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La responsabilidad social corporativa

EXPANSIÓN y Forética organizaron el IV Observatorio sectorial sobre 'Responsabilidad Social Corporativa' para integrar y dar continuidad a la política RSC, línea estratégica para las compañias.

 
España es referencia mundial en materia de responsabilidad social corporativa (RSC). “Nos encontramos ante un escenario donde el nivel de experiencia de las empresas en RSC es francamente puntero y desarrollado”, señaló Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética, en el marco del IV Observatorio sectorial sobre Responsabilidad Social Corporativa, organizado por EXPANSIÓN y Forética. A día de hoy, “la RSC ya no es sólo solidaridad o mecenazgo, sino que supone una ventaja competitiva”, apuntó Natalia González-Valdés, directora de Comunicación Corporativa y RSC de L’Oréal España, que en el pasado mes de febrero lanzó su programa Embellece tu futuro, de capacitación y formación para personas en riesgo de exclusión.

 
Sin embargo, aunque se ha avanzado en los esfuerzos por integrar la responsabilidad social en la línea estratégica de las compañías, “a nivel interno hace falta impulsar palancas para el desarrollo del negocio a las que hoy todavía se las considera RC y que deberían llamarse negocio”, explicó Cristina Moral, gerente de RSC de Ferrovial. “Si no integras la digitalización, no puedes ser digital, algo similar ocurre si no integras la RSC”, explicó González-Valdés, a modo de parangón.

 

 
“Adoptar un enfoque de medio plazo y continuidad en la acción social es una tendencia que permite resultados de mayor calado y que comienza a prevalecer frente a iniciativas puntuales”, coincidió María Eugenia Larrégola, directora de Relaciones Institucionales de la Fundación Lealtad, que añadió la importancia de la creciente profesionalización del Tercer Sector, compuesto en su mayoría por entidades sin ánimo de lucro: “Hace 10 o 15 años era complicado encontrar esa comunión entre organizaciones y empesas, mientras que hoy tenemos un tercer sector fuerte”. Para Larrégola, cada vez se diseñan más proyectos conjuntos entre empresas y ONG: “Las organizaciones se dirigen de manera natural a las empresas, y viceversa, contribuyendo a saber qué puede aportar la empresa, más allá de financiación”. Como ejemplo de ese avance en la sistematización de requisitos de las organizaciones, Larrégola citó el lanzamiento de su Campaña de Sello ONG Acreditada, para hacer llegar la imagen del sello ONG al donante particular. 

 
“Hay que poner en valor e interiorizar el esfuerzo que muchas compañías están poniendo en RSC”, señaló Javier Figaredo, director de Asuntos Corporativos de Philip Morris Spain. Figaredo hizo referencia al reto de la innovación en el marco de la digitalización, donde la sociedad está cambiando por la revolución digital, y los sectores tradicionales, como el del propio tabaco, se ven abocados al cambio. “La innovación tecnológica se ha convertido en un instrumento clave para que Philip Morris acometa su mayor desafío de sostenibilidad, transformando nuestra industria al mismo tiempo”, explicó Figaredo. 

 
Para Sergi Loughney, director de Relaciones Institucionales y RSC de Abertis y director de la Fundación Abertis, la política de RSC se rige por dos principios básicos, “los derechos humanos y los grupos de interés, estableciendo como ejes estratégicos el buen gobierno, transparencia y rendición de cuentas, ecoeficiencia, integración en el entorno y seguridad y calidad”. “Estos principios son de cara a 2020, y constituyen nuestro marco de trabajo y la herramienta de sistematización de los objetivos estratégicos”, añadió Loughney. 

 
Asignatura pendiente

 
El ejercicio de la RSC continúa enfrentando retos como la educación del consumidor, la importancia de la transparencia o la innovación, en un contexto de transformación digital. Para 2017, los ponentes coincidieron en la necesidad de poner el foco, tanto en el cliente, como en la Administración Pública. En ese sentido, Silos señaló que “la oferta ha ido más rápido que la demanda”. 

 
Para González-Valdés, “la educación al consumidor, a través de la promoción y la divulgación, es un reto muy importante y necesario. Por ejemplo, en el ámbito de la reducción del impacto medioambiental, para que éste sepa, simplemente viendo la etiqueta del producto, qué impacto ambiental tiene”. 

 
Para ello, la transparencia es un factor clave. “El consumidor debe informarse, pero hay que poner a su disposición toda esa información. El mundo ha cambiado desde el punto de vista de cómo se venden y prescriben los servicios, y el consumidor tiene un rol que jugar en función de su ética”, señaló Figaredo. 

 
“En la base de esta acción social está la confianza, a través de la transparencia en el trabajo y a la hora de abordar los proyectos”, coincidió Larrégola, para quién no sólo hay que incidir en la educación del consumidor, “también en la propia responsabilidad del donante”, añadió. 

 
También las Administraciones Públicas juegan un papel muy importante en el ejercicio de la RSC, “especialmente para quien no tiene un consumidor directo, como nosotros. Es necesario reforzar la oferta social en nuestras licitaciones, a través de la inclusión de un indicador de RC en los pliegos”, explicó Moral desde Ferrovial, grupo que colabora como socio aliado de Naciones Unidas en algunos objetivos, como agua y saneamiento o con programas de infraestructuras sociales con agua potable.

 
Por último, los ponentes citaron la importancia del liderazgo a la hora de trasladar esta agenda en las compañías, algo que tiene que partir desde el consejero delegado.