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Un ensayo sobre la era post-Hitler

La abogada criminalista Tania Crasnianski, nacida en Francia y de madre alemana y padre ruso-francés, analiza cómo los hijos de los nazis juzgaron los actos de sus progenitores tras la II Guerra Mundial.

 

 
La Esfera de los Libros publica en España Hijos de nazis, una obra que narra la vida cotidiana de los descendientes de los altos jerarcas alemanes que sumieron a Europa en una terrible guerra total en la que fueron asesinadas cientos de miles de personas por su condición étnica, política, religiosa o social. La abogada criminalista Tania Crasnianski, nacida en Francia y de madre alemana y padre ruso-francés, analiza en este ensayo cómo los hijos de los nazis juzgaron los actos de sus progenitores tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 
Hasta 1945 sus padres eran héroes nacionales. Después de la derrota alemana, pasaron a ser criminales de guerra. Los hijos de Himmler, Göring, Hess, Frank, Bormann, Hess, Speer y Mengele vivieron durante el Tercer Reich rodeados de privilegios bajo la protección de padres todopoderosos. Desconocían los crímenes que habían cometido estos, pero años más tarde descubrirían su responsabilidad en los mismos. ¿Qué relación mantuvieron estos hijos con sus padres? ¿Cómo vivieron con un apellido que es sinónimo del horror? ¿Cuánta responsabilidad por esos crímenes se transmitió a los descendientes?

 
Tania Crasnianski intenta responder a estos interrogantes en su primer libro: «Es muy difícil para los hijos juzgar a sus padres. Nos falta distancia y objetividad frente a quienes nos trajeron al mundo y nos educaron. Cuanto más grande es la proximidad afectiva, más complicado es el juicio. De la adhesión al rechazo total, ¿cómo vivir con el pasado familiar, cuando es tan horroroso? Las posiciones adoptadas por los hijos de esos dignatarios nazis fueron, en algunos casos, diametralmente opuestas y en otros, iguales a las de sus padres: pocos de ellos fueron neutrales.»

 
A través de la profunda investigación de actas judiciales, cartas, libros, artículos y entrevistas relativas a la intimidad de los dirigentes nazis y de sus descendientes, Crasnianski traza la realidad de estas vidas. La mayoría de los hijos de dignatarios nazis no se cambiaron los apellidos, aunque estos les resultaran molestos. Algunos, como los hijos de Albert Speer o de Martin Bormann, llevan el mismo nombre de pila que sus padres. Matthias Göring, sobrinonieto de Hermann Göring, dice que le gusta su apellido; otros sostienen que el apellido que heredaron no tiene importancia. En cuanto a Gudrun Himmler y Edda Göring, están orgullosas de su patronímico y veneran a sus padres.

 
Traducida a siete idiomas, Hijos de nazis refleja con rigor, veracidad y franqueza los pensamientos de aquellos que convivían con  los perpetradores del conflicto bélico más terrible del siglo xx a través de crudos testimonios e historia inéditas repletas de responsabilidad, culpa o, incluso, aceptación.