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La sanidad española demanda un cambio

EXPANSIÓN organizó el Observatorio 'La palanca digital como eje de transformación de la sanidad española en el siglo XXI' donde apostó por integrar herramientas digitales.

Actualmente hay más de 2,4 millones de personas mayores de 80 años en el mundo. De esa cifra, el 45% sufre de dolencias crónicas, lo que supone un incremento en el gasto sanitario, derivado del aumento en la demanda de calidad de vida y asistencia. Para 2050, el número de personas mayores de 80 años alcanzará los 395 millones, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Un acontecimiento sin precedentes al que el sector sanitario se enfrenta a con recursos limitados. “Estamos ante la cuarta revolución industrial, y la tecnología está siendo la palanca del cambio”, aseveró Antonio Martos, director de Sanidad de Indra, en el Observatorio La palanca digital como eje de transformación de la sanidad española en el siglo XXI, organizado por EXPANSIÓN y Minsait, la unidad de negocio de transformación digital de Indra. Para Julio Lorca Gómez, director de Desarrollo del área Asistencial de DKV Seguros, “estamos en el vórtice del huracán y no somos conscientes de sus dimensiones. La transformación digital puede ayudarnos a desburocratizar la atención, con aplicaciones tan simples como WhatsApp”.

“La crisis del sector afecta a todos los sistemas sanitarios del mundo debido a una inflexión entre lo que se gasta y lo que se consigue”, explicó Julio Ángel Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos. El modelo requiere una reconfiguración y, aunque la tecnología sea el elemento motivador del cambio, los ponentes coincidieron en que ésta no va a transformarlo per se. La solución, explicó Martos: “No es sólo una cuestión monetaria, sino de poner cabeza y ejes disruptivos”. Lorca insistió en la importancia de la transformación digital, “que aprovecha nuevas herramientas para crear nuevos modelos”, en detrimento de la digitalización como mera informatización.

Por su parte, Julio Ángel Mayol invitó a la reflexión para, antes de iniciar una transformación digital, “definir cuál es el objetivo del sistema sanitario, los profesionales tienen que saber que hay un plan y que están implicados en el objetivo de ese plan. Una vez definido tiene que haber innovación en el modelo de negocio, en el modelo social y también en lo tecnológico”. Los ponentes coincidieron en que, además de la exigencia de transformar el propio modelo sanitario, es necesario un gatillador que motive este cambio, “como ha ocurrido en todos los grandes momentos disruptivos de la historia, tales como la creación de la imprenta o la revolución industrial”, explicó Lorca. 

Un reto fundamental es pasa por cambiar la cultura del profesional y del concepto de hospital. “Los hospitales han sido creados con una visión fragmentada, como si fueran talleres. Es necesario que se evolucione a la ubicuidad, a la transición del paciente desde objeto de atención a un sujeto con sus síntomas. Los profesionales deben tener una formación interprofesional, con complementación entre diferentes especialidades, el hospitalocentrismo no es la solución”, concluyó Lorca. En ese sentido, los ponentes criticaron la formación enfocada a la superespecialización de los equipos médicos, en detrimento de una educación para trabajar en equipo.

En un escenario donde las tecnologías favorecen el acceso a la información, pero también a la desinformación, el ciudadano, en calidad de usuario o paciente, ha de ser motor del cambio en el sistema. “El sistema sanitario es muy paternalista”, señaló Martos, para quien el cambio implica “que en ese contrato social el paciente asuma responsabilidad”.

Pacientes asociados

Para María Ángeles Prieto, directora de la Escuela de Pacientes en la Escuela Andaluza de Salud Pública, “la clave del éxito está en ver al paciente como un socio”, en una relación colaborativa con el profesional: “Hasta ahora, el paciente ha estado de adorno, pero las personas saben que la mayoría de su tiempo no están cerca de un profesional sanitario, y quieren juego, porque se están jugando su salud”. Aquí, las herramientas digitales tienen un papel protagonista, a través de la formación y capacitación de los pacientes para que jueguen este rol. “Especialmente centrando los esfuerzos y recursos en la prevención”, añadió Prieto. Es fundamental cuidar la relació​n con el paciente, y ésta no debe partir de cero, coincidieron los ponentes. Ha de ser una relación donde la transparencia juegue un rol esencial, ya que genera confianza. “Hay que empezar a pensar en la persona como si fuera nuestro pariente, no nuestro paciente”, añadió Lorca. 

Por su parte, Ángel Blanco Rubio, director de Organización, Procesos y TIC de Quirónsalud Grupo Hospitalario, insistió en la necesidad de adaptarse y de simplificar los procesos de gestión: “La vida es una enfermedad crónica; nacemos en el sistema sanitario y morimos en el sistema sanitario, tenemos que ser capaces de usar las mismas herramientas que el usuario. Podríamos disminuir el 40% de las consultas evitables a través de consultas en el propio dispositivo móvil”. 

Otro ejemplo tiene que ver con la creación de un ‘biobanco de datos’, que permita el acceso de profesionales de diferentes hospitales a los datos médicos de los pacientes. En ese sentido, los ponentes coincidieron en que es la persona la que debe autorizar quién tiene acceso a su información. “Que el paciente sea quien posea los datos es la solución al problema de comunicación entre instituciones. Como paciente te responsabilizas de tu información, y tienes las llaves de a quién se lo das”, explicó Blanco. 

Para Martos, “el reto futuro no está en las tecnologías que tenemos, sino en incorporar transparencia e información al ciudadano, en incorporar al profesional con herramientas y al ciudadano con mayor participación y el control de sus propios datos”. Nos enfrentamos a un momento de depotismo tecnológico, donde la innovación tiene que venir de procesos, no de las tecnologías en sí. La solución, para los ponentes, no está en descubrir nuevas tierras sino en mirar con buenos ojos.