• 25 millones

    de seguidores diarios

  • Líder de Prensa

    digital en España

  • Una amplia gama

    en revistas líderes en su segmento

Noticias

Alberto Olmos recibe el I Premio David Gistau

El escritor estrena el palmarés del premio de Unidad Editorial y Vocento al columnismo con un texto sobre la romantización de la pobreza publicado el pasado 13 de mayo.

Por Luis Alemany

​"Yo fui pobre en una época y por eso me sentí con la autoridad de escribir el artículo. Ocurrió cuando acabé la carrera, no encontré trabajo y me vi sin tener dónde caerme muerto. Vivía en Usera, en Almendrales y tomaba el café en un bar en el que tenían La Razón. Y ahí leía a Gistau. Era fácil empatizar con él. Estaba ese punto de humor, de desacralización... Gistau era lo contrario del señor al que le daban una columna y ya se convierte en el señor de su parcela. Estaba también la adicción a Umbral, en la que me reconocía yo mismo. Incluso Ruido de fondo, su novela sobre el fútbol, que yo creo que fue poco leída, estaba muy bien".

Alberto Olmos nunca llegó a conocer en persona a David Gistau pero ahora su nombre estrena el premio que lleva el nombre del columnista, organizado por Unidad Editorial y Vocento y fallado esta mañana en Madrid. El galardón, dotado con 10.000 euros, ha elegido un artículo de Olmos, Cosas que los pobres deberían saber: instrucciones para cuando lo pierdas todo (publicado por El Confidencial el pasado 13 de mayo​) entre más de 400 candidatos.

"Empiezo a escribir un artículo un jueves y lo envío el lunes. Reescribo y reescribo, porque al reescribir es cuando aparecen las mejores frases. Supongo que trabajo demasiado los textos. El problema es que siempre llego tarde a los temas y no me acuerdo de cuál era el desencadenante del texto", explica Olmos. En el caso de Cosas que los pobres deberían saber, importa el momento en el que Olmos se puso a redactar: mayo de 2020, el momento en el que el pánico sanitario empezó a menguar y el temor a la crisis económica ocupó su lugar.

El texto se puede resumir con una idea sencilla: ahora que viene una crisis incalculable, el afán de algunos por idealizar y ennoblecer la pobreza se va a revelar un juego odioso. "La gente pija de izquierdas está ahí. Supongo que es un tema al que vuelvo a menudo. Desde la universidad me obsesionan". ¿No es , en el fondo, lo que quisiéramos ser todos? Pijos y progres, despreocupados pero concienciados, camellos que pasen por el ojo de una aguja... "Claro porque lo tienen todo pero no tienen culpa. Pueden vivir como un opresor pero se han excluido de las fuerzas de la opresión. A veces veo a mochileros holandeses o belgas paseando por Madrid con aspecto zarrapastroso. Y lo siento pero se les nota: están jugando a vivir tirados para poder tener su aventura".

Ese tema también hermana a Olmos con Gistau, igual que el sentido del humor, si acaso un poco más negro pero, en el fondo, igual de autoparódico. "A mí no me costó mucho empezar a emplear el yo en las columnas. Pero aún así a veces lo pienso, a qué viene ese yo, por qué le va a interesar a la gente lo que me pase o lo que me diga mi novia. La única respuesta consiste en intentar generar alguna empatía, contar lo inconfesable, sacarte mal", cuenta el columnista.

Por eso, el escenario de las columnas de Olmos es un Madrid desangelado, al sur de la M-30, sin mochileros belgas ni ricos que jueguen a ser pobres. "Soy de pueblo, pero Usera se ha convertido en el lugar en el que tengo todos mis recuerdos, hasta los infantiles. No sé cómo he llegado a confundir lugares. Ahora que se ha puesto de moda hablar mal de Madrid, yo confieso que me siento muy madrileño".

También tiene algo de autoparodia la manera en la que Olmos explica su relación con el periodismo. "En la carrera nos decían eso de salir a averiguar las cosa y yo no me veía, la verdad. Yo me veía como Umbral, metido en mi casa, observando el mundo y escribiendo sobre él. Y que después me pagaran mucho...". Y continúa: "El problema es que es difícil destacar, hacer un análisis diferente. De cualquier tema que lances al mundo te vas a encontrar con que todos los enfoques posibles están agotados en Twitter al cabo de una hora y media. Y hay mucha gente que escribe bien. Cada día encuentro columnas muy buenas también en medios que no conocía hasta ese momento. ¿Qué se puede hacer para distinguirte? Sólo se me ocurre insistir en el estilo".