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Iceta, en el foro Catalunya en EXPANSIÓN

El primer secretario del PSC ha considerado, en el evento organizado por el diario económico de Unidad Editorial, la necesidad de "rebajar la tensión en Cataluña" antes de negociar.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, está plenamente convencido de que son necesarias las reformas y los amplios acuerdos. Sin embargo, es muy consciente de que, para dialogar, deben ponerse previamente unas condiciones y de ahí que ahora mismo, sea necesario un tiempo para rebajar la tensión en Cataluña. "Primero, necesitaremos unos años de desinflamación", expuso el líder del PSC, en la XIX edición del Foro CATALUNYA EN EXPANSIÓN. Su receta no se acaba aquí: tras esta etapa, que él aspira que no se alargue en exceso, debe iniciarse un diálogo.

Tras los contactos iniciales, debe arrancar una negociación formal y luego, alcanzar mediante un amplio consenso un nuevo pacto sobre el encaje de Cataluña en el Estado en sentido federal, que refuerce el autogobierno y sea refrendado por los catalanes en un referéndum.Este escenario implica altura de miras, responsabilidad y también un tercer elemento: "estabilidad", o sea, que las legislaturas vuelvan a durar cuatro años, y que no haya ninguna cita cercana con las urnas. Por esta razón, Iceta consideró que, si la apuesta del PSOE por rebajar la confrontación fructifica, los primeros pasos hacia el diálogo deberían producirse después del ciclo electoral que arrancará el próximo 26 de mayo de 2019, con la renovación del Parlamento Europeo, 13 de las cámaras autonómicas y los entes locales.

Luego, deberán celebrarse como muy tarde en 2020 unas elecciones generales. También pronosticó que la actual situación de bloqueo en el Parlament, fruto de las discrepancias entre JxCat, ERC y la CUP, implicará un próximo adelanto de las autonómicas. Iceta es muy consciente de que la sentencia del 1-O, prevista para después de las municipales, marcará un antes y un después. Así lo proclama con insistencia el presidente catalán, Quim Torra, quien no descarta retomar la vía unila teral si la causa no se archiva.Toda esta incertidumbre no garantiza que la apuesta del PSOE por la "distensión" vaya a tener "éxito", pero según él, no hay otra alternativa posible.

En cualquier caso, antes de negociar un nuevo encaje de Cataluña con el Estado, es necesario un pacto previo entre partidos de ámbito autonómico, con el fin de recoser una sociedad que, según dice, el procés ha tensionado hasta límites insospechados hace diez años. También consideró que el mapa político catalán "está en fase de recomposición" en torno a tres ejes. A los dos tradicionales, –derecha-izquierda e independentismo-centralismo– se suma un tercero, entre "pactismo e irredentismo", y que se da tanto entre los detractores como en los partidarios de la secesión. En ambos frentes, "hay gente dispuesta a pactar y por lo tanto a renunciar y a ceder, y quienes no parecen dispuestos" a ello.

En la nueva configuración del tablero político autonómico, Iceta consideró que debe resurgir un actor que ha quedado desdibujado en los últimos tiempos. "Necesitamos un centro-derecha nacionalista pragmático", planteó, en alusión al rol que había ocupado durante décadas la antigua CiU, cuya ruptura tuvo lugar en junio de 2015.Es un diagnóstico que otros miembros del Foro hicieron suyo. Según el presidente del Instituto Von Mises, Juan Torras, en Cataluña no hay dos bloques, sino como mínimo "tres". "Hay un centro no definido que está buscando sus opciones y que a lo mejor no las sabe encontrar" en la actual oferta, declaró.

El catedrático de Economía de Empresa de la Universitat de Barcelona (UB) Ramon Adell agradeció la apuesta que hace Iceta por los grises. "Las últimas elecciones catalanas nos dibujaron un escenario con mucha dificultad para los matices", apreció. Iceta recalcó que el PSC se ha implicado a fondo en la vertebración de este espacio centrista, pese a que durante décadas fue su opositor natural.De ahí la apuesta que hizo justo antes de las elecciones catalanas, cuando en sus listas incorporó como independientes a exmilitantes de la antigua Unió, que están promoviendo el partido Units per Avançar.

A la espera de ver si el centro nacionalista resurge, Iceta insistió en su propuesta de reforma territorial del Estado en sentido federal. Se trata de un modelo que desde hace muchos años el PSC ha teorizado y que, "por definición", puede ser generalizable a otros territorios, si así lo desean.Recordó que en la actualidad, el modelo autonómico es asimétrico. Además de las diferencias en cuanto a financiación entre las autonomías forales y las de régimen común, no todas las comunidades tienen las mismas competencias.

Así, Cataluña es la única que gestiona las prisiones, una singularidad que podría extenderse a otras materias. Es un modelo que Iceta definió como un "federalismo competitivo", y que también debería tener consecuencias en la financiación autonómica, para articularse en torno a un principio: "Pagar por renta, recibir por población".Sin embargo, el presidente de Ercros, Antonio Zabalza –que había tenido a Iceta bajo sus órdenes en su etapa en el Gobierno central–, apuntó que ve difícil un pacto federal de este tipo. En el resto de España genera rechazo un pacto con Cataluña que luego no pueda ser extrapolable a otras autonomías y "una solución generalizable no sería aceptada por parte del independentismo", precisó. De hecho, el Govern de Torra se ha ausentado en casi todos los foros multilaterales, que aglutinan al Estado y todas las autonomías, al considerar que su relación con el Ejecutivo central tendría que ser bilateral. En cualquier caso, Iceta consideró que la salida al actual conflicto no llegará mientras que el bloque secesionista no haga autocrítica, aparque la desobediencia de forma definitiva y admita públicamente que fue un error situarse fuera de la ley el Parlament hace un año. Lo hizo con la aprobación de las autodenominadas leyes de ruptura, la organización del 1-O, y la posterior Declaración Unilateral de Independencia (DUI) que ningún país del mundo reconoció.

"El independentismo aún no ha dado señales buenas cuando todavía hay tentaciones de repetir la unilateralidad", aseguró Iceta. "Me asusta mucho su tendencia a hablar en nombre del pueblo", expresó. "Mientras que lo único que se ponga encima de la mesa sea la ruptura, la independencia o un referéndum de autodeterminación, difícilmente vamos a poder avanzar", agregó el dirigente socialista.

Iceta también consideró que el bloque rupturista se equivoca a la hora de desprestigiar a la justicia española y condicionar su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) a que el Gobierno de Sánchez omita el principio de separación de poderes y presione directamente a la justicia para suavizar al máximo las condenas a los promotores del 1-O.Sobre la causa abierta contra el líder de la Crida, Carles Puigdemont, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, y el resto de impulsores de aquella votación ilegal, Iceta aseguró que en su opinión, no cometieron el delito de "rebelión", como han apuntado varios juristas, entre ellos el expresidente del TC Pasqual Sala. Sin embargo, destacó que es una cuestión que sólo la deben dirimir los tribunales. 

"Historia del catalanismo"

Frente al desacato, la unilateralidad y la ruptura, "hay otro camino, que nos enlaza con la historia del catalanismo y promueve mayor libertad y bienestar", que son los grandes acuerdos, afirmó. Recordó que el Estatut establece que, para ser reformado, primero se necesitan un apoyo de dos tercios en el Parlament, una mayoría que el bloque secesionista nunca ha tenido.

Ante el maximalismo de JxCat, ERC y la CUP , el exvicepresidente del Tribunal Constitucional (TC) Eugeni Gay señaló: "Una Cataluña independiente sería absolutamente inviable, como también lo sería una España sin Cataluña", y de ahí su convencimiento de que la única salida posible al conflicto sean los grandes acuerdos.Gay también consideró que "es prácticamente imposible desafiar un estado de derecho, que es mucho más fuerte que lo que la gente imagina", por lo que el bloque rupturista se equivocó cuando optó por la desobediencia."Cuando una parte del Estado, que gracias a él ha accedido a sus cargos, falta al principio de lealtad constitucional, está realmente bombardeando lo esencial", agregó Gay. También dijo que siempre se puede dialogar, dentro del "marco" legal existente que la normativa contempla.

En este punto, el economista Carles Gasòliba admitió que la labor no será sencilla. En cualquier caso, agregó que la apuesta del PSOE por la "distensión" es "acertada", puesto que había que "solucionar temas que se habían esclerotizado". Según Iceta, la crisis territorial "no tiene otro final feliz que el que no sea encontrar soluciones acordadas". Admitió que hay muchísimas dificultades, entre ellas tender puentes con los dos millones de catalanes que en el último quinquenio han apoyado de forma permanente a los partidos secesionistas. "¿Qué les decimos? ¿Que se fastidien? ¿Qué están equivocados? ¿Que cambien de opinión porque sí?", se preguntó."Ahora que la Constitución cumple 40 años, parece razonable revisar para mejorar", agregó el primer secretario de los socialistas catalanes, quien consideró que esta etapa "es el periodo más feliz de la historia de España con diferencia".

Entonces, hubo "mucha inteligencia política" por parte de todos, algo que es necesario en el contexto actual. Prueba de que "la política ha fallado" es la judicialización del procés. "Depende de cuál sea la decisión final de los magistrados, que solo ellos pueden tomar, las cosas se pueden poner más complicadas o menos" en Cataluña, ya que Torra amenaza con regresar a la vía unilateral.

Además del fallo, otra "fecha importante a corto plazo" serán las elecciones municipales, según el presidente de Seeliger y Conde, Luis Conde. Para él, es necesario un cambio en Barcelona: "Me es igual quién sea el nuevo alcalde, hay que sacar la gestión populista del Ayuntamiento"."Me preocupa la situación de Barcelona", agregó el presidente de Hotusa, Amancio López. "Su historia reciente ha sido de éxito y regresar a la Champions va a ser difícil", expresó. Ante estas palabras, Iceta aseguró que la capital catalana "necesita un cambio de rumbo" que le permita recuperar "una línea ascendente que se ha quebrado". "Hoy no somos tan atractivos como lo fuimos en el pasado", admitió Iceta, quien lamentó las visiones preconcebidas que tienen la alcaldesa, Ada Colau, y sus colaboradores: "Yo soy de izquierdas y no tengo prejuicios contra la actividad empresarial".

En este punto del debate, el presidente de Miquel y Costas, Jordi Mercader, recordó que en mayo no únicamente está en juego quién será el próximo alcalde de Barcelona. Serán determinantes los resultados del independentismo en los municipios del interior, que son su gran feudo electoral. Sobre la continuidad en prisión de los impulsores del 1-O, afirmó: "No digo cómo hay que arreglarlo, pero convivir con esa situación es muy complicado, muy difícil".

Más que de los resultados electorales y de la actualidad política más inmediata, Iceta resaltó que siempre ha tenido muy claro que "la política está para prevenir o resolver problemas". "Desde la convicción de que la realidad es compleja y que las posiciones y los intereses son diversos, la política incorpora también un sentido de conciliación, de búsqueda de soluciones pactadas", resaltó Iceta, que fue uno de los principales colaboradores de Narcís Serra en su etapa como vicepresidente del Gobierno, y artífice del pacto entre PSC, ERC e ICV que gobernó la Generalitat entre 2003 y 2010. Su conclusión es que los acuerdos amplios son más necesarios que nunca ante los desafíos que tienen Barcelona, Cataluña, España y también en la UE.