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Las compañías españolas frente al Brexit

El futuro de las empresas españolas ante el Brexit, punto a debatir en el foro 'Oportunidades y desafíos del Brexit para España', organizado por EXPANSIÓN.

​Si las incertidumbres sobre los efectos del Brexit ya eran abundantes, ahora es su propia viabilidad lo que ha quedado en entredicho. Theresa May ha sobrevivido a la moción de confianza lanzada por los miembros de su propio partido, pero el Parlamento debe aprobar todavía el Acuerdo de Salida firmado en noviembre entre Reino Unido y Bruselas, y que garantizaría un Brexit suave el próximo 29 de marzo. Si este trámite no se cumple, los expertos auguran nuevos escenarios que van desde un divorcio caótico, hasta un segundo referéndum sobre el Brexit. 


A pesar de estas incógnitas, las grandes empresas españolas ya han preparado las estrategias necesarias para adaptarse a las condiciones que impondría un hipotético Brexit, cuyas consecuencias son cada vez más impredecibles. De esta forma lo apuntaron responsables de algunas de las principales compañías españolas que operan en el Reino Unido durante el encuentro Oportunidades y desafíos del Brexit para España, organizado por EXPANSIÓN con el patrocinio de Herbert Smith Freehills. 


Previsiones 


Las compañías ya han anticipado los efectos de los diversos escenarios que podría desencadenar el Brexit y han diseñado planes de contingencia para garantizar su competitividad en el mercado británico. “Nos preocupa más el impacto que puede tener una solución negativa en el entorno macroeconómico que los problemas operativos que pueda plantear para Grupo Santander, ya que hemos previsto y planificado las diferentes alternativas”, aseguró Jaime Pérez Renovales, secretario general y del consejo de Banco Santander, que opera en Reino Unido a través de su filial Santander UK. 


Por lo tanto, los principales quebraderos de cabeza para las empresas se centran en cómo las incertidumbres afectarán a la economía, la libra y el mercado financiero británico. “Hay cierta preocupación por cuál va a ser la evolución de la economía británica y, en especial, de las futuras fluctuaciones de la libra”, manifestó Juan Carlos Alfonso, secretario general de Aena, que controla el 51% del aeropuerto de Luton en Londres. 


Respecto al acuerdo firmado en noviembre entre Londres y Bruselas, “la Declaración sobre la relación futura tiene más contenido de lo que muchos esperaban: la mayoría esperaba algo con menos contenido político”, argumentó Bill Murray, responsable de economía y política de la Embajada británica en Madrid. Además, el diplomático se mostró optimista acerca de las conversaciones entre ambas partes y confió en que las posturas puedan acercarse. 


Dos años y medio después de la victoria del Leave en el referéndum, el escenario es muy diferente. En este contexto, la celebración de un segundo referéndum es una solución que han reclamado diversas voces, entre ellas, el ex primer ministro británico Tony Blair. “Hoy, la situación es muy distinta a la de hace dos años: dado que el contexto ha cambiado de forma considerable, pedir a la gente que vote de nuevo no puede ser antidemocrático”, opinó Albert Coll, responsable de Banco Sabadell en Reino Unido. El banco español adquirió en 2015 la entidad TSB por 1.700 millones de libras (1.890 millones de euros). 


Ante la posibilidad de una segunda votación, “la Unión Europea y el Reino Unido deberían llevar a cabo una labor de explicar a los ciudadanos las incertidumbres ante una eventual salida”, demandó Pablo García-Nieto, socio de Herbert Smith Freehills. En este sentido, añadió que “el proceso de Brexit es complejo y está claro que no ha habido suficiente información para la gente”. 


A la espera de la evolución de las negociaciones, el desenlace del proceso del Brexit dejará secuelas inevitables tanto en Londres como en los veintisiete. “El golpe para el proceso de integración europeo ha sido tan grande que, si al final el Reino Unido se queda, la Unión Europea debería establecer un marco jurídico diferente”, consideró Antonio Pastor, consultor de Herbert Smith Freehills. 


En última instancia, sea o no pactada la salida, el Brexit supondrá algunas consecuencias negativas para el Reino Unido. Entre ellas, “perderá su posición como prescriptoren el sistema europeo de regulación de telecomunicaciones y creo que también podría perder su posición como hub de innovación y generador de comercio electrónico”, comentó Enrique Medina Malo, chief policy officer de Telefónica. 


Sectores 


La sucesión de acontecimientos provocada por el Brexit repercute en todas las compañías presentes en el Reino Unido, pero no afecta a todos del mismo modo. Entre otros, el sector financiero se ha enfrentado a cambios. “Se ha juntado la entrada en vigor de la reforma bancaria británica y el Brexit. Así, los grupos extranjeros han atravesado dos fases: la separación de la banca retail y la banca mayorista, y el control de las repercusiones de la actividad exterior”, comentó Jaime Pérez Renovales. 


En la misma línea, “la rentabilidad estructural del sistema británico ha cambiado, no por causa del Brexit sino por la división entre banca retail y mayorista. Las rentabilidades de producto e hipoteca se han visto resentidas y nos fuerzan a acelerar la estrategia en el mercado de pymes”, convino Albert Coll. Del mismo modo, agregó que el regulador ha alargado los plazos de entrega para las licencias, por lo que “los bancos británicos que operan en Europa continental tienen más incertidumbre que los europeos que operan en Reino Unido”. 


Incertidumbre 


En cualquier caso, el secretario general y del consejo de Banco Santander recalcó que “más allá del Brexit o del régimen resultante, los problemas vienen de la incertidumbre que trae aparejada”. Por lo tanto, si los agentes económicos retrasan las decisiones de inversión ante las incógnitas, “tendrá un impacto en la economía que afectará al Reino Unido y a otros lugares”. 


Desde la industria de las telecomunicaciones, Enrique Medina Malo proyectó tres consecuencias inmediatas que un escenario sin acuerdo tendría sobre los mercados en el sistema europeo de regulación de telecomunicaciones y creo que también podría perder su posición como hub de innovación y generador de comercio electrónico”, comentó Enrique Medina Malo, chief policy officer de Telefónica.


Por su parte, Juan Carlos Alfonso trasladó su visión de los efectos del Brexit en el sector del transporte y, en particular, en el sistema aeroportuario. “Nuestra actitud es de serenidad, con la obligada preocupación para examinar con atención los puntos clave del proceso del Brexit, pero con la confianza de que se llegará a un acuerdo razonable”, aseveró el secretario general de Aena.


Oportunidades


Pese a los riesgos que implica el Brexit, la incertidumbre podría tornarse en un foco de oportunidades. “El Gobierno británico ha emitido recomendaciones para que las empresas destinen recursos a prepararse para el Brexit, pero resulta sorprendente que son  ocas las compañias que de verdad lo han hecho”, advirtió Pablo García-Nieto. Asimismo, el socio de HerbertSmith Freehills afirmó  que “las  portunidades de inversión y desinversión llegarán para aquellas empresas que realicen un análisis completo de los riesgos y que sean capaces de reaccionar con muchísima rapidez a los cambios”.


En el ámbito jurídico, la modificación de los condicionantes para la inversión puede generar problemas a Londres. De esta forma, “en aquellos casos en que existan acuerdos de protección de  nversiones, las empresas podrían argüir falta de estabilidad”, planteó Antonio Pastor.Esto se traduciría en un incremento exponencial de los arbitrajesde inversión contra el Reino Unido. Como ejemplo, el consultor de Herbert Smith Freehills mencionó el caso de las compañías de estados que mantengan acuerdos de protección bilateral de inversiones con el Reino Unido.


Además, Medina Malo hizo referencia a las consecuencias que podría tener el recorrido de caminos diferentes en materia de competencia por parte de los mercados anglosajón y continental. “A medio plazo, queda pendiente ver la separación con el acervoeuropeo en materia de control de concentraciones, por ejemplo, ya que la prioridad por la reducción de precios y la protección del consumidor puede entrar en conflicto con la del fomento de lasinversiones y del libre mercado”.


El horizonte que maneja el Gobierno británico está condicionadopor las actuales incógnitas y, sobre todo, por las dudas sobre el desarrollo de las conversaciones con Bruselas. “Los análisis del Gobierno y del Banco de Inglaterra concluyen que, en gran medida, el escenario futuro depende del tipo de acuerdo que se alcance. En todos los casos, el Reino Unido seguirá creciendo pero su economía evolucionará según el acuerdo final”, expuso Bill Murray, responsable de economía y política de la Embajada  bitánica en Madrid.


En cualquier caso, Reino Unido “seguirá siendo un país abierto al capital de fuera, es parte de nuestro ADN y no va a cambiar”,  eclaró el británico. El Brexit, como ha dejado claro Theresa May, sí cambiará la política de inmigración, pero “seguiremos abiertos al talento y no habrá destrucción de oportunidades para empresas ni turistas”, expresó Murray.


En el plano financiero, uno de los grandes interrogantes es el papel de la City de Londres ante un hipotético Brexit. La amenaza supone una prueba de fuerza para uno de los centros económicos más poderosos del mundo y, quizá, una oportunidad para el crecimiento de otras regiones. No obstante, los expertos mantienen la cautela acerca de la preeminencia de la City respecto a la eclosión de nuevos centros de poder europeos. “Es lógico que haya interés por parte de muchas ciudades en atraer talento, pero me parece imposible que se dé un trasvase significativo porque las mejores infraestructuras están allí”, reveló Albert Coll. 


“Es difícil que ocurra, pero se están favoreciendo las circunstancias para que haya otros centros operativos europeos, gracias a la creación de infraestructuras alternativas para aprovechar la librecirculación”, complementó  Pérez Renovales. 


En resumen, el responsable de Banco Santander se lamentó porque “vamos a perder una mutua influencia entre el mundo anglosajón y continental que era muy beneficiosa para ambos”.