colaboración, entre otros muchos aspectos, están impactando de manera positiva en los propios espacios en los que se desarrolla la actividad laboral. "Los espacios no son un fin en sí mismos, sino un medio para potenciar las nuevas formas de hacer y así consolidar esa cultura de escuchar, no solo al cliente, sino también al empleado y de cocrear con él, lo mismo que ocurre con la tecnología", explicó María Camino Agra, directora general de Capital Humano de Abanca. 

Precisamente, Abanca ha apostado por adecuar su sede, ubicada en Madrid, a las nuevas formas de trabajo. El nuevo edificio, inaugurado el pasado 29 de septiembre, tiene una arquitectura interior abierta, sin despachos, organizada de acuerdo a criterios de eficiencia y sostenibilidad medioambiental. Además, cada empleado elige su espacio de trabajo en cada momento según sus necesidades y está conectado de forma permanente a través de dispositivos móviles. "Alrededor del 30% o 40%, ya no de los empleos, pero sí de las actividades, van a poder ser automatizadas o digitalizadas y, en ese sentido, las organizaciones tienen que dar una respuesta eficiente", corroboró Carlos Lozano, director general de Business Innovation Consulting Group (BICG), que añadió que, "de igual modo, los trabajadores tienen que estar aprendiendo constantemente".

Nuevas habilidades

El contexto actual en el que se desenvuelven tanto clientes como empleados, que hace que ellos mismos evolucionen, está marcando así las pautas de cambio a las propias empresas. "Las compañías cada vez son más globales y eso también incide en la forma de trabajar; ya no tienes a tu equipo en una misma oficina, puede que cada miembro esté en un rincón diferente del mundo, por lo que las personas tienen que ser cada vez más internacionales", señaló Montserrat Luquero, directora general de Hudson España, que además destacó que "la gente ya ha cambiado su relación con la empresa". Todos los participantes en el Observatorio coincidieron en que se ha dejado de lado esa concepción del trabajo fijo y para toda la vida. De hecho, Luquero afirmó que, "si hace años la media de cambio de trabajo estaba en tres o cuatro veces en la vida, en los próximos 15 años la media ascenderá a unas 25 veces".

En este sentido, Beatriz Checchia, especialista en análisis organizacional y coordinadora de la escuela de negocios Ieside, explicó que las habilidades que se requieren en los empleados de hoy en día han cambiado y que "una de las más valoradas es la adaptabilidad". Así, "la capacidad que tiene la persona para adaptarse a nuevos espacios, a formas de trabajar más orientadas a proyectos y no tanto a objetivos o incluso a maneras más colaborativas y menos jerarquizadas" está siendo clave, según Checchia. El cambio es tal que "se está revolucionando la formación empresarial". 

El saber y poder adaptarse a un "entorno de incertidumbre y cambio es fundamental", corroboró Camino, y "sobre todo es muy importante que las personas se sientan cómodas con ese cambio". Aunque también especificó que, "a veces, las empresas menosprecian a sus trabajadores". Unas afirmaciones que pusieron de acuerdo a todos los participantes. Además, de manera conjunta se añadió que la versatilidad y la flexibilidad son habilidades valoradas muy positivamente por parte de las organizaciones. Montserrat Luquero afirmó que "lo que ahora están valorando las empresas ya no son tanto los conocimientos, que también son importantes, sino que cada vez más se valoran una serie de competencias que permiten al individuo enfrentarse a esas situaciones nuevas y ser resistente a la incertidumbre".

Cultura empresarial

Todas estas nuevas formas de proceder, los espacios innovadores y las nuevas tecnologías se desarrollan bajo la cultura de la empresa que les da empleo. María José García apuntó que, "desde las compañías, se ha potenciado la experiencia del cliente para que la competencia no se llevara a esos clientes, pero es que ahora, la competencia a quienes se está llevando es a los empleados". Por eso mismo, la cultura empresarial es clave en una organización, "se tiene que hacer sentir al empleado parte de la compañía porque, además de saber cuidar al cliente, hay que saber retener el talento", explicó García.

Para ello, Beatriz Checchia defendió que "hay que preguntar a los empleados, ya que no se suelen manifestar por iniciativa propia", porque se trata de "conseguir la satisfacción de tu equipo, algo que sin duda aporta valor a toda la compañía".

Igual que se le da mucha importancia a la experiencia del cliente, "es igual de importante crear una company experience, abriéndose a nuevas formas de trabajar y teniendo más en cuenta la experiencia del empleado", explicó Carlos Lozano. "No se puede producir una inconsistencia entre los valores que se muestran a los clientes y los valores que se tienen con los empleados", añadió Lozano.