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Hacia una medicina personalizada

Empresarios, expertos e inversores analizaron los retos de la investigación biomédica ante un mercado cada vez más competitivo durante el foro organizado por EXPANSIÓN.

​Medicina personalizada, diagnósticos precoces, tratamientos combinados, colaboración entre empresas y análisis de datos médicos gracias al big data. Éstas son las principales apuestas de futuro que planteó ayer el sector biotecnológico reunido en un foro celebrado en Barcelona y organizado por EXPANSIÓN y BBVA. 
 
La jornada contó con una ponencia inaugural del doctor Josep Tabernero, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona y presidente del European Society for Medical Oncology (ESMO), quien trasladó su optimismo en la lucha contra el cáncer: "Avanzamos como nunca antes lo habíamos hecho, aunque lo más importante está por venir". 
 
El oncólogo explicó la importancia de haber segmentado cada tipo de cáncer y de haber entendido que la enfermedad es diferente en cada paciente y que cambia a lo largo del tiempo. Además, indicó que ahora ya se puede discernir el tipo de cáncer de un paciente y sus alteraciones, "lo que permite ser mucho más eficientes en seleccionar qué tratamiento es el más apropiado para cada persona".  
 
 
Biopsia líquida 
 
Tabernero recalcó que un gran avance médico es la biopsia líquida, que permite realizar una evaluación continua de la enfermedad. "Es como un vídeo de alta definición de la enfermedad, en lugar de una foto estática, como teníamos antes", explicó. 
 
En este sentido, el experto también destacó la mejora en las técnicas de análisis de los genes alterados en el cáncer: "Ahora podemos secuenciar 200 genomas a la semana", señaló. Sin embargo, las nuevas tecnologías plantean nuevos retos. "Uno de los cuellos de botella es cómo interpretar los datos de la secuenciación; es decir, todo el análisis bioinformático", dijo. 
 
Para Tabernero, uno de los efectos más notables de los avances médicos es que, entre la detección de la causa genética responsable de una enfermedad y la creación de un medicamento, se han acortado los tiempos. "Se han reducido a una décima parte", dijo. 
 
El doctor hizo referencia al programa de inmunoterapia que se está llevando a cabo desde Barcelona gracias a la Fundación BBVA. "Hemos logrado que el sistema inmune detecte las células enfermas y las destruya en un 30% de los casos; nos queda todavía el 70% restante, en los que las células malignas no son reconocidas como anómalas por el sistema inmune, pero estamos haciendo avances; antes pensábamos en cuatro mecanismos que se podían modificar con la inmunoterapia y ahora trabajamos en más de sesenta", dijo. 
 
También abordó el reto de globalizar los resultados de las investigaciones de la comunidad científica. En su opinión, el big data debe ser capaz de integrar todos los datos clínicos, genómicos, proteómicos, incluso las imágenes radiológicas, para procesarla en busca de avances. 
 
Finalmente, incidió en la necesidad, cada vez mayor, de buscar nuevas fórmulas de financiación y reembolso. "Si antes el tratamiento para un melanoma costaba 2.000 dólares, ahora ha evolucionado tanto que cuesta 300.000 dólares". "Lo que tenemos por delante será revolucionario pero también lo será la necesidad de financiación en un sistema basado en el valor que producen los medicamentos", dijo. 
 
La primera mesa de debate abordó uno de los grandes retos de los emprendedores biotecnológicos: demostrar el valor de sus start up. "Cuando buscamos financiación, vendemos expectativas; por no ser, no es ni el valor actual de la empresa", explicó Marc Martinell, consejero delegado de Minoryx Therapeutics, compañía que desde su fundación ha logrado levantar casi 50 millones de euros. 
 
La emprendedora Judit Anido, fundadora y consejera delegada de Mosaic Biomedicals, afirmó que es muy difícil calcular el valor de una empresa biomédica. "Es un cálculo en que juegan tres elementos: el potencial beneficio al paciente, el riesgo para el inversor y la oferta y demanda en ese área terapéutica en el momento", explicó. 
 
 
Valorar la 'start-up' 
 
Dados estos factores, los inversores han adaptado su forma de trabajar. El director principal de Ysios Capital, Guillem Laporta, explicó que los gestores de capital riesgo presentan gran variedad de acuerdos. "Hace un tiempo era raro ver contratos estructurados por metas u opciones de compra a futuro y ahora lo tenemos como un sistema habitual", dijo. 
 
La responsable de cobertura global de clientes de la industria de salud de BBVA, Cristina de la Llave, recordó que el mercado biotecnológico está muy activo con operaciones multimillonarias, como la compra de Celgene por parte de Bristol-Myers Squibb. "Es un mercado cada vez más competitivo y eso también se ve en la evolución de acuerdos con start up", dijo. 
 
En la segunda mesa, reapareció el debate acerca del precio de una terapia y de su valor real. El director de HealthEquity, Lluís Pareras, explicó una anécdota: un emprendedor le había mostrado su preocupación porque, dijo, "con tantos proyectos no habría dinero para todos", a lo que Pareras contestó: "Perdona, no habrá dinero para los malos". El directivo afirmó: "Vienen años extraordinarios, pero creo que deberíamos financiar los proyectos sólo en su fase inicial y luego, siendo darwinistas, concentrarnos en los buenos". 
 
 
Colaboración del sector 
 
Todos los ponentes coincidieron en la necesidad de colaboración entre empresas para avanzar. El consejero delegado de Uriach, Oriol Segarra, reconoció que en el pasado, muchas empresas "se miraban demasiado a sí mismas y se quedaban fuera del ecosistema, pero ahora hay mucha más interacción con el resto del sector". 
 
El director del programa de epigenética y biología del cáncer del Idibell, Manel Esteller, opinó que "los científicos antes tenían alergia a las empresas porque creían que los hacía más impuros, pero esto está cambiando y ven que les dará más riqueza". Cree que debería ser más fácil poder reposicionar fármacos, así como hacer tratamientos combinados con fármacos de distintas empresas". 
 
La directora de la UITM de Vall d´Hebron, Elena Garralda, añadió que se están viendo avances increíbles en medicina personalizada: "Hemos conseguido saber en qué pacientes debíamos probar cada fármaco y eso nos acorta las investigaciones". Y apuntó: "Ahora tenemos que aplicarlo en la inmunoterapia".