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La revolución digital como palanca empresarial

EXPANSIÓN y la multinacional Scheiner Electric organizaron la jornada 'Innovation at every level' donde se trató el modo de hacer frente a un entorno cuya única constante es el cambio

El mundo está cambiando a gran velocidad, acelerado por la revolución digital. Y este nuevo contexto exige nuevas estructuras organizativas, nuevos esquemas de asignación de recursos, políticas diferentes de gestión del talento y, sobre todo, una cultura corporativa abierta al cambio.

Para discurrir el modo de hacer frente a un entorno cuyo única constante es el cambio, la multinacional Schneider Electric yEXPANSIÓN organizaron recientemente una jornada, bajo el título Innovation at every level (Innovación a todos los niveles) en la que participaron representantes de compañías que ya han sido capaces de dar ese “paso al frente”, como la empresa de paquetería DHL, el gigante tecnológico IBM, el grupo de cloud computing Salesforce, la escuela de negocios digitales ISDI o la propia Schneider Electric.

Algunas de las palancas de la innovación empresarial que expusieron estos expertos fueron: abordar una estrategia de mejora continua; invertir en proyectos disruptivos; convertir la satisfacción en la primera prioridad de la organización; apostar por la transparencia; crear entornos de colaboración entre los empleados; ayudar a generar una cultura que promueva la generación de ideas; incorporar talento joven; o involucrar a la alta dirección en el cambio organizativo.

Cambio de época

“No estamos ante una época de cambios, sino ante un cambio de época”, expuso Nacho de Pinedo, cofundador y consejero delegado de ISDI. Una época, además, marcada por una frenética velocidad y la ausencia de modelos a seguir. Esta incertidumbre genera una inevitable sensación de estrés, que ha de atajarse cuanto antes para dar paso a una actitud proactiva. “La única manera de mantener el liderazgo es liderar el cambio tú mismo”, sentenció Javier Espuglas, vicepresidente de Planificación y Arquitectura TI de DHL Supply Chain.

El mundo nunca volverá a ser como antes. No sólo las demandas de los clientes y empleados han cambiado, sino que también caen las barreras entre sectores. Mañana, una start up o una puntocom pueden convertirse en el rival a batir. “Quién nos iba a decir que el líder mundial de retail, Alibaba, sería una empresa sin inventario. O que la mayor compañía de márketing, Facebook, no sería dueña de ningún contenido”, reflexionó Esplugas.

Las nuevas tecnologías aparecen como herramientas indispensables en esta aventura, si bien lo que marcará la supervivencia de una empresa es su agilidad y su cultura corporativa. “No es un reto de tecnología sino de management”, insistió De Pinedo.

“Cabe recordar que no es la primera vez que esto ocurre. La primera Revolución Industrial también alteró profundamente el mundo en el que vivimos, pero a largo plazo aumentó la esperanza de vida”, recordó Emmanuel Lagarrigue, global chief strategy officer de Schneider Electric.

“En los procesos de innovación la predictibilidad es imposible. Si te pasas el tiempo intentando imaginar lo que va a pasar, para cuando tengas el plan preparado y lo presentes al consejo de administración ya será tarde”, advirtió Lagarrigue.

“La clave está en la adaptación cultural. De lo contrario, puede que no rentabilices muchas de las inversiones”, coincidió Ricardo Míguez Del Olmo, responsable de la unidad IBM Watson & FSS Solutions de IBM para España, Portugal, Grecia e Israel.

“Las estructuras del siglo XX ya no valen”, afirmó Arsenio Otero, vicepresidente de Business Operations de Salesforce para Europa, Oriente Medio y África. Otero se muestra partidario de incorporar nuevos perfiles dentro de las organizaciones, en particular jóvenes, y de “dejar que prosperen”.

“Los Millennials son los empleados y los consumidores de hoy. Ésa es la realidad. Por eso hay que escucharles”, defendió el ejecutivo de Salesforce. Y recordó que, al final, la cultura corporativa la forjan las personas que trabajan en la compañía.

Colaboración

La simple incorporación de lo que se entiende por ‘profesionales digitales’ no garantiza el contagio al reto de la organización. Para ello, los expertos participantes en la jornada defendieron el uso de herramientas tecnológicas de colaboración. También destacaron la importancia de los espacios físicos –espacios abiertos, cafeterías, etcétera– y de poner en marcha muchos proyectos piloto, compuestos por equipos multidisciplinares. “Una vez que consigues que el concepto cale, y que lo haga a todos los niveles de una organización, desde el CEO hasta el joven que se acaba de incorporar, se produce un efecto bola de nieve. De pronto, todo empieza a rodar”, aseguró Míguez Del Olmo.

“Cada compañía debe buscar su mina de oro, que radica en los datos”, expuso Lagarrigue. Algunos de esos datos podrían ser de gran valor para los clientes, y podrían abrir la puerta a reconvertir un negocio de productos en una empresa de servicios.

Al final, todo se reduce a generar valor para los clientes, de un modo ágil y eficiente. “La expresión ‘colocar al cliente en el centro de la estrategia’ debe ir mucho más allá de las palabras y convertirse en una auténtica obsesión”, recomienda Otero.

“Si alguien cree que la digitalización es cara, que valor: ¿cuál es el coste de no transformarse?”, se preguntó De Pinedo.

“Seamos abiertos. Debemos modificar la forma en que se toman las decisiones empresariales y se asignan los recursos pero, al final, este cambio generará una gran oportunidad para todos”, concluyó Lagarrigue. A largo plazo, coincidieron todos, la cuarta Revolución Digital traerá más empleo y riqueza.