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El director financiero, líder estratégico

La función de los responsables de finanzas se encuentra en plena evolución, según quedó de manifiesto en el foro 'El CFO del futuro', organizado por EXPANSIÓN.

​La figura del director financiero no ha quedado al margen de la transformación digital. Los cambios tecnológicos y la evolución constante de sus funciones han contribuido a que estos profesionales asuman un rol de liderazgo y protagonismo en la transición que experimentan sus organizaciones. Así, su papel tradicional ha abierto paso a nuevos cometidos tales como la garantía de la innovación, el respaldo al crecimiento y el control de los costes. 
 
Con el peso creciente de los nuevos sistemas de informatización, la automatización de procesos o las aplicaciones de la inteligencia artificial a los datos, los directores financieros son cada vez más importantes para que las compañías encaucen con éxito sus procesos de digitalización. En el horizonte, el objetivo común de avanzar hacia entidades más ágiles y productivas, como indicaron los representantes de ciertas compañías en el encuentro El CFO del futuro, que organizó EXPANSIÓN con el patrocinio de Microsoft.  
 
 
Transformación 
 
Los datos se han convertido en el nuevo combustible de los cambios, y puesto que su labor está estrechamente relacionada con ellos, el director financiero es uno de los actores más capacitados para liderar esa transformación. Junto con ello, el conocimiento del modelo de negocio, la visión transversal de la empresa y la confianza de los directivos potencian su función. 
 
Los expertos coincidieron en que la función financiera ha experimentado grandes cambios en los últimos años. En síntesis, "nuestras principales funciones son: la gestión de los procesos, los temas de control -no sólo interno, sino también de cumplimiento- y el rol de representante de los accionistas dentro de la compañía", aseguró Álvaro Badiola, director financiero de Cepsa. Mientras que su trascendencia en la gestión de procesos desciende a medida que la digitalización mejora la eficacia y la calidad, el director financiero gana peso como canal de comunicación entre la empresa y los accionistas". 
 
Junto con la aparición de nuevas competencias, la complejidad del entorno corporativo también va en aumento. "La verdadera transformación de la función financiera reside en su aportación al negocio: el paso de muchas tareas administrativas y transaccionales, que se irán automatizando, a la integración de la información", manifestó Miguel Santolaya, director ejecutivo económico financiero de ITP Aero. Asimismo, destacó su potencial como "vector de la transformación". 
 
No obstante, y a pesar de los cambios "la labor más imporante del sector financiero todavía es la de ser guardián de la eficiencia de los recursos", afirmó Ernesto López Mozo, director general económico de Ferrovial. En todo caso, la tecnología habilita cambios en los negocios y abre un abanico de opciones de flexibilidad, por lo que se sitúa como un factor esencial para asegurar la competitividad de las compañías. 
 
De esta forma, la digitalización rompe barreras y los datos marcan el ritmo. "En la actual era de los datos, el director financiero tiene un papel clave porque dispone de una visión general de la compañía, una capacidad que tienen pocas personas en la organización", explicó José María de la Fuente, director de la división de industria y fabricación de Microsoft Ibérica.
 
Por otra parte, en relación con la gestión del riesgo, "los datos nos pueden servir para diseñar modelos de compliance y comprobar su aplicación". Pese a que los responsables financieros no han de ser profundos conocedores de la tecnología, el nuevo entorno requiere que se desarrollen ciertas capacidades. "Quizá no tengamos que ser expertos en tecnología, pero sí debemos comprender todas sus implicaciones y lo que nos puede ofrecer", precisó David Folgado, director corporativo económico financiero de CLH. 
 
Por su parte, "la transformación digital es la capacidad de convertir todo el entorno empresarial en datos que pueden ser explotados para generar valor", aseveró Stéphane Suveg, vicepresidente de controlling y finanzas en la Zona Ibérica de Schneider Electric. Si antes el conocimiento técnico se encontraba sólo en las empresas, ahora se ha democratizado. Así remarcó que la transformación ya extendida en el consumo llegará también al mundo del negocio y del B2B.  
 
 
Amenazas 
 
En la cara de la moneda opuesta a las oportunidades, la transformación acarrea una serie de riesgos. Entre los más destacados, "la digitalización es un activo enorme, que trae un pasivo relevante que es el ciberriesgo", matizó Ernesto López.
 
En este sentido, puso de relieve que la ciberseguridad debe ser "una prioridad para las empresas digitales, que acabarán siendo todas". Por lo tanto, la forma de gestionar las amenazas procedentes de la tecnología varía "en función de la madurez de la propia organización", precisó José María de la Fuente.
 
Las cifras de inversión para la prevención de estos riesgos aumentan de forma exponencial año tras año, y al mismo tiempo, aparecen nuevas alternativas para hacer frente a los ciberataques, como la inteligencia artificial. En otro orden de cosas, la adaptación de los equipos es uno de los grandes retos que afrontan hoy las compañías.
 
"Es importante dedicar tiempo para explicar que el valor añadido que aportan los empleados se ha transformado y deben afrontar un cambio de mentalidad", comentó David Folgado. Es decir, "tenemos que ser capaces de absorber el crecimiento sin agotar los recursos, impulsando y activando el cambio", concluyó Miguel Santolaya.