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Raúl del Pozo, profeta en Cuenca

El columnista de EL MUNDO ha sido premiado con la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha por su trayectoria literaria y periodística, influenciada por sus orígenes conquenses.

El periodista Raúl del Pozo ha sido galardonado con la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha. Coincidiendo con el día de la región, el Gobierno autonómico ha entregado diversos premios en el Teatro Auditorio de Cuenca a aquellos que «promocionan la región a través de su trayectoria».




Del Pozo, nacido en Mariana, a 12 kilómetros de la ciudad, en 1936, ha dedicado su vida al periodismo. Ha navegado por distintos géneros, desde la crónica parlamentaria al análisis político, pasando por diversos medios. En 2007 sustituyó a Francisco Umbral en la columna de la última página del EL MUNDO. Dicen los que le conocen que él es el periodismo. De los que ha criado la pluma en el asfalto, de los que ha pisado el mármol y, con la misma suela, se ha sostenido sobre el barro.

Ahora regresa a casa, como los héroes olímpicos que vuelven laureados, pero con la peculiaridad de que, en esta ocasión, es el propio hogar el que le ha concedido el oro. «Hoy llegamos a ser profetas en el lugar donde nacimos», comentó el periodista en su discurso. «Hoy es un día para comprobar que Castilla-La Mancha sabe reconocer los méritos de sus hijos», añadió.

Desde la organización han destacado su trayectoria periodística y literaria vinculada a la región. Por ello le han condecorado con un título que recibieron antes que él personajes como Juan Carlos IFederico Martín BahamontesBuero Vallejo o Gregorio Marañón.
Hoy, Raúl del Pozo es alguien como arrastrado de otra época. Discípulo del Siglo de Oro y férreo defensor del periodismo en papel, se mantiene como un enclave del rigor periodístico ante la liquidez que los tiempos modernos han impuesto a su profesión.
Del Pozo aseguró que Castilla «no es una región, sino un sueño, un lenguaje para toda la tierra». «En nuestras montañas aprendí mi oficio, que consiste en trabajar con las palabras que aprendí con las primeras sopas que me dieron», reconoció.

Su infancia castellanomanchega se ha ido depurando en su mente a través del tiempo. Fue dura, pero recuerda las veredas, las nubes rojizas, los maquis con fusiles y los cow-boys. Ya queda poco de eso, la región ha avanzado, tal y como reconoció, «gracias a la prosperidad de la democracia y el Estado de bienestar». «No se puede comparar esta meseta con aquella en la que había pastores y gañanes que sobrevivían con un cacho de pan y una sardina», aseguró Del Pozo.

También fue galardonada con la Medalla de Oro la literata Aurora Egido, letra «B» en la Real Academia Española. De ella se resaltó «su gran contribución al reconocimiento de la literatura española».

Asimismo se otorgaron otros reconocimientos: Las Placas de Reconocimiento al Mérito Regional se entregaron tanto a personas como empresas que, o bien han potenciado los logros de la región, o bien se han mantenido como adalid de la dignidad social en la autonomía. También recibieron el título de Hijos Adoptivos y Predilectos de la Región personajes como la actriz Terele Pávez o Francisco Luzón.

El presidente de la comunidad, el socialista Emiliano García Page, calificó a los premiados como «una lección que mira hacia adelante, una lección de esfuerzo, coraje y compromiso». Page ha sido el responsable de cerrar el acto, aunque el final más aplaudido fue el de Raúl del Pozo, a quien se le suele oír acabar con un «¡Viva el vino!» y que en esta ocasión ha cerrado con un «¡Viva Castilla-La Mancha! ¡Viva Cuenca!».​