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El futuro en las inversiones

La implicación de gobiernos corporativos en inversión, punto clave de la jornada 'Cuestiones esenciales del gobierno corporativo en el sector empresarial de Andalucía' organizada por EXPANSIÓN.

​Las buenas prácticas en la gobernanza de las empresas ya no responde a criterios de autoexigencia. No al menos con carácter exclusivo. La sociedad en su conjunto, y los grupos de interés afectados en particular, están acelerando un proceso de cambio que desemboca en un conjunto de medidas que, además, sirven de estímulo para inversores y, en consecuencia, para la mejora de la rentabilidad. 

Esta mejora reputacional es una de las consecuencias más evidentes de esa transformación, de lo que se deduce que la mejora del gobierno corporativo por sí mismo genera valor y confianza para la compañía. Así lo expresó Miguel Ferre, senior advisor de EY y vicepresidente del Global Corporation Center (GCC) de EY entidad organizadora, junto con IE Business School –y la colaboración de EXPANSIÓN–, de la jornada Cuestiones esenciales del Gobierno Corporativo en el sector empresarial de Andalucía. 

“Se trata de una demanda creciente, empujada tanto desde un punto de vista legal como por parte de los inversores, incluidos los institucionales”, explicó Ferre durante el encuentro, celebrado en la sede de la Cámara de Comercio de Sevilla. Ferre citó como ejemplo el Banco de Noruega, administrador del fondo soberano que ya se ha convertido en el segundo mayor inversor en la bolsa española.

Indicadores 

Ferre recordó además como, según un estudio de la consultora EY, el 97% de los inversores institucionales toman sus decisiones tras analizar el gobierno corporativo de la compañía situada en su radar inversor. “Uno de los indicadores fundamentales del buen ejercicio del gobierno corporativo es la estructura del consejo de administración, porque los inversores están muy atentos a su composición y consideran muy positivos aspectos como su diversidad o la presencia de consejeros independientes en su seno”. 

Lourdes Centeno, socia responsable de gobierno corporativo de EY destacó la tradición anglosajona en materia de gobernanza. El ejemplo más contundente es el del nuevo código británico de gobierno corporativo, que verá la luz en menos de un mes. En él quedan fijados los grandes principios que deben guiar a los equipos directivos: propósito, composición, riesgos y oportunidades, remuneraciones, diálogo con los grupos de interés o transparencia, entre los más destacados.

“Este último punto es fundamental porque propicia el debate interno sobre cuál debe ser la línea a seguir en el buen gobierno. Y eso es una importante ventaja competitiva para la empresa”, defendió Centeno, para quien el factor del tamaño de la empresa no es definitivo. “El buen gobierno corporativo no es patrimonio exclusivo de las grandes firmas cotizadas, hablamos de una tendencia que ha venido para quedarse y los beneficios se percibirán de manera generalizada a medio plazo”. 

La jornada celebrada en Sevilla acogió también una mesa de debate que moderó Alberto García Valera, socio director de EY en Andalucía, y en el que participaron tres actores destacados del panorama empresarial andaluz. 

Ricardo Pumar, presidente de Grupo Inmobiliaria del Sur –“una sociedad plurifamiliar, un proyecto y visión de negocio común”–, incidió en la idea del valor añadido que generan las buenas prácticas de gobernanza, “algo que afecta a todos los grupos de interés, refuerza la confianza de los inversores, proveedores, acreedores financieros y de la sociedad en general”

Trayectoria de décadas 

Grupo Insur presume de contar con los principios que rigen el buen gobierno corporativo instalados en el ADN de la compañía desde sus comienzos, en la década de los cuarenta del siglo pasado. En esa línea, Pumar desgranó las medidas de control implementadas en la compañía desde hace décadas. 

El presidente de Insur coincidió en su análisis con su homólogo en Grupo Persán, José Moya, para quien es el carácter familiar de muchas compañías resulta determinante. “Las firmas familiares debemos organizarnos igual que las que no lo son”, aseguró antes de poner sobre la mesa la importancia del momento generacional, “pues no es igual si el fundador aún vive que si ya no está”. 

El presidente de Persán, defiende la necesidad de contar en los consejos de administración con consejeros independientes con prestigio y experiencia en gobierno corporativo que actúen de manera objetiva. La existencia del consejo familiar, “como foro de comunicación entre accionistas y administradores de la compañía”, es otra de las claves para la buena gobernanza. Rosauro Varo, presidente de GAT Inversiones, también defendió la necesidad de buen gobierno corporativo en las compañías tecnológicas, “que ya nacen con un código ético incorporado porque así lo demanda la sociedad”. 

El cierre de la jornada corrió a cargo del consejero de Economía de la Junta, Antonio Ramírez de Arellano, que aportó la visión desde la gestión pública. “Como garante de los derechos de todos los ciudadanos, los esfuerzos de la Junta en las buenas prácticas de gobernanza deben ir más lejos aún por las implicaciones que conlleva”.