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Eficiencia energética en España

La eficiencia energética como arma para mitigar el impacto de la pobreza energética en España, punto clave a debatir en el último encuentro organizado por EXPANSIÓN y ACTUALIDAD ECONÓMICA.

​La escasa tendencia a la rehabilitación, junto con la alta antigüedad media de las edificaciones, dan lugar a un parque de viviendas español lastrado por una baja eficiencia y un gasto energético elevado. La combinación de estos factores –y otros como los ingresos de las familias o los precios de la energía– provoca que muchos hogares se encuentren en condiciones de vulnerabilidad y pobreza energética. 


¿Cómo resolver esta problemática? La financiación de las rehabilitación es el gran reto, mientras que el rol de la administración se antoja clave en la búsqueda de alternativas. En este sentido, el Gobierno está inmerso en la elaboración de una Estrategia de Pobreza Energética. Esta decisión se una a otras medidas, como la creación de un bono social térmico y la introducción de cambios en el bono eléctrico. 


Sin embargo, los expertos coincidieron en que la nueva ayuda que propone el Gobierno es “poco ambiciosa”, como señalaron en el encuentro La eficiencia energética como elemento clave para mitigar el impacto de la pobreza energética en la sociedad, organizado por EXPANSIÓN y Actualidad Económica con el patrocinio de Fundación Naturgy. 


Alternativas 


Las deficientes instalaciones de las viviendas más antiguas condicionan a sus habitantes. Paradójicamente, aquellas familias más vulnerables –que deberían tener mayor ahorro y menor consumo– son las que viven en los peores hogares desde el punto de vista energético. “El asunto de la pobreza energética hay que tratarlo a partir de una visión global, no con parches sino desde diferentes ámbitos”, destacó Martí Solà, director de Fundación Naturgy. 


Ante problemas complejos, no existen las soluciones simples. “Trabajamos en tres vertientes: la mejora de los hábitos energéticos de las familias vulnerables, el fomento de la rehabilitación energética y la búsqueda de fondos”. Como la entidad que representaSolà, el sector busca soluciones globales a partir de la colaboración entre compañías, Administración y organizaciones del tercer sector. En el caso de la Fundación Naturgy, ha creado un fondo solidario de rehabilitación energética.


Las eléctricas, aseguró el director de Fundación Naturgy, tienen dificultades para determinar en qué casos su cliente es una familia vulnerable, de cara a ofrecer alternativas si se producen impagos. Para ello, la fundación que dirige Solà firma convenios con las comunidades autónomas para agilizar estas situaciones, gracias al intercambio de información. 


Una de las bases del problema de la vivienda en España es el bajo porcentaje de rehabilitación que registra respecto a otros países europeos. “En España sólo vemos vivienda nueva y casi nadie apuesta por la rehabilitación, que es la opción más sostenible”, comentó Margarita de Luxán, doctora arquitecta y catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid. 


La experta lideró un estudio acerca del consumo energético de las viviendas habitadas por familias en situación de vulnerabilidad energética, para plantear soluciones de bajo coste. En su informe, planteó una serie de medidas asequibles que permiten que estas viviendas se mantengan un 25% más de tiempo en condiciones de confort sin utilizar ningún tipo de energía. Si el gasto necesario para la rehabilitación integral oscila entre los 25.000 y los 30.000 euros, los costes de este modelo exprés varían desde los 5.600 a los 8.000 euros en función de las particularidades de la vivienda.


Según otro estudio, “el gasto energético en calefacción y agua caliente sanitaria supone 1,83 veces el gasto eléctrico no relacionado con la climatización”, explicó José Ignacio Linares, doctor ingeniero industrial y catedrático de energía y pobreza energética de la Universidad Pontificia Comillas Icai-Icade. Contra la opinión generalizada, el coste para mantener la climatización prácticamente dobla al resto de las necesidades eléctricas. No obstante, recalcó que “los análisis no deben llevarse a cabo a partir del gasto energético real, sino del gasto medio para encontrar el confort”. En la mayor parte de los casos, los costes reales no son sinónimo de confort. Linares planteó la posibilidad de que, en lugar de subvencionar los gastos, los bonos del Gobierno se enfocasen a financiar las inversiones en rehabilitación. 


Dado que más de la mitad de las viviendas en España se construyeron antes de 1980, “la piedra angular para aumentar la eficiencia es la rehabilitación energética del parque de viviendas”, declaró Cecilia Foronda, directora de cambio climático y energía de Ecodes (Fundación Ecología y Desarrollo). 


De este modo, Foronda puso el foco en la financiación, que pasa por “el apoyo de las entidades privadas”, aunque propuso opciones innovadoras como la modificación de los criterios de subvención o el acompañamiento a las familias. 


Por otra parte, Cristina Linaje, departamento de incidencia y comunicación de Cáritas Española, subrayó que “resulta necesario un enfoque global que implique a todos los actores: el bono social es una medida paliativa necesaria pero no es la solución”. Por último, Linaje marcó cuatro líneas de trabajo en la colaboración de Cáritas: “Mejoras en las instalaciones, sistemas eficientes de climatización, asesoría en materia energética y ayudas para reengancharse al suministro”.