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La City ve inevitable un Brexit

Los ejecutivos españoles que trabajan en firmas internacionales creen casi imposible dar marcha atrás a la ruptura con la UE, tal y como expresaron en el XI Encuentro de EXPANSIÓN en la City.

Los altos directivos españoles con puestos de responsabilidad en la City consideran que el Brexit (salida británica de la Unión Europea) es prácticamente irreversible y las firmas y empresas deben prepararse ya para afrontar este divorcio, previsto para marzo de 2019. En el XI Encuentro de EXPANSIÓN en la City, celebrado en la Embajada española de Londres con la asistencia del embajador Carlos Bastarreche, representantes de bancos, fondos y despachos de abogados coincidieron en la necesidad de tener planes de contingencia para lidiar con una ruptura que implique fuertes restricciones al intercambio de servicios financieros entre Reino Unido y el resto de la UE, pese a la propuesta por la primera ministra Theresa May de un amplio tratado comercial.

Según expuso Carlos Bastarreche, quien durante muchos años representó al Gobierno español en Bruselas, “el conjunto de la UE debe trabajar con la hipótesis de que el Brexit es irrevocable. Los próximos pasos son pactar el periodo de transición y definir las líneas maestras de la futura relación comercial entre el Reino Unido y la UE. Si el Gobierno británico insiste en sus líneas rojas: dejar el mercado común y la unión aduanera, deberá conformarse con un acuerdo comercial muy parecido al de Canadá”. Un pacto de este estilo podría incluir el libre intercambio de muchas mercancías, pero no el de servicios financieros, clave del negocio en la City.

“Me parece complicado que se produzca un acuerdo del Brexit que permita mantener la actual relación en el sector de los servicios financieros”, considera Demetrio Salorio, director global de emisiones de bonos de Société Générale. “Dicho esto, atendiendo a la legislación actual de cada país, las entidades podrían adaptarse a la nueva realidad sin acometer cambios drásticos en su implantación europea, siempre que no se impongan restricciones adicionales en Europa a los servicios que ahora se prestan desde la City”.

Manuel Falcó, consejero delegado de banca corporativa y de inversión de Citi en Europa, cree que es “difícil” que se pueda llegar a acuerdos sector por sector para definir la futura relación de Reino Unido y la UE, lo que podría haber ayudado a la industria financiera. “De cara a prepararnos para el Brexit, Citi ha establecido filiales en Dublín y Fráncfort. Esto implicará el traslado de algunos empleados, pero el centro de operaciones en Europa seguirá siendo Londres. La legislación inglesa, de la que dependen muchos contratos financieros, sigue siendo la principal ventaja para la City como centro financiero global”.

Rafael Serrano, consejero delegado de la firma de inversión inmobiliaria Prime Investors, tampoco ve riesgos para el predominio de la City. “Aunque algunos bancos, sobre todo europeos, puedan cambiar la sede geográfica de su centro de operaciones, no veo que la influencia de la City de Londres vaya a peligrar por el Brexit. Sigue habiendo una enorme actividad y replicar este centro de talento e ideas en una zona horaria adecuada con el inglés como idioma es imposible o relativamente complejo en otra ciudad europea”.

Inversión en Reino Unido

Andrés Rubio, socio del fondo de inversión estadounidense Apollo Global Management, cree que el sector de fondos podrá adaptarse a la nueva realidad, pero teme por el impacto del Brexit en las inversiones productivas en Reino Unido. “La City no va a dejar de ser un centro financiero global tras el Brexit, y el sector de fondos no tendrá problemas para adaptarse. Lo que sí puede afectar la ruptura con la UE es al destino de las grandes inversiones, que ahora ven más incertidumbre en Reino Unido, lo que ya se plasma en las dificultades para contratar trabajadores y en la caída de la libra, que ya está elevando la inflación”.

La City espera que en los próximos meses Londres y Bruselas acuerden el denominado periodo de transición, por el que los actuales lazos comerciales podrían mantenerse hasta 2021, mientras se define el marco de la futura relación. Miriam González, socia del bufete Dechert, dice que pese a ese posible plazo de adaptación, “las empresas deberían estar preparadas en marzo de 2019 para el peor escenario de un Brexit duro”. En su opinión, el momento clave que definirá el Brexit llegará cuando el Parlamento británico vote si acepta el acuerdo final de salida que presente la primera ministra Theresa May. “Las opciones para suavizar o retrasar la salida de la UE pasan por que el Parlamento británico vote al final de este año en contra del acuerdo que finalmente alcance May con el resto de la UE. Esto demoraría el Brexit y abriría una gran crisis política en Reino Unido, quizá llevando a nuevas elecciones”, señala González. “Lo que se necesita es una persona que lidere el grupo de parlamentarios conservadores partidarios de parar el Brexit y otra que lidere a los parlamentarios laboristas que están contra el Brexit”.

La abogada, experta en comercio internacional, no descarta una marcha atrás total del Brexit en ese escenario de crisis política. “Creo que si Reino Unido frenara el Brexit, el resto de países de la UE estarían dispuestos a facilitar que siga dentro de la Unión. Pero si esa marcha atrás se produce tras marzo de 2019, habría que renegociar todas las condiciones actuales de la pertenencia británica a la UE”.

El embajador Bastarreche ve más factible que Londres trate de suavizar el Brexit, en lugar de frenarlo. “Una opción, que defienden algunos sectores, es que Londres acepte una unión aduanera por lo que se refiere al intercambio de mercancías, lo que ayudaría también a resolver el problema de la frontera en Irlanda y sería positivo para países como España, que tiene cadenas productivas integradas con Reino Unido en sectores industriales como el automóvil, aeronáutico o farmacéutico”.

Visión de Italia y España

La incertidumbre entre los inversores sobre el impacto del Brexit en Reino Unido contrasta con la relativa tranquilidad sobre la situación política y económica en el resto de Europa. Antonio García Pascual, economista jefe de Barclays para la zona euro, apunta que “el principal riesgo para los inversores en la zona euro es Italia. Si tras las elecciones [celebradas ayer] en Italia sale un Gobierno incapaz de hacer reformas, con una deuda pública del 133% del PIB y con el BCE empezando a retirar estímulos este año, el mercado tendría que revaluar el precio de los activos en ese país”.

España, por el contrario, parece haber dejado de estar entre las preocupaciones de los inversores internacionales. Según Demetrio Salorio, “el interés de los inversores internacionales por España es muy grande, como demuestra la reciente emisión de bonos del Gobierno a 30 años, a un 2,7% de interés anual. Se trata de uno de los países europeos que más crece y el riesgo político no parece preocupar al mercado”.

García Pascual corrobora que “los inversores han dejado de ver Cataluña como un riesgo en el corto plazo, al comprobar que la activación del artículo 155 ha sido efectiva para disipar el riesgo de secesión. Pero a medio y largo plazo, es un asunto que puede afectar las inversiones en esa región”.

Cataluña y nuevo ministro

Andrés Rubio anticipa que “la situación política en Cataluña puede afectar a algunas decisiones de inversión a largo plazo, que ahora exigirán una mayor rentabilidad para compensar el aparente riesgo político. Parte de ese dinero puede ir a otras partes de España, pero parte irá a otros países”.

Para contrarrestar esta posibilidad, algunos ejecutivos creen necesario potenciar España como polo de inversión internacional, algo que podría ser uno de los retos de quien sustituya a Luis de Guindos en el Ministerio de Economía. Antonio Lorenzo, consejero delegado de Scottish Widows y director general de Lloyds, comenta que “en el contexto internacional de incertidumbre por Brexit y Trump, España debería aprovechar una situación favorable debido a sus fantásticas infraestructuras, incluida que es la puerta a latinoamerica y su fantástico nivel de calidad de vida, para promover medidas fiscales y de otro tipo que permitan atraer inversión y talento, que son los verdaderos canales de creación de empleo y sólido crecimiento de la economía”.

A juicio de Falcó, “España presenta elevadas tasas de crecimiento y los nervios en la comunidad internacional por la situación en Cataluña han sido superados. Ahora sería el momento de intentar vender mejor el país, dando una imagen más fresca y presentando al resto del mundo sus atractivos como foco de inversión”.

Según Rafael Serrano, “España está ante una oportunidad histórica para atraer nuevos inversores a largo plazo, al ser el país que más crece de Europa, tener un gran mercado interno y ser el puente hacia Latinoamérica. Falta la voluntad y el consenso político para dejar discusiones partidistas o sobre Cataluña y afianzarse y enfocarse en crear un caldo de cultivo para lanzar un gran plan de atracción e inversion de empresas internacionales”.

Riesgo Trump para la Bolsa

Más que Europa, el riesgo para los mercados globales es una aceleración del ciclo económico en Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump que dispare la inflación y obligue a intervenir a los bancos centrales. Lorenzo opina que “las medidas de estímulo que Donald Trump está implementado en mi opinión tienen un punto de anacronismo y fuerte contradicción. Está calentando una economía que ya está muy caliente y al imponer restricciones a la inmigración lo que va a hacer es generar inflación, subida de costes industriales y de tipos de interés. Es una pena que la reducción en los costes de la energía que Estados Unidos ha conseguido no sea capaz de trasladarlos en poder producir más barato y más. Lo normal sería que en vez de poner un muro con Mexico, como consecuencia de su política económica, pusiera una pasarela”.

Todo ello puede provocar una corrección del mercado. Según Andrés Rubio, “existe una clara sobrevaloración de precios de los activos en general gracias a la enorme liquidez en el mercado. Es posible que se produzca una corrección importante en cuanto los inversores anticipen el final de la retirada de los estímulos de los bancos centrales”. Serrano, por su parte, ve un riesgo claro de cambio de tendencia en las Bolsas. “Desde 2009, el índice bursátil del Dow Jones se ha multiplicado por más de cuatro. Mi sensación y la de muchos inversores es que hay riesgo de una fuerte caída desde los niveles actuales, aunque no está claro cuál será el detonante; eso por otro lado podría continuar ayudando a otras inversiones alternativas (por ejemplo el sector inmobiliario en algunos mercados)”.