• 21 millones

    de seguidores diarios

  • Líder de Prensa

    digital en España

  • Una amplia gama

    en revistas líderes en su segmento

Noticias

En busca de nuevos perfiles

La transformación digital adaptada a la llamada “cuarta revolución industrial” fue uno de los temas de discusión de la jornada 'Changemakers en la era digital' organizada por EXPANSIÓN.

​Los perfiles tecnológicos serán los empleos más demandados por las empresas en los próximos años, especialmente en aquéllas que comiencen o ahonden en algún tipo de transformación digital para adaptarse a la llamada “cuarta revolución industrial”. Pero además de contrataciones también tiene que cambiar la mentalidad empresarial y los procesos tradicionales. Estos fueron los temas de discusión de la jornada Changemakers en la era digital organizada por EXPANSIÓN y la Escuela de Periodismo y Comunicación de Unidad Editorial con el patrocinio de Philip Morris, que está inmersa en uno de los cambios más drásticos de su historia con los cigarrillos electrónicos: dejar de vender cajetillas para vender productos tecnológicos.


“La reconversión digital, sobre todo, es cuestión de actitud, no de edad”, subrayó Rodrigo Miranda, socio y director de ISDI, que explicó que “gran parte del cambio tiene que venir de uno mismo”. Las recetas que ofreció Miranda para las empresas, en las que estuvieron de acuerdo el resto de ponentes, pasan por mejorar la agilidad dentro de las empresas, por lograr que haya auténticos equipos autónomos y fomentar una formación continua desde el primer directivo al último empleado.

Esa reconversión se aprecia perfectamente en la experiencia de Philip Morris. Mario Masseroli, director general de la empresa para España y Portugal, detalló que en su compañía llevan años trabajando para innovar en el tabaco, un producto que apenas ha sufrido cambios en su manera de comercializarse en toda su historia. “La única forma de prolongar nuestros productos es eliminar la combustión, que es lo que realmente es nocivo para la salud”. Por ese motivo, y ya que “el hábito de fumar es algo muy establecido”, han apostado por lanzar al mercado cigarrillos electrónicos que calientan el tabaco en lugar de quemarlo.

“La transformación no tiene que ver solo con el producto –insistió Masseroli– sino que hemos pasado de ser una compañía que vende cigarros a una que vende tecnología”. Y en ese proceso de cambio han tenido que realizar una fuerte inversión contratando a perfiles tecnológicos que hasta entonces nunca les habían hecho falta.

Nuevos actores

Debido a las tres revoluciones tecnológicas que han tenido lugar en los últimos 20 años (Internet, los smartphones y el uso del big data), “el consumidor se ha vuelto, sin saberlo, en el nuevo director de marketing de las empresas”, afirmó Jaime Antoñanzas, fundador y presidente de Comunica + A. Las empresas tienen que adaptarse a una forma de consumir delimitada por ese uso de Internet en el móvil, según Antoñanzas, y ejemplificó que su agencia se ha focalizado en “hacer vídeos baratos, rápidos y personales” por el mayor consumo audiovisual de los usuarios.

Y mientras empresas como la de Antoñanzas se adaptan a la era digital, otras surgen directamente como nativas digitales. Es el caso de nuevos actores como Glovo, que incluso rechaza enmarcarse dentro de las tipologías de empresas habituales. “No somos una empresa de logística”, defendió Sacha Michaud, cofundador de Glovo. “Somos un marketplace a tres bandas: el usuario, el trabajador y el comercio”. Es un cambio de las reglas de juego, tal y como reconoció Michaud, y su desarrollo está siendo casi arquetípico en las empresas digitales: primero crecer y luego pensar en la monetización. “Ir muy rápido te permite ser flexible y adaptarte a los fallos”, subrayó Michaud.

A medio camino entre adaptarse a lo digital y ser una empresa nativa se encuentra el ejemplo de Cooltra. Sergio López, miembro del equipo directivo de la empresa, explicó cómo Cooltra nació como una empresa tradicional en la que los clientes alquilaban motos por horas o por días. “El punto de cambio fue introducir las motos eléctricas”, afirmó López. Eso atrajo un nuevo tipo de clientes y, al usar los datos que recopilaban de su uso, vieron que “había otra alternativa”: el motosharing, un modelo de negocio que ya aplican, pero con coches, otras empresas como Emov o Car2Go.

Vicente de los Ríos, CEO de Líderes y Digitales, explicó que el auge de estos nuevos actores se debe a que, fundamentalmente, es la tecnología haciéndole la vida más fácil y sencilla a la gente. En esta misma línea, Antoñanzas aseguró que las nuevas formas de consumir van a provocar que las empresas hagan negocio de “aquello que da placer a la gente y aquello que les aburre”. Es decir, pagar por lo que se quiere realizar y, sobre todo, por aquello que no se quiere realizar.

Emprendimiento

La misma cultura de agilidad y emprendimiento de empresas como Glovo o Cooltra es algo que Masseroli afirmó que habían implementado en Philip Morris. Su estrategia de lanzamiento de los cigarrillos electrónicos fue diferente, ya que llegaron al mercado “sin estar acabados para recibir el feedback del consumidor”. Y eso, según el director de Philip Morris para España y Portugal, es “algo que no habría sucedido en el pasado”. Masseroli explicó que estaban adaptando su mentalidad empresarial para que cualquier idea que tengan se lance al mercado y la acabe juzgando el consumidor. “Estamos fomentando la cultura del error –recalcó Masseroli–, porque equivocarse es bueno y nos hace aprender”.

Un cambio tan drástico requiere que todos tengan nuevan aptitudes. “A nivel directivo puede sonar muy bien hacer una transformación digital –señaló Sergio López– pero si no se apuesta por la formación no va a valer de nada”. Por este motivo, Vicente de los Ríos incluso apostó porque habría que exigir que los directivos tuvieran conocimientos tecnológicos.

Sin embargo, el CEO de Líderes y Digitales también adviritó que en esta cultura del emprendimiento, “la tecnología es un medio, no puede nunca ser el fin”. Masseroli estuvo de acuerdo con esto e incluso matizó que es un error demasiado común interpretar el concepto emprendedor como algo unido a lo digital. “No hay que confundir el emprendimiento con el medio digital”, subrayó.